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Apuntes

80 reclusos de Picassent, diplomados por la Universitat

La libertad que da la educación es tanto más destacable cuando se está privado de ella. Lo puso de manifiesto el pasado jueves uno de los internos en el acto de clausura de los cursos que la Universitat de València ha realizado de junio a septiembre en el establecimiento penitenciario de Picassent, lo que ha supuesto la primera universidad de verano. En el centro, el verano es sinónimo de tedio, "de chupar patio" porque las clases se interrumpen. Éste ha sido diferente.

Alrededor de 80 reclusos han asistido a los cursos de escritura, fotografía, montaje audiovisual, violencia doméstica y teatro, realizados por diferentes instancias, a través del vicerrectorado de Cultura universitario.

La mañana comenzó con la entrega de diplomas en un remozado salón de actos que estrenaba cortinas gracias al esfuerzo de los profesores que hasta en eso se habían aplicado y del departamento de lavandería de la prisión. Luego se distinguió a los tres mejores relatos del concurso literario. Tras una pausa casi trescientos reclusos contemplaron un emotivo montaje audiovisual que concluía con un agradecimiento a la Universitat y en particular a cada uno de los profesores a través de unos créditos sobrecogedores bajo el son de un Me cuesta tanto olvidarte, de Mecano. Todo concluyó con un alegato contra la xenofobia a través de un montaje teatral interpretado por los internos, ante un público poco habitual.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de septiembre de 2005