Reportaje:

Las bolsas no se dejan atemorizar

El impacto de los últimos atentados en las finanzas y la economía es "modesto", según demuestran los análisis realizados

Después del ataque terrorista del pasado 7 de julio en Londres, todas las miradas del mundo económico y financiero se dirigieron a evaluar su posible impacto en los mercados y en la economía. En Europa, las bolsas sufrieron un inmediato descalabro, del 4%, y el precio del crudo subió, un 8%, por miedo a una caída en la demanda. Pero recuperaron el tono a las pocas horas, al ver que Wall Street no se dejaba impresionar por el drama. Es la muestra, según diferentes estudios que analizan el evento, de que el mundo ha aprendido a vivir en un clima de inseguridad.

Los mercados de bonos, divisas y el oro se convierten en el refugio de los inversores más conservadores, junto al sector inmobiliario
Tras los atentados del 11-M de 2004 en Madrid, el Ibex 35 cayó un 7%. Hoy está un 25% más alto que aquel trágico día

Tras los atentados del 11-M de 2004, en Madrid, el Ibex 35 cayó un 7%. Hoy está a un 25% más alto que aquel trágico día, en el que perdieron la vida 191 personas, y la economía española crece con vigor, en torno al 3%. Unos meses antes, los terroristas atacaban Estambul, dejando 60 muertos. Pero como en el caso español, el atroz ataque no consiguió espantar el turismo, y la economía turca creció el año pasado a un ritmo próximo al 9%. Los dos casos son pruebas de que la economía y las finanzas mundiales no se dejan atemorizar por el terror.

En el caso de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el índice S&P 500 cayó un 14% durante los días sucesivos, tras la reapertura de Wall Street, el 17 de septiembre. El mercado estuvo cerrado hasta ese día por los destrozos que sufrió el World Trade Center, y arrastraba ya 77 días de caídas. Fue el primer ataque en suelo estadounidense desde 1941 y perdieron la vida 2.749 personas. Entonces se predijo una caída del PIB del 1,3%. Sin embargo, la actividad económica se expandió a un ritmo del 1,6% y se superó la recesión que pesaba desde antes de los ataques suicidas contra las Torres Gemelas y el Pentágono.

Los diferentes estudios publicados a raíz del último atentado en Londres, en los que se analiza la reacción a los principales actos terroristas de la historia reciente [véase cuadro], muestran que, a pesar de que estos ataques suelen ser una causa generalizada de miedo entre los inversores, es raro que tengan impacto en la economía y los mercados. Standard & Poors (S&P) recuerda que las pérdidas que rodearon al 11-S siguen frescas en Wall Street. "Las bombas en Londres nos hacer temer que el evento se repita", añaden. Pero analizando la situación con retrospectiva, señalan que los datos demuestran que el efecto en la economía es "modesto".

La Fed sigue con sus planes

"Es una tragedia, pero no habrá un impacto significativo", advierten desde Goldman Sachs. Tampoco lo tendrá en la política monetaria de la Reserva Federal estadounidense (Fed), que "seguirá con su ritmo gradual de subida de tipos" en EE UU, porque los indicadores económicos muestran datos más sólidos de lo que se anticipaba hace seis meses. "Los efectos serán limitados", insisten desde Fortis Bank, y explican que la primera reacción a la baja de los mercados en Europa fue "lógica". BNP Paribas señala que los ataques terroristas vienen acompañados siempre de momentos de "extrema volatilidad".

La opinión generalizada es que este tipo de eventos no cambia ni una pizca los pilares sobre los que se sustenta la economía. Es más, añaden, los ataques terroristas "no son ya una sorpresa para nadie y las autoridades británicas estaban al tanto de su vulnerabilidad". Se trata, en todo caso, del mayor ataque sufrido en Londres desde la Segunda Guerra Mundial. Por eso, en Goldman Sachs no descarta un recorte de tipos en Reino Unido si el atentado acaba afectando a la confianza y el gasto de los consumidores británicos.

Smith Barney, en un estudio publicado el mismo día del atentado múltiple en la capital británica, deja claro que no tienen la bola de cristal que les permite adivinar el futuro. Todo dependerá de si se producen nuevos ataques dentro o fuera de Reino Unido, matizan desde JP Morgan, "si se trata de un evento aislado o si por el contrario es el preludio de nuevos atentados". "Si el ataque de Londres es aislado, entonces la calma vuelve rápido", remacha Goldman Sachs, que ponen como ejemplo el comportamiento de los mercados tras los ataques de Madrid.

Los mercados de bonos, divisas y el oro se convierten durante las crisis normalmente en el refugio de los inversores más conservadores, junto al sector inmobiliario. Y se pueden constatar algunas diferencias de comportamiento ante un atentando como el del 11-S y el del 7-J o el 11-M, sobre todo en la duración. "El ataque en Londres fue horrible, pero su impacto en el mercado tiene una corta vida porque el evento no tendrá un efecto en las condiciones económicas, las políticas monetarias o los flujos de capital", coinciden los analistas.

El estudio de Smith Barney señala en este punto que los riesgos geopolíticos, como el terrorismo, son un factor clave en el clima de inversión por su "audiencia universal". Y explica que, tras los ataques del 11-S en EE UU, se reconoce que se ha entrado en una "nueva era" en la que es probable que se produzcan nuevos ataques. La respuesta a las tragedias del 11-S y del 11-M sirven ahora de guía a los mercados a la hora de actuar ante este tipo de cataclismos. La cuestión es más problemática a la hora de establecer la relevancia del evento y el momento en el que se produce.

El 11-S tuvo lugar en plena recesión en EE UU, mientras que el 11-M se produce con la economía global en fase de recuperación. En el caso del 7-J, el ataque coincide con una fase de enfriamiento económico en Reino Unido y débiles tasas de crecimiento en el conjunto de la UE, lo que plantea cierta incertidumbre. "El terrorismo continuará siendo un riesgo", anticipan desde Smith Barney. En este sentido, advierten de que la reacción de Wall Street será mayor si este tipo de eventos ocurre en suelo estadounidense y menor ante los que se producen fuera.

"Cuanto más tiempo pase sin nuevos ataques, más se verá el atentado de Londres como un evento aislado", remachan desde Goldman Sachs. El problema, según el estudio de S&P, está en la tensión que causan estos ataques de carácter crónico, que muestran que el frente en la lucha contra el terrorismo se prolonga, y eso podría traducirse en pérdidas significativas en los negocios y en la confianza de los consumidores si se producen nuevos atentados. "El país sobrevivió la tragedia y también sus mercados", remacha Smith Barney, refiriéndose al duro varapalo del 11-S en EE UU y en todo el planeta.

Ciudadanos londineses vuelven a casa andando en la tarde del pasado día 7, después de que las autoridades decidieran suspender el transporte público.
Ciudadanos londineses vuelven a casa andando en la tarde del pasado día 7, después de que las autoridades decidieran suspender el transporte público.REUTERS

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 16 de julio de 2005.

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