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Un mural promueve el respeto entre los presos de Alcalá-Meco

Un artista vasco ha llenado la cárcel con 900 de sus obras

Un campo amarillo. Ni un árbol. Dos moles de hormigón rodeadas de alambradas. Infranqueables. Y montón de controles. Esto es lo que encuentran los familiares de los presos de Alcalá-Meco (en Alcalá de Henares) cada vez que se acercan a visitar a sus parientes.

Desde ayer esta escena se ha dulcificado gracias a la labor del artista José María Moraza, que ha diseñado un mural, de 220 metros, que cubre parte de la valla exterior del centro penitenciario Madrid II, dando un aspecto de Gran Vía a este espacio tan inhóspito. La obra evoca los carteles publicitarios, pero transmite un mensaje mucho más profundo: el respeto hacia los demás.

"Todos los seres humanos nacen libres", recuerda a los visitantes la composición, como comienzo de los tres primeros artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que el artista vasco ha reproducido en varios idiomas, incluido el esperanto. En el mural también hay fotografías de sus obras -pequeños cuadrados de cerámica con un símbolo- similares a las más de 900 que el autor ha creado para llenar los pasillos de Alcalá-Meco.

Moraza, que se ha empeñado en llevar su arte hasta quienes no pueden visitar un museo, comenzó el proyecto Respeto en 1997. Desde entonces, más de 2.000 de sus creaciones cuelgan en dos centros penitenciarios más (en San Sebastián y en Alicante), porque son lugares "donde hay que incidir" para lograr el respeto, y dos iglesias del País Vasco, sitios donde este valor "tiene una dimensión especial", según el artista. Su idea es seguir creando cuadros para que la obra se amplíe a más centros de culto y al resto de penales españoles. De momento, también está trabajando en la cárcel de mujeres Madrid I, situada al lado de Alcalá-Meco.

"Respeto es una obra de arte que sirve de hilo conductor entre culturas, ideologías y religiones", explica su autor. Es una composición "viva", que va a crecer "sin límites", añade. Lo primero que se va a sumar son las obras realizadas por los presos y el personal de Alcalá-Meco que ha querido participar en un taller donde el artista vasco ha mostrado sus técnicas. Alfonso Israel Checa, un recluso mexicano que participó en la inauguración -a cargo de los ministros del Interior y Cultura, José Antonio Alonso y Carmen Calvo, respectivamente-, comentó que participar en el taller le ayudó a "no tener el sentido de perder el tiempo" y también a sentirse "más libre".

La directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, indicó que la obra de Moraza "está llena de sugerencias, fuerza, color y sentido profundo". Destacó que "introduce la belleza entre barrotes", un territorio "tan gris" no meramente con voluntad decorativa, sino también para ayudar a cada persona "a respetar al otro y sentirse más respetado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de septiembre de 2005