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Reportaje:EL FUTURO DE CEUTA Y MELILLA | INVESTIGACIÓN Y ANÁLISIS

La presión de 'nuestro' islam

El servicio secreto afirma que los musulmanes serán mayoría en Ceuta y Melilla en la próxima década: una población desintegrada que se ve como una amenaza a la soberanía

Ceuta y Melilla se enfrentan a uno de los mayores retos demográficos y sociales de su historia, el de una posible mayoría de población musulmana. El PAÍS ha tenido acceso a informes reservados del Ejército y el CNI en los que se asegura que ese cambio, que definen como un elemento "vulnerable" para la soberanía española, se producirá antes de 2018.

En 1887 había un solo musulmán empadronado en Melilla. Era natural de Casablanca (Marruecos) y trabajaba como criado, según se desprende del padrón municipal de la época. Hoy los musulmanes superan en esa ciudad el 40% de la población y se aproximan poco a poco hacia la mayoría. "Somos más del 50%, pero ésa es una realidad que se intenta maquillar", puntualiza Abderramán Benyahia, secretario general de la Comisión Islámica de Melilla.

La comunidad musulmana, mucha de origen marroquí, crece sin cesar en Ceuta y Melilla, y será mayoritaria en ambas ciudades en un plazo de 13 años, según estimaciones recogidas en informes reservados de los servicios de información del Ejército y del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que contemplan este cambio con inquietud y lo catalogan como un elemento de "vulnerabilidad" para mantener la soberanía española de ambas ciudades autónomas.

"Los musulmanes serán los primeros en oponerse a que Ceuta y Melilla sean marroquíes"

La población musulmana mayoritaria se utilizará para lograr la soberanía, según el CNI

El desarme arancelario de Marruecos en 2010 es uno de los mayores retos

"En Ceuta hay dos ciudades distintas: la de los musulmanes y la de los cristianos"

En Ceuta y Melilla conviven cristianos, musulmanes y judíos, un extraordinario crisol de culturas y religiones que los políticos locales exponen como ejemplo: "Somos un observatorio adelantado de lo que está pasando en otras ciudades de Europa. Somos un ejemplo a exportar", señala Jesús Vivas, de 52 años, presidente de la Asamblea de Ceuta.

Pero el fenómeno de la inmigración, el gigantesco escalón económico entre España y Marruecos, la marea islamista y la reivindicación sobre la soberanía de estas dos ciudades españolas añaden a ese observatorio elementos singulares que los servicios de inteligencia, a juzgar por sus informes, observan con temor y desconfianza.

Tras la crisis de Perejil, el islote ocupado momentáneamente por Marruecos en julio de 2002, el interés del Ejército y los servicios de espionaje por el número de musulmanes, españoles o no, que residen en ambas ciudades, unos 27.000 en Ceuta y 26.400 en Melilla, según estimaciones oficiosas, se ha incrementado y es una cita constante en los análisis confidenciales que remiten al Gobierno.

Cuarteles vigilados

Un informe militar reservado titulado "Vulnerabilidades y amenazas permanentes" de Ceuta asegura que los musulmanes ceutíes serán mayoría en un plazo de 13 años, y destaca que "de esa comunidad sólo un 40% es proespañol declarado". Los claramente "promarroquíes" los cifra en el 10%. Entre las acciones futuras se reclama un "especial seguimiento a los militares musulmanes y el control del integrismo en los cuarteles".

Una paradoja, porque para algunos representantes de la comunidad musulmana como Abdesalam Hamadi, de 52 años, presidente de la Comunidad Islámica Al Bujari de Ceuta, "el Ejército profesional aparece hoy como salvador de la población ceutí". "Allí aprenden un oficio y los problemas para practicar los rezos o celebrar el Ramadán ya se han resuelto", dice este hombre que durante años ha negociado estas condiciones con los mandos militares. Casi un 30% de los soldados acuartelados en las dos ciudades, unos 8.000, es ya musulmán.

