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Una extraña variedad de una bacteria común

La salmonela es una familia de bacterias muy común. Se puede encontrar en huevos, carnes crudas y productos lácteos no pasteurizados. En verano son frecuentes los brotes porque la concentración de la bacteria aumenta con el calor. Además, en esas fechas aumenta el consumo en sitios públicos, barbacoas y lugares de acampada, por lo que disminuye la higiene, la refrigeración adecuada y el cocinado de los alimentos.

La salmonela se destruye a partir de los 64 grados (basta cocinar una carne o un huevo para que pierda la bacteria), pero en una mayonesa a 20 grados puede duplicar su concentración en menos de 20 minutos.

La bacteria coloniza fácilmente el intestino y produce diarrea, dolor abdominal, fiebre, debilidad y a veces vómitos. En la mayoría de los casos se cura sin problemas y los ingresos hospitalarios suelen ser para evitar la deshidratación, y basta con un gotero o un suero oral. Sólo en el caso de niños, ancianos o personas ya enfermas puede originar mayores complicaciones.

En el caso de Pimpollo-Sada, la salmonela responsable es de la especie hadar. Se trata de una rara variedad, muy infrecuente. La salmonela es responsable del 80% de las infecciones alimentarias de las que se llega a descubrir el origen. De esos, el 93,1% corresponde a la especie enteritidis.

En el caso del Pimpollo los expertos destacan que la enfermedad cursa de forma muy leve ("es de una benignidad impropia", llegó a decir el director de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria). La explicación que dan es que el tubo que dosificaba la salsa vertía muy poca cantidad de salmonela al pollo y de forma irregular. "Hay unos 2.000 casos, eso significa que muchos pollos no están contaminados, porque se han vendido muchos más. Esos pollos han sido comidos sin problema", según fuentes de la AESA. Además, al calentar el pollo en el microondas se destruye parte de la salmonela.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de agosto de 2005