PSdeG y BNG alcanzan un acuerdo para el reparto de carteras en la Xunta

Quintana será vicepresidente y los nacionalistas tendrán un tercio de las consejerías

Santiago de Compostela - 16 jul 2005 - 22:00 UTC

Las negociaciones para formar el Gobierno gallego han entrado en la recta final, después de que los líderes del PSdeG, Emilio Pérez Touriño, y del Bloque Nacionalista Galego (BNG), Anxo Quintana, hayan acordado el reparto de las consejerías de la Xunta. Las conversaciones proseguían ayer, todavía con algunos puntos de desencuentro, pero la entrevista que mantuvieron el viernes ambos líderes sirvió para retirar los dos escollos principales, el papel de Quintana y el número de carteras para el BNG. El dirigente nacionalista ejercerá la vicepresidencia única, con competencias en relaciones institucionales y bienestar social, y el BNG se encargará de otros cuatro departamentos, un tercio del total.

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El forcejeo sobre las atribuciones de Quintana en el Gobierno de coalición que pondrá fin a 15 años de mandato de Manuel Fraga quedó solventado con una suerte de pacto salomónico. El BNG logra que su líder sea vicepresidente único y gestione también el área de bienestar social, pero no tendrá una consejería adscrita, como pretendían los nacionalistas. Quintana tendrá también la responsabilidad de las relaciones institucionales, que incluye la negociación con el Ministerio de Administraciones Públicas y le otorgará un papel relevante en la puesta en marcha del proceso para reformar el Estatuto de Autonomía.

Por debajo de Touriño y Quintana, habrá 12 consejerías, dos menos que en el Gabinete actual, que se repartirán paritariamente entre hombres y mujeres. Los socialistas gestionarán ocho: Presidencia, Economía, Ordenación del Territorio y Urbanismo, Sanidad, Educación, Empleo, Medio Ambiente y Pesca. El BNG tendrá cuatro, Medio Rural, Industria, Cultura y Vivienda.

Con este acuerdo sobre la estructura general del Gobierno, las dos fuerzas políticas garantizan que su alianza ya se plasmará mañana en la sesión constitutiva del nuevo Parlamento, en la que se deben elegir los cargos institucionales de la Cámara. La presidencia será para un socialista -aún sin determinar, ya que han surgido dudas de última hora- y la vicepresidencia para un nacionalista. Una vez que se elijan los cargos en el Parlamento autónomo, se cerrará definitivamente el acuerdo, que, si no surgen dificultades inesperadas, será presentado en un acto público antes de que concluya la próxima semana.

Con respecto a la propuesta que habían presentado inicialmente, los nacionalistas renuncian a las competencias de urbanismo, que pretendían asociar a Vivienda. Fuentes del PSdeG aseguran que la política lingüística también quedará bajo sus atribuciones en la Consejería de Educación, pese a que los nacionalistas reclamaban trasladarla a Cultura, una de sus carteras. Sin embargo, fuentes del BNG insistían a última hora de ayer que el asunto aún estaba sometido a debate en la mesa de negociación.

Medios de comunicación

Los pormenores del acuerdo general que alcanzaron el viernes Touriño y Quintana tenían que ser trasladados ayer a un documento final por las delegaciones de ambos partidos, que estaban encontrando algunas dificultades, según reconocieron fuentes de las dos partes. Una de ellas era la política de medios de comunicación. Esa área pertenece ahora a Cultura y la pretensión del PSdeG es trasladarla a una secretaría general que ya existe en el actual Gobierno, dependiente de la presidencia de la Xunta. Touriño, según las fuentes consultadas, ha propuesto a Quintana que se cree una comisión bipartita dentro del Gobierno para asesorar a la Secretaría de Medios de Comunicación con el propósito de que el BNG participe también en esa área.

Pero el mayor punto de fricción que aún impedía el cierre definitivo del acuerdo eran las competencias que se atribuirá a la Consejería de Medio Rural, otro de los departamentos que gestionará el BNG. Además de Agricultura, los nacionalistas piden que esa cartera se encargue de la política forestal, ahora en Medio Ambiente. Los socialistas argumentan que de esa manera este último departamento quedaría muy disminuido. Según fuentes del BNG, también surgieron algunas discrepancias sobre los contenidos del área de bienestar social -ahora dispersas entre dos departamentos- que gestionaría Quintana desde la vicepresidencia.

En las negociaciones de ayer se abordaron al mismo tiempo los últimos pormenores del acuerdo programático, una vez que Touriño y Quintana solventaron también las diferencias principales. El programa establecerá entre las prioridades del nuevo Gobierno la reforma del Estatuto y hará referencia a que las dos fuerzas políticas tienen una visión de España como Estado "plurinacional", según fuentes del PSdeG.

Demandas nacionalistas

Tampoco habrá una referencia directa a lo que el BNG define como "deuda histórica del Estado con Galicia", aunque el PSdeG ha aceptado algunas de las demandas nacionalistas sobre las inversiones que se reclamarán al Gobierno central. En concreto, el programa incluirá el objetivo de que Galicia reciba en los próximos años una parte de las inversiones del Estado que supere a lo que le correspondería por población. Los gallegos suman el 6,5% de los españoles, y los nacionalistas habían planteado reclamar un 8% de los programas de infraestructuras para saldar la "deuda histórica".

Quintana insistió ayer en reclamar esa deuda durante un acto público en Baños de Molgas (Ourense), donde precisó, además, que el acuerdo final con el PSdeG aún no está cerrado. "Hay que conseguir que el Gobierno gallego plantee caminos para que se pague esa deuda", dijo el líder nacionalista, quien denunció que Galicia lleva 30 años recibiendo un porcentaje de inversiones inferior al que le correspondería por población.

Quintana también incluyó la emigración gallega en los últimos decenios como parte de la deuda histórica que reclama. "Ahora dicen que no nos tienen que pagar nada porque aquí sólo viven viejos que no aportan", afirmó el líder del BNG. "¿Y qué pasa entonces con los cientos de miles de gallegos que viven y pagan sus impuestos en otras partes del Estado porque no pudieron quedarse a vivir aquí?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 16 de julio de 2005.

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