¿Una comunidad musulmana mayoritaria supone un riesgo para el futuro de Ceuta y Melilla? ¿Por qué esa desconfianza de los analistas militares hacia un colectivo, en su mayoría español, que, además, ha sido siempre el más desfavorecido por la Administración?

En Ceuta los partidos de corte musulmán tienen sólo cuatro de los 25 diputados de la Asamblea, pero se están organizando para ir juntos a las elecciones autonómicas de 2007. Tras la escalada de tensión con Marruecos por la toma de Perejil, José María Aznar, entonces presidente del Gobierno, prometió fuertes inversiones en la ciudad y el PP obtuvo el 62% de los votos. Logró 11 diputados más que en 1999 cuando el fenómeno del GIL lo relegó a segunda fuerza política. Hoy cuenta con 19 diputados, una aplastante mayoría, frente a 2 del PSOE.

Mustafá Mizziam, de 52 años, diputado del Partido Democrático y Social de Ceuta (PDSC), asegura que la cifra de musulmanes en esa ciudad es mayor de la estimada: "Aquí se maquilla la cifra de población musulmana. En algunos institutos de enseñanza secundaria más del 60% de los alumnos es musulmán". Una situación similar a la de los institutos o centros de primaria en Melilla, que, según describe Benyahia, son "netamente" musulmanes.

Fantasma y cifras

Mohamed Alí, de 29 años, presidente de Unión Demócrata Ceutí (UDCE), partido con tres escaños en la Asamblea, dice que siempre han dudado del censo electoral. Lo explica así: "Somos más (musulmanes) de los que se dice, y estamos estudiando recurrir ante el Instituto Nacional de Estadística". El INE no puede clasificar a ningún ciudadano según su cultura o religión, pero del padrón municipal se desprende que entre los 71.500 ceutíes hay unos 27.000 musulmanes, además de 2.000 hebreos y 500 hindúes.

En Melilla la población musulmana es similar a la de Ceuta, unos 26.400 de los 66.400 habitantes, y los informes militares estiman que los practicantes de esta religión serán mayoría a lo largo de la próxima década. Coalición por Melilla, cuyos votantes son musulmanes, ostenta 7 de los 25 escaños de la Asamblea, el órgano de gobierno de la ciudad autónoma que domina la coalición PP-UPM, con 15 diputados.

Abdelmalik El Barkani, de 44 años, neurocirujano y uno de los dos consejeros musulmanes en el Gobierno del PP, no ve riesgos en esta transformación. "Ése es el fantasma que siempre existe, que la población musulmana sea mayoritaria. No lo entiendo. ¿Si son españoles, qué problema hay?".

Juan José Imbroda, de 60 años, presidente de Melilla, califica de "disparate" el presunto maquillaje de cifras que denuncia la Comisión Islámica de Melilla. "Aquí no maquillamos nada. Eso lo dicen algunos porque el victimismo da rédito, pero son una minoría. Una mayoría musulmana no debería ser un problema. El problema no es que sean musulmanes, sino que algunos pretendan una islamización de Melilla. Todos estamos en el mismo barco".

¿Está en la mente de algún dirigente político local la islamización de Melilla? Mustafá Aberchán, de 46 años, dirigente de Coalición por Melilla, el primer partido de la oposición melillense, ha sido el único presidente musulmán en la historia de las dos ciudades, pero perdió su cargo tras una moción de censura del PP, PSOE y un tránsfuga del GIL. Su sueño duró sólo un año. "El pueblo aceptó mi presidencia con naturalidad, pero incomodó a algunos. Salieron a relucir los complejos y las fobias. Hasta se dijo que había que presentar la moción de censura contra mí para defender la españolidad de Melilla", recuerda ahora.

