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CARTAS AL DIRECTOR

Que no vuelva a suceder

Quiero dirigirme a usted, como ciudadana, para expresar mi firme rechazo a la manifestación fascista que autorizó en Cangas de Onís el delegado de Gobierno de Asturias el pasado sábado 10 de septiembre, día de la Vuelta Ciclista a España, así como a la brutal y desproporcionada intervención de los cuerpos antidisturbios.

¿Cómo es posible que un representante de un Gobierno democrático permita que unos fascistas, autodenominados Democracia Nacional, que enarbolan la bandera nazi, muestran puños americanos de hierro, llevan tatuada la esvástica por doquier, y portan pancartas racistas y xenófobas, vengan a nuestra ciudad escoltados por guardias civiles antidisturbios que, lejos de velar por nuestra seguridad, cargaron indiscriminadamente contra nosotros, con pelotas de goma, porrazos, puñetazos, patadas, e in-sultos? Cuando digo nosotros, me refiero a los que estábamos allí para apoyar a los emigrantes, muchos de los cuales residen y trabajan en nuestra ciudad, y que ni nos molestan, ni se merecen que nadie les humille insultándolos y amenazándolos.

El comunicado de la Comandancia de Gijón expone que éramos un grupo de radicales violentos. O sea, que la mayoría de los presentes, que nos concentramos pacíficamente para apoyar a los emigrantes y plantar cara a un grupo de extremistas, aparecemos metidos en el mismo saco que otros de comportamiento exaltado. No justifico que una minoría radical, docena escasa, haya lanzado una piedra y una botella. Pero fui testigo, como mucha gente, de que varios de los agentes que iban en el bus citado, al pasar delante de la concentración antifascista, hicieron el saludo nazi, fotos y un gesto obsceno con el dedo.

La gente de Cangas de Onís, incluido el alcalde, que no daba crédito a lo que estaba viendo, no somos unos vándalos, ni unos reventadores violentos, como dice el comunicado de la Guardia Civil de Gijón. Sin embargo, fuimos apaleados y humillados, y detenidos (incluso algunos menores) por aquellos que se supone deben velar por nuestra seguridad.

¿Por qué esa benevolencia hacia los que hacen apología del nazismo? ¿O es que al señor Trevín le han metido un gol sus asesores? ¿Acaso no reparó en la fecha autorizando tal acto el día del final de etapa de la Vuelta, con Cangas repleta de aficionados, prensa, turistas, familias con niños...? Creo que con eso ya tenía una buena excusa para desautorizar la manifestación.

Quisiera hacer un llamamiento a las autoridades políticas para que eviten este tipo de actos, que sólo sirven para romper la paz y la buena convivencia de los pueblos como Cangas. Creo que ya hay bastante sufrimiento en el mundo como para fomentar más odio entre nosotros. Nuestra memoria histórica está llena de muerte, intolerancia, sufrimiento, discriminación, etcétera. Aprendamos para que no vuelva a suceder.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de septiembre de 2005