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Contra la moción del Congreso

Madrid

Los planes previstos por Mikel Antza, redactados antes de la fecha de su detención, ocurrida en octubre de 2004, contradicen abiertamente la moción aprobada el pasado 17 de mayo, en el debate sobre el estado de la nación, con el voto de todos los grupos, excepto el PP.

En el texto ratificado por el Congreso se excluye expresamente cualquier tipo de negociación política con la banda terrorista: "Las cuestiones políticas deben resolverse únicamente a través de los representantes legítimos de la voluntad popular. La violencia no tiene precio político y la democracia española nunca aceptará el chantaje de la violencia".

En estos términos fue ratificada la moción que, en otro de sus apartados excluye la violencia, sin matices temporales.

La moción habla de que "a ETA sólo le queda un destino: disolverse y deponer las armas" y de que "si se producen las condiciones adecuadas para un final dialogado de la violencia, fundamentadas en una clara voluntad para poner fin a la misma y en actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción, apoyamos procesos de diálogo entre los poderes competentes del Estado y quienes decidan abandonar la violencia".

Los expertos antiterroristas minimizan el valor del plan de Antza, aunque podría reflejar los puntos de vista de un sector de ETA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de julio de 2005