Unos temores que, según dice, siguen presentes. Como ejemplo, recuerda los discursos de Federico Trillo, ex ministro de Defensa, cuando acudió a Melilla a hacer campaña en las últimas elecciones autonómicas. "Pidió el voto para el PP o para el PSOE. Es decir, que votaran a cualquiera menos a nuestro partido. Ese mensaje tuvo su efecto y el PP obtuvo 15 diputados y más votos que nunca". El PSOE sólo cuenta con tres diputados en la Asamblea de Melilla. Aberchán reconoce que esa clase de discursos le condiciona, y asegura que su partido fue el que más "se manifestó por la españolidad de Ceuta y Melilla, quizás acomplejados por demostrar nuestra paternidad".

Benyahia, el secretario de la Comunidad Islámica de Melilla, de 41 años, tiene en su despacho una fotografía de los reyes don Juan Carlos y doña Sofía y da claves sobre los orígenes de esta desconfianza. "El imaginario del melillense de origen peninsular está viciado. Es el patriótico a ultranza. Se ha hablado hasta de la marcha de la tortuga (supuesta infiltración de marroquíes en Ceuta y Melilla). En el imaginario siempre se identifica a la comunidad musulmana con Marruecos".

Alí, el político ceutí, va más lejos: "Todavía no se ha asimilado que seamos españoles, porque se sospecha que somos promarroquíes. Tenemos vínculos familiares con Marruecos, pero nos sentimos españoles. Esto provoca que haya dos ciudades: la de los musulmanes y la de los cristianos". Para Dionisio García, de 38 años, analista de defensa, "lo que impulsa a los marroquíes hacia esas dos ciudad es sólo el hambre".

Guetos y marginalidad

En la sede de la Comunidad Islámica de Melilla, en un edificio antiguo en el centro de la ciudad, familias enteras de musulmanes aguardan cola. Algunas señoras octogenarias exhiben documentos fechados hace décadas: recibos de la luz, del agua, contratos de arrendamiento o cualquier otro papel que demuestre que tienen arraigo en la ciudad. Son indocumentados que han pasado sin éxito por varios procesos de regularización. Hasta 1987 no se concedieron en Ceuta y Melilla las primeras nacionalidades al colectivo musulmán. Una vieja reivindicación que se logró después de muchas protestas. "Hay gente que lleva más de 80 años residiendo aquí y todavía no tiene papeles. Estamos desbordados. Creíamos que serían un centenar de personas, pero pueden pasar de 1.000. Esto es consecuencia de la dejación del Gobierno", asegura Benyahia, el secretario.

Alí, el dirigente del partido musulmán más votado en Ceuta, se queja de que Vivas, el presidente de la ciudad, hable de "extrarradio" en una ciudad de 19 kilómetros cuadrados cuando se refiere a los barrios musulmanes de El Príncipe, Jadú, Benzú o Rosales, todos destacados en los planos de Comandancia General de Ceuta donde se analiza el desarrollo de la población musulmana. Cuando el periodista camina por sus calles o se adentra en la Cañada de la Muerte o Reina Regente en Melilla comprende por qué los políticos musulmanes de las dos ciudades hablan siempre de marginalidad. En algunas de sus casas se refugian las bandas de narcotraficantes de hachís y los chavales, en ocasiones, reciben a pedradas a los coches patrulla de la policía cuando los agentes asoman la nariz por los barrios más conflictivos. "No digo que sea perfecto, pero en la Península hay barrios similares o peores. Hemos invertido mucho en esas zonas", se justifica Imbroda, el presidente de Melilla.

¿Cómo se han creado esos guetos, algunos nacidos en los años cincuenta? ¿Se ha fomentado el contraste entre las dos culturas o ha surgido de forma espontánea? Los mismos informes del Ejército que ven un riesgo en el cambio demográfico apuntan al "analfabetismo y desempleo, el elevado índice de criminalidad, el integrismo islámico y la falta de raíces familiares" como otros puntos vulnerables para mantener la soberanía española. Y en un capítulo titulado Minar la voluntad de la población hablan del apoyo marroquí "al victimismo interesado de la población musulmana" y al fomento "del conflicto cultural y religioso". También de la marroquinización de este colectivo. Estrategias que, en opinión del redactor del informe, intentan que "la permanencia familiar (de los cristianos) en la ciudad sea poco atrayente". Juan Bautista Vilar, de 64 años, catedrático de Historia, apunta en esa dirección: "En Melilla se están liquidando negocios de españoles y muchos se marchan a la Península".

