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ETA hace estallar cuatro bombas en una central eléctrica de Vizcaya

Los artefactos apenas causaron daños materiales en el exterior

Cuatro bombas de escasa potencia estallaron a primera hora de la tarde de ayer junto a la valla que rodea la central eléctrica de Boroa, en Amorebieta (Vizcaya), un proyecto de la empresa pública irlandesa Electricity Supply Board (ESB) listo ya para su entrada en funcionamiento. ETA avisó al diario Gara de la colocación de las bombas y los servicios de seguridad pudieron desalojar el polígono. Los daños fueron escasos.

Gara y la Asociación de Ayuda en Carretera DYA, de San Sebastián, recibieron la llamada telefónica de aviso sobre las 13.30. A esa hora, la mayor parte de los trabajadores de la central Bizkaia Energía y las empresas subcontratadas, cerca de un centenar y medio de personas, había salido a comer. Los artefactos estallaron media hora después, en un intervalo de 15 minutos, junto a la valla que rodea el recinto, causando daños de escasa consideración.

Un técnico de seguridad, Rafa Molina, explicó que habían desalojado con facilidad el comedor de empresa, situado fuera de la planta. "Los trabajadores ni siquiera han oído las explosiones", aseguró. Además de la central eléctrica fue desalojado el personal de la empresa CAT, dedicada al alquiler de maquinaria, la única en funcionamiento en el polígono de Boroa. Decenas de trabajadores esperaron en la entrada al polígono hasta que sobre las 17.45 la Ertzaintza les autorizó a entrar en pequeños grupos para cambiarse de ropa y recoger sus coches.

Fuentes policiales señalaron que los artefactos estaban compuestos de pequeñas cantidades de cloratita, el mismo explosivo que ETA utilizó en las bombas utilizadas contra cuatro empresas guipuzcoanas el pasado mes de mayo y en el coche bomba colocado en el aparcamiento del estadio de La peineta en Madrid el 25 de junio. En lo que va de año, ETA ha cometido 18 atentados, que han causado 45 heridos leves.

Bizkaia Energía, una planta de producción eléctrica de ciclo combinado que utiliza el gas natural como combustible, se encuentra en el último tramo de pruebas antes de su puesta en marcha, prevista para finales de verano. El proyecto, la primera planta eléctrica promovida por una empresa extranjera en España, ha requerido una inversión de 515 millones de euros. Su construcción comenzó en 2003 en medio de una fortísima oposición vecinal y de grupos ecologistas, que esgrimían en su contra razones medioambientales e irregularidades urbanísticas.

Aunque no se descarta que la colocación de las bombas se enmarque en la campaña de extorsión a empresas ubicadas en el País Vasco, fuentes policiales apuntan que puede ser también un intento de ETA de sumarse al movimiento social contra la central Bizkaia Energía, participada a partes iguales por ESB y la empresa japonesa Osaka Gas.

Bizkaia Energía condenó ayer el atentado y subrayó su "total determinación" para continuar adelante con el proyecto, "una clara aportación al desarrollo de la comunidad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de julio de 2005