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El Consistorio ha dado ya 3.100 pases para entrar en la colonia Marconi

Hetaira tacha de represiva la restricción de tráfico en el polígono

El Ayuntamiento de Madrid ha tramitado en tres días 3.100 salvoconductos que permiten entrar a los conductores en la colonia Marconi (Villaverde) entre las once de la noche y las seis de la mañana. Vecinos y trabajadores de la empresa Panrico sufrieron ayer los controles policiales encaminados a erradicar la prostitución. Hetaira, asociación que defiende a las prostitutas, califica esta medida de "represiva".

Julia fue una de las residentes de la colonia Marconi (polígono industrial de Villaverde) a quien la Policía Municipal le solicitó la autorización especial -establecida por el Ayuntamiento de Madrid- para entrar en su barrio después de las once de la noche. El dispositivo comenzó el pasado martes. "La hicieron detenerse, le preguntaron adónde iba y le pidieron la tarjeta", contó Julia a su vecina Eva Sánchez. Como aún no la había tramitado, recuerda Sánchez, "le sugirieron que la sacara porque en el futuro no la dejarían pasar".

Los agentes de tres patrullas de Policía Municipal utilizaron el mismo procedimiento con varios trabajadores de la empresa Panrico. "Los dejaron pasar porque dijeron que venían a trabajar aquí", explica Juan José Castillo, jefe de la nave. La empresa, cuyos vehículos entran de día y de noche, tramitó autorizaciones especiales para 500 vehículos propios y particulares. Según el Ayuntamiento, entre el lunes y ayer se han recibido 3.100 solicitudes de vecinos y empresas.

Los puntos de control estaban en la madrugada de ayer sumidos en una cerrada oscuridad. En el futuro habrá agentes apostados en estos puntos, pero en la primera noche sólo había dos coches patrulla haciendo una ronda por la zona y otro custodiando la caseta donde se tramitan los salvoconductos. Sólo fue identificado un taxista cuando se hallaba acompañado de una prostituta

El cierre al tráfico de este barrio pretende reducir la inseguridad y erradicar la prostitución callejera. Para no afectar la circulación de los residentes y trabajadores, el municipio ha creado una autorización especial de tránsito (tarjeta amarilla), que deben mostrar a la policía a partir de las once de la noche. PSOE e IU consideran que este plan policial "atenta contra el derecho a la libre circulación" de los ciudadanos.

"Anoche [el martes] estuvo tranquilito", afirma Carmen Dorado, madre de una chiquilla de un año y para quien es habitual ver prostitutas en las calles de su barrio. Marisol, trabajadora en una de las naves del polígono, indica que ayer vio "menos prostitutas" que de costumbre. Teresa Puerta, integrante de Hetaira, calificó ayer la medida de "represiva". Opina que el Ayuntamiento está usando a las prostitutas como "chivo expiatorio" para otros problemas que no quiere "atajar, como la delincuencia y los ruidos". Puerta lamenta que los partidos políticos no contemplen la regulación de la prostitución y que "gran parte" de los colectivos feministas planteen su abolición.

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