Ana Isabel Planet, de 36 años, autora de una tesis doctoral sobre Ceuta y Melilla, asegura que la Administración "no ha acertado siempre, pero no se puede decir que estas ciudades han estado abandonadas". Lo mismo piensa El Barkani, el cirujano y consejero del Gobierno del PP en Melilla. "No creo que la Administración estatal o local hayan permanecido al margen. Se ha trabajado en barrios marginales, pero es cierto que no se ha avanzado al mismo ritmo que en otras comunidades". Los dirigentes de los partidos musulmanes que no están en el Gobierno no piensan igual. "Ha habido una marginación histórica hacia nosotros que todavía se percibe", arguye Mizziam, el político ceutí.

El fracaso escolar es la frase preferida de los dirigentes musulmanes cuando hablan de marginalidad. Creen que ahí está el origen de todos sus males. En la enseñanza primaria y secundaria Ceuta y Melilla baten todas las marcas: entre un 25 y un 35% de los alumnos no promociona de un ciclo a otro, según datos oficiales. Cerca de un 80% de estos niños es musulmán, según los responsables de varios colectivos. Hamadi, el presidente de la Comunidad Islámica Al Bujari de Ceuta, afirma que "padres y profesores también tenemos responsabilidad".

Las amenazas económicas

Fernando Gurrea, de 44 años, subsecretario del Ministerio de Educación, reconoce el fracaso. "Es cierto que los índices aumentan entre la población musulmana. Tienen una lengua materna distinta y necesitan un esfuerzo superior. El analfabetismo es también más elevado". Y ofrece un dato llamativo: en los últimos 14 años no se ha construido un colegio en Melilla. El último instituto se levantó hace ocho años. El ministerio ha puesto en marcha un plan integral para paliar esas deficiencias y "buscar la igualdad que hoy no existe".

El colectivo musulmán solicita desde hace años el bilingüismo en el profesorado infantil. En Melilla los niños hablan thmazight, un dialecto de la zona rifeña; en Ceuta, el árabe dialectal. Pero sus peticiones no tienen éxito. Mohamed Alí lo explica así: "Nos lo niegan una y otra vez. Todo lo que sea hablar árabe significa marroquinizar la ciudad. En Ceuta no hay un solo cartel en árabe, ni en el puerto, donde los ferrys llegan cargados de ceutíes y marroquíes. Hay una fobia que no entendemos porque la reivindicación marroquí por parte de los ceutíes es ridícula".

La tasa de paro en las dos ciudades autónomas es muy elevada. En Ceuta unas 5.000 personas de la población activa, casi el doble de la media nacional. Los principales beneficiarios de los planes de empleo comunitarios y estatales son casi siempre musulmanes, unas 1.000 personas al año. "Son contratos temporales que no forman ni dan estabilidad. Hay que formar a la gente", dice Alí.

"Está claro que los más excluidos son musulmanes. ¿Quién lo va a negar? Al no tener formación no pueden acceder a la Administración o a puestos en condiciones", reconoce El Barkani, el cirujano musulmán del PP. La escasa presencia de musulmanes en puestos de la Administración es patente. "En toda la Policía Local de Ceuta sólo hay tres o cuatro musulmanes", se queja Mizziam.

¿Cuál es el futuro de estas dos ciudades? ¿El enorme escalón económico que les separa de Marruecos supone un riesgo en materia de seguridad? Los informes del Ejército califican de "amenaza" las inversiones marroquíes, el cierre de comercios y la fuga de capitales a la Península, la potenciación del puerto de Tánger y el libre comercio de Marruecos con la UE.

El economista Íñigo Moré, de 36 años, ofrece un dato revelador: En 1970 el PIB per cápita de España multiplicaba por cuatro al de Marruecos. Hoy la diferencia asciende a 14 puntos, la más desigual de la UE y la OCDE. Y, según los expertos, lo más probable es que la brecha se amplíe.

