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OPINIÓN DEL LECTOR

Obsequio

En el momento en que escribo estoy oyendo el molesto ruido de un martillo neumático debajo de las ventanas de mi oficina en los pares del paseo del Prado, entre Cibeles y Neptuno. Se trata de una más del largo rosario de obras con las que constantemente "obsequian" las autoridades de Madrid a sus ciudadanos. En el presente caso, se trata de la sustitución de la verja metálica que rodea la ajardinada parte central del paseo y cuya finalidad es impedir que los peatones invadan la calzada, cruzándola por lugar no autorizado.

La actual verja, de hierro forjado y cuyo coste no debió ser nada despreciable, lleva instalada no mucho tiempo y sustituyó a otra anterior de menor altura, lo que permitía que algunos peatones la saltaran por encima. Lo chocante es que la valla que están poniendo ahora, también de hierro forjado, vuelve a ser de una altura menor, por lo que se volverá a presentar el problema de la invasión de la calzada por algunos transeúntes inconscientes, con el consiguiente riesgo de accidentes dada la considerable velocidad a la que suelen circular los vehículos por este sitio. Además, esta zona está afectada de lleno por la famosa reforma del eje Prado-Recoletos, creo que ya aprobada, por lo que no parece que éste sea el mejor momento para introducir cambios que es probable que dentro de poco tiempo tengan que deshacerse.

Ante tan, aparentemente al menos, calamitosa y despilfarradora gestión por parte del Ayuntamiento, le entra a uno la duda de si sólo estamos ante una decisión desafortunada o sí hay alguien que se beneficia del constante tejer y destejer de obras innecesarias en la vía pública, además de las empresas constructoras, claro está.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de julio de 2005