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El nivel del mar subió ayer de nuevo en Dénia debido a una 'seca' acentuada por las condiciones meteorológicas

Ni terremoto, ni maremoto, ni, por lo tanto, tsunami. El fenómeno que el miércoles sorprendió a los numerosos veraneantes y ciudadanos que llamaron a los servicios de emergencia al observar una inusual subida del nivel del mar, seguida de un también inusual descenso, que se percibió en diversos puertos y playas, especialmente en La Marina -y que ayer se repitió, con menor intensidad-, no tuvo nada que ver con movimiento telúrico alguno, ni con ninguna "ola gigante". Fue algo que los pescadores profesionales en general y los habitantes de Ciutadella (Menorca), en especial, conocen bien: una rissaga, una seca, una seiche, forzada por repentinas variaciones del nivel del mar y que no tienen nada que ver con los movimientos telúricos, sino que se deben a la interacción de determinados fenómenos meteorológicos con una dinámica propia de puertos, calas, radas y playas, muy estudiada, que depende de su forma y profundidad y de la propia orografía del talud continental.

La costa de La Marina se vio afectada durante la mañana del miércoles por una serie de subidas y bajadas del nivel del mar que se percibieron mejor en los puertos, como en Xàbia y Dénia, donde entre la pleamar y la bajamar se registraron desniveles de hasta 1,40 metros. El fenómeno zarandeó embarcaciones y provocó que el agua del mar llegara a desbordar los imbornales del puerto de Dénia, donde incluso superó los muelles y anegó una extensión colindante de tierra en la que está ubicada una feria de atracciones, y el paseo del Raset. También algunos bañistas de la zona de El Puig percibieron una subida repentina de la marea. Ayer en Dénia se repitió la oscilación repentina del nivel del mar, aunque de forma menos perceptible que el miércoles.

Emilio Carreño, técnico especialista en sismología del Instituto Geográfico Nacional (IGN), descartó que el fenómeno estuviera relacionado con un movimiento sísmico registrado en Argelia en la madrugada del miércoles: para empezar, el epicentro del terremoto de Argelia estaba en tierra, no en el mar; además, su intensidad fue de sólo 3,5 grados en la escala de Richter y, por si eso no fuera suficiente, por la hora en que se registró el sismo, de haber provocado una ola, ésta debería haber llegado a las costas valencianas mucho antes de lo que supuestamente lo hizo. Carreño consideró más probable que la oscilación del nivel del mar estuviera relacionada con un fenómeno meteorológico. De hecho, ayer el nivel del mar volvió a oscilar en la costa valenciana, en menor medida que el miércoles, pero el IGN no registró movimiento sísmico alguno en la zona mediterránea.El técnico especialista en sismología del Instituto Geográfico Nacional Emilio Carreño no descartó que un sismo en Argelia pueda provocar un deslizamiento submarino cerca de la plataforma continental y que este deslizamiento origine una ola. Pero explicó que ya el martes, día 9, Puertos del Estado había comunicado la existencia de "oscilaciones en la altura de las aguas" en diversos puntos de la costa mediterránea. "Ha sido un fenómeno meteorológico como consecuencia de variaciones de la presión atmosférica", concluyó Carreño, quien remitió al periodista a expertos del Instituto Nacional de Meteorología y, en especial, del Centro Meteorológico de Palma de Mallorca, donde conocen bien el fenómeno, que en Baleares recibe el nombre de rissaga y afecta de forma especial al puerto de Ciutadella, en Menorca.

En el Centro Meteorológico de Palma, Miguel Gayà no dudó lo más mínimo. Ya había tenido noticias del asunto, entre otras cosas porque la oscilación del nivel del mar también se percibió el miércoles en diversos puntos de las Baleares. "Aquí conocemos bien el fenómeno", explicó, "son las rissagues, que afectan periódicamente, en especial, al puerto de Ciutadella". Según explicó Gayà, hay incluso un plan de alertas de rissagues que, además, funciona bien y permite predecir con aceptable exactitud cuándo se producirá el fenómeno. "No tienen nada que ver con las mareas astronómicas, ni con las mareas de altas o bajas presiones", explicó. El origen de las rissagues es un fenómeno meteorológico que acentúa las llamadas seiches o secas, oscilaciones naturales del nivel del agua que afectan a puertos, radas y calas y que tienen que ver con su forma, su profundidad, la amplitud y orientación de su bocana y, todo ello, en relación con las condiciones del talud continental.

Una vez iniciadas, esas oscilaciones continúan por sí mismas, sin fuerza externa, y se repiten con un periodo propio -el tiempo transcurrido entre dos puntos máximos consecutivos- que viene determinado por la geometría del lugar.

Si ese fenómeno de explicación eminentemente física que produce movimientos de las masas de agua -ondas, al fin y al cabo- coincide con determinadas condiciones meteorológicas como la inversión térmica que producen masas de aire cálido en altura y más frías en la superficie terrestre, o flujos de vientos de diferentes velocidades a alturas distintas, por ejemplo, que también provocan ondas, ambos fenómenos "entran en resonancia", se origina una rissaga. Para que se dé este fenómeno no es tan importante que haya variaciones grandes de la presión atmosférica, sino que éstas se produzcan con una frecuencia similar a la oscilación normal del lugar. Además, debe haber resonancia entre ambas oscilaciones. Porque pueden producirse oscilaciones del mismo periodo y que no entren en resonancia, esto es, que los máximos de presión atmosférica no coincidan con mínimos de altura del agua, o viceversa, porque en esos casos no se produce una amplificación indefinida de las oscilaciones del agua sino todo lo contrario, una amortiguación

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