Según Moré, los países casi siempre contagian su riqueza o su pobreza a sus vecinos, pero en este caso no ha sido así. "Marruecos no ha querido; ha preferido la reivindicación nacionalista. La relación económica de Ceuta y Melilla con ese país es de unos 1.000 millones de euros al año, pero sólo una fracción mínima es legal. Es un comercio irregular que no paga aranceles ni pasa la aduana. No hay una relación comercial sana, y ante esa antipatía Ceuta y Melilla han respondido atrincherándose y escondiendo la cabeza", asegura.

El desarme arancelario de Marruecos en 2010 es el gran reto del futuro inmediato. Buena parte de la economía local de ambas ciudades se sustenta en el contrabando. "¿Sabe cuánto whisky consumimos los melillenses? Más de setenta litros diarios por persona. Aquí, a este comercio ilegal se le denomina atípico", ironiza Benyahia.

El presidente de Melilla reconoce la incertidumbre: "No es un horizonte positivo. Es una medida que no nos favorece, aunque la repercusión está por ver. Nosotros apostamos por el turismo". Vivas, el presidente de Ceuta, cree que el desarme favorecerá la creación de una aduana comercial que hoy no existe. "Podemos convertirnos en la plataforma logística de aprovisionamiento de Marruecos", aventura. Margarita López, presidenta de la Asociación de Empresarios de Melilla, lo ve con menos recelo: "Para competir con los nuevos puertos de Marruecos tenemos que abaratar costos". Este país no tenía salidas al Mediterráneo, los dos únicos puertos naturales son Ceuta y Melilla, pero está construyendo el proyecto Tánger-Mediterráneo. "Está eliminando un problema centenario", resalta Moré.

Oportunidad perdida

Ante la corriente islamista que se extiende por Marruecos y contagia a algunos musulmanes de Ceuta y Melilla, los analistas apuestan por el desarrollo del vecino país como una garantía para la seguridad española. Uno de los que sostiene esta tesis es Jorge Dezcallar, ex director del CNI y hoy embajador español en la Santa Sede. "Ésa es la gran jugada estratégica de España. Aquello tenía que ser nuestro patio trasero. Lo teníamos que tener colonizado económicamente, y no es así. Estamos ausentes por la falta de seguridad jurídica en las inversiones", se lamenta.

La Comandancia General de Ceuta ha elaborado planes y mapas estratégicos reservados en los que se marca la línea para evacuar a la Península la población civil, unas 70.000 personas, en el supuesto de una agresión militar marroquí. Una posibilidad remota debido a la superioridad militar española. "El riesgo de Marruecos no es militar. Nunca pensé que fuera una amenaza militar porque la diferencia de medios es muy grande, pero parece claro que hay un cambio demográfico radical en la estructura de ambas ciudades. ¿Va a continuar? ¿Se va a favorecer o no?", se pregunta Dezcallar.

Los informes del Ejército aseguran que el cambio es un hecho, y apuestan a que en "la recuperación pacífica de soberanía" que pretende Marruecos su Gobierno planteará "derechos históricos y de población mayoritaria". Omar Azziman, de 56 años, el embajador de Marruecos en Madrid, cree "ridículo" el supuesto apoyo de su país a una mayoría musulmana. "Sobre todo en el momento en el que el islam tiene una presencia incontestable en Europa", dice.

El economista Moré no ve los riesgos que cita el Ejército en sus informes: "Los musulmanes serán los primeros que se opongan a que Ceuta y Melilla sean marroquíes. La realidad de Gibraltar es un ejemplo". Una opinión que comparten todos los dirigentes musulmanes consultados. "Mientras no se supere la sospecha no avanzaremos, pero el colectivo musulmán debe superar esa posición de victimismo: si me multan son racistas, si no me dan la casa son racistas... Todos tenemos que esforzarnos", dice Alí, el político ceutí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de septiembre de 2005