LOS PROBLEMAS DE LOS INMIGRANTES

El Gobierno refuerza con más medios la valla fronteriza

El Gobierno decidió ayer reforzar la protección de la valla que rodea Ceuta y Melilla, tras el nuevo asalto a la frontera de esta última ciudad protagonizado de madrugada por unos 650 inmigrantes. Fuentes gubernamentales explicaron que las medidas se centrarán en el reforzamiento físico de la valla, de la que los asaltantes derribaron unos 20 metros, y en la mejora de la información previa. El hecho de que la llegada de un grupo tan numeroso de personas pillara por sorpresa a los responsables españoles revela hasta qué punto se carece de información sobre lo que sucede a pocos metros de la frontera.

Las fuentes consultadas explicaron que estos saltos deben evitarse en territorio marroquí, lo que sólo es posible a partir de una estrecha colaboración con el país vecino.

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No obstante, ya están en marcha medidas para asegurar el perímetro, como la elevación hasta seis metros de los tramos en los que la valla sólo llega a la mitad de dicha altura, la instalación de nuevas cámaras o la limpieza del área contigua, para evitar que los inmigrantes puedan esconderse entre la maleza. Además, se pretende dotar de inclinación a la valla exterior de forma que no se puedan apoyar las escaleras que los subsaharianos usan para trepar a ella.

Material antidisturbios

Ayer se anunció que se enviarán 80 guardias civiles más y hoy podría aumentar la presencia de militares. Desde el pasado viernes, unos 640 soldados -dos compañías de servicio y una en reserva de la Legión y los Regulares- patrullan el perímetro fronterizo. Uno de los problemas que padecen los militares es la falta de medios adecuados para hacer frente a estas avalanchas. El Ejército dispone de menos de dos centenares de equipos antidisturbios -cascos y porras- y carece de escudos, botes de humo o cañones de agua. Los militares tienen armas de fuego, pero sólo pueden utilizarlas en defensa de su propia vida. Dos soldados resultaron heridos leves ayer por golpes y mordiscos.

El jefe del Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz, sugirió que podría producirse un "cambio en la misión" de las Fuerzas Armadas en Ceuta y Melilla. Sanz aludía a la posibilidad de que los militares pasen a ocuparse de la vigilancia estática, dejando a la Guardia Civil las patrullas itinerantes.

La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega presidió ayer en La Moncloa una reunión con el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, y el jefe de la cúpula militar, general Félix Sanz, entre otros. Aunque se trataba de analizar el dispositivo de seguridad de la Cumbre de Salamanca no se descartaba abordar el problema de Ceuta y Melilla.

Sobre la firma

Miguel González

Responsable de la información sobre diplomacia y política de defensa, Casa del Rey y Vox en EL PAÍS. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en 1982. Trabajó también en El Noticiero Universal, La Vanguardia y El Periódico de Cataluña. Experto en aprender.

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