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Irán rechaza las advertencias de la ONU y prosigue su plan nuclear

El principal negociador iraní en el contencioso nuclear que enfrenta a Teherán con Occidente, Alí Larijani, dijo ayer que su Gobierno no se plantea frenar su programa atómico a pesar de las críticas del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y las amenazas de llevar el caso ante el Consejo de Seguridad de la ONU para que imponga sanciones al régimen de los ayatolás.

Durante una intervención en televisión, Larijani calificó las presiones de la ONU como "intimidaciones". "Es una cuestión de soberanía nacional. No deben dirigirse al pueblo iraní en términos intimidatorios porque no cambiará su actitud por las presiones", añadió.

Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Hamid Reza Asefi, declaró ayer que el informe del director del OIEA, Mohamed al Baradei, publicado el sábado, "carece de cohesión y es ambiguo". "No se puede encontrar justificación en el informe para llevar el caso nuclear iraní al Consejo de Seguridad", reiteró.

En el informe de Al Baradei se especifica que no está demostrado que Irán haya comenzado el enriquecimiento de uranio -necesario para la fabricación de armas atómicas-, pero sí que está realizando actividades de conversión de ese material, paso previo al enriquecimiento.

Asefi insistió en que Irán no dará marcha atrás en sus actividades nucleares en la polémica planta de Isfahán, en el centro del país, y precisó que ya han pasado los tiempos en que puedan privar a un país de la tecnología nuclear. "Las amenazas y el recurso a las declaraciones de doble sentido no van a ayudar a Europa", recalcó Asefi.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de septiembre de 2005