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Los 50 trabajadores de Matchmind tendrán que trabajar en otra nave

El polígono de Vicolozano intentará volver hoy a la normalidad tras sufrir las consecuencias de la explosión del coche bomba de ETA, una furgoneta Renault Kangoo de Madrid, posiblemente con las matrículas dobladas. La bomba estalló a las 22.05 del sábado, unos 45 minutos después de que la DYA de Guipúzcoa y el diario Gara recibiesen sendas llamadas de aviso, y causó importantes daños a varias empresas situadas en uno de los extremos de la zona, que se encuentra junto a la carretera Nacional 110 (Soria-Plasencia) y la autopista AP-51 (Ávila-Villacastín).

No todos los trabajadores podrán volver a sus puestos de trabajo, porque las instalaciones de la empresa de software informático Matchmind, la más perjudicada, quedaron destrozadas y aún están siendo desescombradas por los Bomberos. De esta sociedad es consejero Carlos Delgado, hijo de

Aurelio Delgado, Lito, secretario personal de su cuñado Adolfo Suárez durante la etapa de éste en la presidencia del Gobierno.

Los discos duros de los ordenadores de Matchmind podrán ser recuperados, aunque las salas de la planta baja están destrozadas, por lo que la actividad se reanudará en otra nave próxima, adonde se trasladarán los 50 trabajadores.

También ha sufrido daños, sobre todo en fachadas y cristales, la planta de impresión de Imcodávila, que preside Aurelio Delgado, que tira 300 cabeceras de diferente periodicidad. El atentado obligó a los responsables de esta sociedad a realizar cambios importantes para que varios diarios pudieran estar ayer en la calle. Así, La Gaceta Regional de Salamanca y Diario de Ávila se tiraron en la capital salmantina, Diario de Soria, en Pamplona, y El Adelantado de Segovia, en Plasencia. No obstante, ni las rotativas ni los sistemas informáticos sufrieron daños, por lo que la actividad de la planta de Imcodávila ya ha sido reanudada.

DHL-La Guipuzcoana y otras empresas tendrán que reponer cristales y ventanas, así como restaurar sus fachadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de septiembre de 2005