_
_
_
_
AUTOMOVILISMO | Gran Premio de Italia de Fórmula 1
Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

Fiabilidad frente a fatalidad

Tal como se desarrolló la carrera, no creo que sea especular excesivamente afirmar que si Kimi Raikkonen no hubiese tenido todos los problemas que sufrió habría podido concluir, al menos, en el podio. Sin embargo, las cosas son como son, y la realidad es que Fernando Alonso dio otro paso de gigante ayer en la lucha que mantiene con el finlandés para adjudicarse el título mundial de pilotos. Mientras Raikkonen tuvo que luchar desesperadamente para remontar posiciones, tras el cambio de motor previo a la cronometrada, el desgarre de su neumático trasero y el trompo que no pudo evitar, Alonso realizó una carrera impecable, perfecta e inteligente. No tomó riesgos y se conformó con una sólida segunda posición, conservando su motor para la siempre exigente y difícil carrera de Spa, la próxima semana.

Más información
El domingo puede ser un gran día

McLaren no ha logrado resolver los problemas de fiabilidad. Ni ellos mismos entienden lo que les está ocurriendo. Y menos teniendo en cuenta lo que ayer comentó Pedro de la Rosa, piloto de pruebas de la escudería británica, cuando explicó que habían realizado 1.200 kilómetros con los dos bólidos en los entrenamientos sin tener ningún problema. Eso supone casi tres grandes premios. Pero luego, en las carreras, esa fiabilidad desaparece. Y supone un perjuicio irreparable. Ayer, el finlandés exigió mucho a su motor y eso podría pasarle factura en Spa.

Raikkonen perdió en realidad la carrera cuando tuvo que cambiar el motor antes de la cronometrada. Pero la estrategia de McLaren fue perfecta. En la clasificación, el finlandés ya demostró que era el más rápido, porque superó a Alonso incluso yendo con el depósito mucho más lleno de gasolina. La decisión de ir sólo a una parada fue la acertada. Y así se hizo patente tras el primer repostaje, cuando se colocó quinto y pareció en disposición de dar la estocada en el momento en que los demás tuvieran que entrar para el segundo repostaje. Los únicos errores achacables a Raikkonen fueron su mala salida y el trompo que sufrió tras superar a Trulli. Nada de lo demás fue culpa suya. Ni la rotura del motor, evidentemente, ni el desgarro que sufrió su neumático trasero izquierdo. Aquello fue algo parecido a un blistering -una bolsa de aire se instala entre las capas de goma del neumático- que se hizo grande y acabó estallando y desgarrando el neumático. Por eso tuvo que parar en boxes para cambiarlo. Cuando aparece un blistering hay que reducir la marcha, enfriar el neumático y esperar a que desaparezca. Eso fue lo que hizo Alonso en Barcelona. Lo de Raikkonen no fue exactamente eso pero, en cualquier caso, no podía permitirse ralentizar y lo pagó caro, porque aquella entrada en talleres acabó arruinando sus expectativas. Pero quedó claro que no fue un fallo imputable al piloto, porque al final de la carrera también Juan Pablo Montoya sufrió el mismo problema en la misma rueda. Fue un desgarro exterior del neumático, como consecuencia de tener que sorportar altas temperaturas en la parabólica. Aunque las respuestas las tiene sólo Michelin.

La cuestión es que, a falta de cuatro carreras, Alonso está en una situación inmejorable para ser campeón, un gran éxito para Renault. Pero a los franceses se les está complicando el título de marcas, un objetivo también prioritario. Ayer, con todos sus problemas, McLaren les restó otro punto, y se ha puesto a ocho. Y Renault sabe que, en condiciones normales, las flechas plateadas son mucho más rápidas que sus bólidos azules y amarillos.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_