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Necrológica:

Gordon Gould, el inventor del láser

Gordon Gould, el físico al que se le reconoció la invención del láser en 1957 y que luego pasó 30 años convenciendo a los tribunales federales de que mantuvieran sus patentes, falleció el 16 de septiembre en el Lenox Hill Hospital, en Nueva York. Tenía 85 años y sufría enfisema pulmonar.

Gordon Gould nació en Manhattan el 17 de julio de 1920. Se licenció en Físicas por el Union College de Columbia en 1941 y estudió un master en la Universidad de Yale en 1943. Aceptó un trabajo (que le sirvió para prorrogar el servicio militar) en un laboratorio de Nueva York que formaba parte del Proyecto Manhattan para desarrollar la bomba atómica en tiempos de guerra. Pero tras su matrimonio con Glen Pulwider, una ardiente comunista, le revocaron sus autorizaciones de seguridad.

Encontró un puesto de trabajo en una empresa cristalera e impartía clases nocturnas en el City College de Nueva York. Tras la ocupación de Checoslovaquia en 1948, a Gordon, de repente, se le cayó "la venda de los ojos", según declaró más tarde. "A mi mujer no, y poco después nos separamos". En la caza de brujas de los años cincuenta, Gold perdió su empleo como profesor en el City College. Finalmente fue contratado por la Universidad de Columbia.

En 1957 vivía de los ingresos de su esposa mientras finalizaba su tesis en la Universidad de Columbia, cuando concibió el láser en un arranque de inspiración a altas horas de la noche. Pasó el fin de semana recopilando laboriosamente nueve páginas de cálculos y tuvo la previsión de dar fe pública de su trabajo en la tienda de golosinas de su barrio. Aquellas notas contenían la primera aparición conocida del término láser -acrónimo inglés para amplificación de la luz por emisión estimulada de radiación-, un nombre que prevaleció. "Desde el principio sabía que era lo más importante que haría jamás", declaró más tarde. Pero los malos consejos de un abogado llevaron a Gould a creer que debía fabricar un modelo del aparato que funcionara antes de poder solicitar la patente. Abandonó Columbia y empezó a trabajar para llevar a buen término su visión.

Entró en la empresa Technology Research Group (TRG), en Long Island, que vio los beneficios en potencia del aparato y solicitó una beca del Departamento de Defensa para desarrollarlo. TRG recibió dicha beca, pero a Gould se le prohibió trabajar en el proyecto e incluso ver sus notas originales, ahora clasificadas, de nuevo debido a su breve flirteo con el comunismo.

El primer láser en funcionamiento fue fabricado en 1960 por Theodore Maiman en los Hughes Research Laboratories de Malibu, California. Ridiculizado como "el inventor del ático" con la "patente de una tienda de golosinas", Gould se vio obligado a mantenerse al margen cuando, en 1964, Charles H. Townes compartió el Premio Nobel de Física con dos físicos rusos por creaciones que llevaron al láser.

Frustrado por la falta de reconocimiento, Gould inició una batalla jurídica que se prolongaría durante décadas para obtener la aprobación de las 10 solicitudes de patentes que presentó en 1959. No obstante, debido a los grandes costes de las batallas legales, se vio obligado a renunciar al 80% de los derechos de autor en favor de las empresas que financiaron sus litigios. Ganó su primer juicio en 1977, pero no empezó a cobrar derechos de autor hasta 1988, cuando la Oficina de Patentes finalmente admitió su demanda por la invención del láser de bombeo óptico.

A finales de los ochenta, el láser era de uso común en productos de entretenimiento doméstico, fabricación de automóviles, cajas registradoras de tiendas y muchas aplicaciones más.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de octubre de 2005