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LOS PROBLEMAS DE LOS INMIGRANTES

350 inmigrantes entran en Melilla en la mayor avalancha registrada en la verja

Unos 650 subsaharianos intentaron saltar la alambrada de 6 metros pese al despliegue del Ejército

Unos 350 subsaharianos consiguieron entrar en la madrugada de ayer en Melilla, en el mayor salto masivo de la valla fronteriza producido hasta el momento. Ni el despliegue del Ejército español, ni las redadas de las fuerzas marroquíes, ni la elevación de la verja a seis metros han conseguido frenar la desesperación de los cientos de inmigrantes que resisten en los alrededores y que, según la Delegación del Gobierno, mostraron una agresividad desconocida. En la avalancha, en la que participaron unos 650 subsaharianos, resultaron heridos 135, aunque anoche sólo cinco permanecían hospitalizados.

Lo más sorprendente del salto masivo, que se produjo hacia las 4.50 del lunes junto al paso fronterizo de Barrio Chino, es que se realizó en una zona donde se había elevado la altura de la valla interior de tres a seis metros. Los inmigrantes intentaron pasar la doble barrera a lo largo de un tramo de unos 100 metros. Una vez sorteada la valla exterior, de tres metros más la concertina de alambre, mediante escaleras rudimentarias o trepando, los subsaharianos abordaron la verja de seis metros. Enganchados en las cuchillas de la concertina que corona la valla, se podían ver ayer prendas desgarradas y ensangrentadas, mochilas, zapatillas y pelotas de goma.

Según relata Ibrahim, de 18 años, que participó en la avalancha, la malla de la segunda verja acabó cediendo por el peso de varios sin papeles. Esto sucedió en dos tramos de unos 20 metros de longitud. Los hombres cayeron y fueron detenidos por fuerzas españolas, pero muchos, como este joven de Guinea Conakry, pudieron entrar por los grandes huecos abiertos, a una altura de tres metros, y sin tener que pasar por las cuchillas de la concertina.

Por su parte, las fuerzas marroquíes detuvieron a 131 inmigrantes que habían participado en el asalto, de los que 12 tenían heridas leves, según la agencia oficial MAP.

Menos vigilancia

La zona, a menos de dos kilómetros de la frontera de Beni Enzar, se encuentra al sur de la ciudad autónoma, mientras que los dos últimos saltos masivos de la semana pasada, en los que entraron en total unos 300 hombres, se hicieron en Rostrogordo, al norte, donde la valla aún no ha sido elevada. La menor vigilancia en los alrededores de la aldea de Barrio Chino, tanto en el lado marroquí como en el español, decidieron el lugar del intento, según Ibrahim.

El éxito de la incursión de ayer muestra la impotencia de las fuerzas españolas ante avalanchas de esta magnitud. Frente a los 650 atacantes, algunos guardias civiles opinan que haría falta casi el mismo número de oponentes, ya que para impedir la entrada muchas veces se tienen que emplear en el cuerpo a cuerpo. Sin embargo, en un tramo como el de ayer, la vigilancia inicial no debía de superar la veintena, entre guardias y soldados. En total, se calcula que participaron varias decenas, tras la llegada de patrullas de refuerzo, aunque no se han facilitado cifras oficiales. Muchos inmigrantes aseguran que no había vigilancia del lado marroquí.

La avalancha también demuestra que en los montes alrededor de Melilla hay muchos más inmigrantes que los que se calculaba. El delegado del Gobierno, José Fernández Chacón, dijo el miércoles pasado que podían quedar unos 500 subsaharianos. Desde el jueves, las fuerzas marroquíes desplegadas -hasta un millar- han detenido a 666, según la agencia MAP. Y en la madrugada de ayer, 650 inmigrantes intentaron saltar. Muchos de los consultados aseguran que vivían en la zona del monte Gurugú, y no en los pinares de Rostrogordo, donde se concentraban las fuerzas marroquíes.

La Delegación del Gobierno destaca su preocupación ante la "alta agresividad y virulencia desconocidas hasta ahora" de los subsaharianos durante el salto de ayer, que se enfrentaron a los guardias y soldados. Según un comunicado, los inmigrantes apedrearon a las fuerzas españolas desde el otro lado de la valla, pero también golpearon armados con piedras a los agentes que trataban de detenerlos cuando ya habían cruzado. Así, uno de los cinco guardias heridos sufrió un traumatismo craneoencefálico, aunque fue dado de alta. También sufrieron lesiones dos soldados españoles.

El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes se encuentra desbordado, por lo que en la tarde de ayer se preparaba un nuevo traslado de sin papeles a la Península.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de octubre de 2005