Reportaje:CULTURA Y ESPECTÁCULOS

El momento decisivo del mito Cartier-Bresson

Una exposición en Edimburgo rinde tributo al fotógrafo un año después de su muerte

Acosado por el "momento decisivo". Menudo, libertario, inquieto y rebelde, el fotógrafo Henri Cartier-Bresson (1908-2004) bromeaba al final de su vida sobre estas palabras que para muchos encierran la clave de sus instantáneas. "Nada tengo contra esa expresión, pero la llevo pegada a la piel como una etiqueta, desde que Verve publicó mi libro Images a la sauvette, con una ilustración en tapa de Matisse que era un homenaje a la fotografía en general. Yo lo había encabezado con una cita del cardenal de Retz: 'Nada hay en el mundo que no tenga un momento decisivo'. Un editor neoyorquino que publicó mi libro, se inspiró en ella y lo tituló The Decisive Moment. Desde entonces, esa frase me persigue", explicó H. C.-B. en una entrevista a su biógrafo Pierre Assouline, autor de Henri Cartier-Bresson: el ojo del siglo (Galaxia Gutenberg).

Al cumplirse un año de su muerte, parece que la obra del mítico fotógrafo está blindada contra la fugacidad implícita en esa expresión y que su momento culminante está aún por llegar. Al menos, esto es lo que sostiene en conversación telefónica desde Escocia Patrick Elliot, comisario de la muestra con la que la Dean Gallery de la Scottish Nacional Gallery of Modern Art de Edimburgo rinde tributo al legado de este artista. "La popularidad de Cartier-Bresson sólo puede ir en aumento. Su muerte facilita la propagación de su obra y a medida que el tiempo pase se descubrirán nuevas cosas acerca de ella. Se podrá acceder a materiales que él no quiso mostrar".

A pesar de la fama y reconocimiento de los que gozó en vida el cofundador de la Agencia Mágnum, Elliot sostiene que aún queda mucho material que arrojará nueva luz sobre su obra. "Él mantuvo un cierto secreto sobre su vida. Renegaba de la fama y aborrecía el culto a la personalidad. No le gustaba que le fotografiasen porque quería mantenerse en el anonimato y así poder tomar fotos sin hacerse notar". El propio H. C.-B. habló acerca de esto con Assoudin: "He logrado zafarme del falso problema de la celebridad. Ser un fotógrafo conocido es una forma de poder, y yo no la deseo. Hay que pasar inadvertido y protegerse a toda costa. El hecho de ser observado modifica el modo de mirar a los otros".

La exposición de Edimburgo muestra, desde ayer y hasta el 23 de octubre, el fruto de esa mirada, tan celosamente preservada, a través de 200 fotografías y una selección de los dibujos de los años ochenta y noventa. Junto a estas piezas se expone una réplica de su cámara Leica, algunos cuadernos de esbozos, las escasas imágenes que del fotógrafo se conservan y otros materiales. "La exposición abarca desde las primeras fotos que tomó a los 18 años hasta las últimas de 1999, además de sus dibujos. Los dos grandes temas que atraviesan toda su obra son la geometría y el surrealismo. Por un lado, la construcción y composición, y, por otro, el tono misterioso y bizarro que desprenden sus imágenes", explica Elliot.

Una opinión que no era del todo compartida por el artista, según se desprende de su conversación con Assoudin: "Más bien he sido surrealizante. Conocí muy bien a Bretón, Crevel, Ernst. Pero no amo la pintura surrealista. Es literatura. Magritte está lleno de astucias. ¡Es bueno para la publicidad!". También habló acerca de la geometría de sus imágenes: "La composición se basa en el azar. Jamás hago cálculos. Entreveo una estructura y espero que suceda algo. No hay reglas".

El "momento decisivo" que H. B.-C. supo atrapar en centenares de imágenes, se desprende, según Elliot, del instante preciso en el que confluyen geometría y narrativa. Él propio H. C.-B. acotó una geometría o estructura para su obra a través de la Fundación Cartier-Bresson, fundada en 2000 -y que está detrás de la organización de la exposición de Edimburgo, originalmente montada en la Bibliotéque National de Paris-. La narrativa en torno a su inquieta mirada, responsable de los disparos que ganaron para el negativo el calificativo de arte, es quizá lo que aguarda.

Retrato de Henri Matisse captado en 1943-44 en su villa <i>Le Rêve</i>
Retrato de Henri Matisse captado en 1943-44 en su villa <i>Le Rêve</i>HENRI CARTIER-BRESSON/MAGNUM PHOTOS

Sobre la firma

Andrea Aguilar

Es periodista cultural. Licenciada en Historia y Políticas por la Universidad de Kent, fue becada por el Graduate School of Journalism de la Universidad de Columbia en Nueva York. Su trabajo, con un foco especial en el mundo literario, también ha aparecido en revistas como The Paris Review o The Reading Room Journal.

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