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Sanidad excluye de la lista de espera a dos de cada tres enfermos pendientes de operar

UGT acusa a Aguirre de "mentir" para cumplir sus promesas electorales

Sólo un tercio de los enfermos pendientes de ser operados se beneficia de la promesa de la presidenta regional, Esperanza Aguirre, de ser intervenidos tras una espera máxima de 30 días, según los datos de la Consejería de Sanidad correspondientes al 30 de junio. El resto de pacientes (un 67%) es excluido por cuestiones médicas o porque rechaza ser operado en clínicas privadas. UGT denuncia que el número de excluidos ha crecido hasta el 81% este verano, siguiendo una tendencia creciente: hace un año la cifra era del 16%; hace nueve meses alcanzaba ya el 22%, y hace seis, el 53%.

UGT-Madrid califica de "tan espectacular que resulta sonrojante" la escalada en el número de pacientes apartados en el último año de la lista de espera -figuran 9.250 personas en la lista oficial pero no se contabilizan, aunque están pendientes de operación, otros 18.422 pacientes-. "Estos datos ilustran la estrategia de Sanidad: excluir a pacientes para alardear de que Aguirre ha cumplido su promesa", critica Carmen López Ruiz, secretaria de Políticas Sectoriales de UGT.

Sanidad, que el pasado 14 de julio se felicitó porque, según dijo, ningún madrileño esperaba ya más de 30 días para ser operado, sostiene que "Madrid es la comunidad más transparente en la gestión de sus listas y la que mejores resultados está obteniendo", en palabras de un portavoz.

Los datos oficiales de la consejería recogen el aumento de pacientes excluidos de las listas de espera hasta el pasado 30 de junio. El incremento de este verano denunciado por UGT no ha sido confirmado por Sanidad, que no piensa hacer públicos nuevos datos hasta el próximo mes de octubre, según este portavoz.

El sistema diseñado para cumplir la promesa de Aguirre ha convertido el camino de los enfermos hacia el quirófano en una carrera de obstáculos con plazos rígidos y difíciles de seguir. "Han hecho de la lista de espera un lugar en el que es difícil entrar y del que es muy fácil ser excluido", denuncia UGT.

Anestesista

Para entrar en la lista hay que cumplir varios requisitos (pruebas diagnósticas realizadas, consulta con el anestesista cumplida, no sufrir ninguna otra enfermedad...) y, en cambio, para salir basta con padecer algún trastorno de salud (pasajero o crónico) o rechazar ser intervenido por clínicas y médicos desconocidos.

Un enfermo al que su médico dice que debe ser operado no es incluido en ningún registro hasta que va al servicio de admisión de su hospital con el volante que prescribe la operación. Esto le excluye de la lista, y de cualquier registro, si debe someterse a pruebas diagnósticas, con listas de espera que a veces duran meses.

Tras este trámite, el enfermo es introducido en una prelista de 30 días de duración en la que le serán realizadas las pruebas preoperatorias, como la consulta con el anestesista. No es hasta cumplir este último trámite cuando el enfermo es contabilizado en la lista de espera oficial.

Pero no en todos los casos. Aquellos pacientes que se vean aquejados por alguna dolencia, incluso crónica, pueden verse excluidos a criterio de los médicos y de Sanidad por considerar que es mejor retrasar la operación. "Este punto es muy subjetivo, se hace sin contar con el paciente y puede ser usado para maquillar los datos", critican desde UGT.

Pedro Martínez, de 61 años, es uno de estos pacientes. Sufre una inflamación en los genitales que requerirá una fimosis. "El médico me lo dijo el 10 de marzo. Aún estoy esperando", denuncia. Sanidad sostiene que no le ha podido operar porque Martínez "sufre pluripatología cardiaca y necesita rehabilitación".

Martínez niega que estas dolencias le hayan impedido entrar en quirófano todavía. "Del corazón me operaron hace cinco años y desde entonces tomo una pastilla diaria sin problemas. La rehabilitación, que hice hace tres meses, fue por un dolor de espalda. ¿Esto es motivo para excluirme de la lista de espera? ¡Me parece una tomadura de pelo! Mi médico no me ha dicho nada y alguien, en algún despacho, ha decidido excluirme sin consultarme", exclama indignado.

La exclusión de la lista de los pacientes pendientes de la prueba del anestesista o por otras dolencias -a los que Sanidad califica como "transitoriamente no programables"- ha sido criticada por el Ministerio de Sanidad, que en una carta enviada al consejero de Sanidad de la Comunidad, Manuel Lamela, le acusa de "desvirtuar" las listas de espera.

El ministerio considera que el Gobierno regional está incumpliendo la normativa estatal (que deben seguir todas las comunidades) para lograr que la lista de espera oficial sea "menor" a la real. La consejeríareplica que cumple escrupulosamente la ley y atribuye la carta a una estrategia política del PSOE.

Los pacientes "transitoriamente no programables" han pasado de 2.941 a 12.540 en un año; y, en términos relativos, del 6% al 45% del total de enfermos pendientes de operar, según los datos de la consejería. También crece, aunque en menor medida, el número de enfermos excluidos de la lista tras negarse a ser intervenidos en una clínica privada: de 3.393 personas en junio de 2004 (el 7% del total) a 5.882 en junio de este año (21%).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de septiembre de 2005