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Reportaje:EL FUTURO DE IRAK

Los suníes se resisten a la Constitución

El Ejército de EE UU libera a mil presos de la cárcel de Abu Ghraib para facilitar las negociaciones

El borrador de la Constitución iraquí será sometido hoy al Parlamento, tras dos semanas de prórrogas. Las diferencias entre los tres principales grupos del país -chiíes, suníes y kurdos- sobre el modelo de Estado impidieron hasta última hora de ayer alcanzar un acuerdo. Chiíes y kurdos defienden un sistema federal. La minoría suní se opone a la descentralización. El Ejército estadounidense liberó ayer a 1.000 presos iraquíes de la prisión de Abu Ghraib, en plena discusión constitucional, mientras aumentaba la división en EE UU por la guerra de Irak, reflejada a las puertas del rancho Crawford, donde cientos de partidarios de Bush empezaron a concentrarse para contrarrestar la presencia de los pacifistas.

La comunidad suní de Irak hizo ayer un último esfuerzo por ver reflejados sus intereses en el borrador del texto constitucional que está previsto que sea sometido hoy al Parlamento con o sin el acuerdo de esta minoría. Sus intereses se concentran en el rechazo frontal al modelo federal sobre el que coinciden chiíes y kurdos. Los suníes temen que el federalismo ponga en peligro la unidad de Irak y se traduzca en el control por parte de chiíes y kurdos de los pozos de petróleo del norte y del sur del país. No obstante, en un último esfuerzo negociador, los líderes suníes aceptaron ayer el establecimiento de una región autónoma para el Kurdistán, pero reiteraron su rechazo al federalismo chií y consideraron poco probable que acaben apoyando el documento, al tiempo que insistieron en que la falta de acuerdo incrementará la violencia en las calles de Irak.

La comunidad suní advierte de que la falta de acuerdo aumentará la violencia en Irak

El último borrador presentado por chiíes y kurdos incluye sólo ligeras modificaciones sobre la cuestión federal, convertida hasta ahora en un escollo insalvable en el proceso negociador. El borrador constitucional pospone la cuestión federal a una decisión del nuevo Parlamento que deberá ser elegido en los comicios del próximo 15 de diciembre. Pero muchos suníes consideran esa concesión insuficiente, y una simple maniobra de los chiíes que, al constituir el 60% de la población, lograrían fácilmente una nueva mayoría parlamentaria.

Otra de las cuestiones que se ha topado con la negativa suní ha sido la prohibición de los símbolos del partido Baaz. Los chiíes han aclarado que con esta medida pretenden ilegalizar todo lo que tuviera que ver con Sadam Husein o su régimen, pero los suníes consideran que se trata de un plan para apartar a los antiguos baazistas de la vida pública.

Los negociadores suníes aspiraban ayer, no obstante, a limar las diferencias y dejaron la puerta abierta a nuevos encuentros con sus homólogos chiíes y kurdos, así como con el embajador estadounidense en Bagdad, Zalmay Khalilzad. El texto revisado está previsto que sea sometido hoy al Parlamento, como advirtió el presidente de la Cámara el sábado, con o sin el visto bueno de los suníes que constituyen el 20% de la población.

"Todavía tenemos esperanzas de que alcancemos algún acuerdo", dijo ayer Saleh Mutlaq, miembro suní de la Comisión Constitucional. "Si lo logramos [el acuerdo] está bien. Si no, entonces ellos [chiíes y kurdos] serán responsables de lo que suceda si esta Constitución se aprueba", añadió el representante de la minoría suní. "La violencia aumentará, las esperanzas de la gente menguarán, y los extremistas tomarán el control del país", advirtió Mutlaq.

Los negociadores chiíes dejaron claro ayer que el borrador constitucional no sufrirá ya grandes cambios y que planeaban imprimir cinco millones de copias del documento para repartir entre los iraquíes la semana próxima. "Creo que los cambios que hicimos eran compromisos", opinó Ali al Dabagh, representante chií. "Hemos realizado suficientes esfuerzos, y ahora está en manos de nuestros hermanos [suníes] y eventualmente de los iraquíes decidir", añadió el representante chií. Dabagh hacía referencia a las mínimas concesiones que el presidente estadounidense, George W. Bush, logró arrancar a los chiíes. Ante el callejón sin salida en el que se encuentra desde hace días el texto constitucional, Bush intervino personalmente al llamar por teléfono Abdelaziz al Hakim, presidente del principal partido chií, para animarle a lograr un acuerdo que incluyese a los suníes. La Casa Blanca considera crucial la inclusión de los suníes como medida para restar apoyo a la insurgencia suní.

Haciéndose eco de los augurios más pesimistas, algunos negociadores suníes piensan ya en el día siguiente del domingo y advierten de que pondrán en marcha una campaña para animar a los iraquíes a votar en contra en el referéndum constitucional previsto para octubre. De no alcanzar la Carta Magna el apoyo necesario, la legislación iraquí prevé la celebración de nuevas elecciones, lo que daría al traste con el calendario político estadounidense.

Mientras las negociaciones en el seno de la Comisión Constitucional apuraban las últimas horas previas al sometimiento del texto al Parlamento, el Ejército de EE UU liberó a 1.000 prisioneros de la cárcel de Abu Ghraib; una concesión a las reiteradas peticiones de los líderes suníes. No se beneficiará de la amnistía ningún reo acusado de participar en ataques violentos de la insurgencia. Acciones que ayer volvieron a azotar diversas partes del país árabe. Un grupo de hombres armados asaltó a un policía en su camino al trabajo en Bagdad y acabó con su vida. No lejos de allí, tres miembros de una familia murieron después de que un grupo de pistoleros les disparara, camino de su casa, informó el ministerio de Interior. En la ciudad norteña de Kirkuk, un militar iraquí murió también por los disparos de desconocidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de agosto de 2005