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Reportaje:LONDRES GANA LA GRAN BATALLA OLÍMPICA DE 2012

Doña Sofía: "¡Qué pena, qué pena!"

La euforia de la delegación se vino abajo cuando el COI eliminó a la candidatura madrileña y Gallardón lloró y enmudeció

Fueron apenas 30 segundos, pero la sala se quedó muda. Fue el tiempo que el centenar de miembros de la delegación española tardaron en reaccionar cuando a través de una pantalla grande de televisión escucharon que Madrid había sido eliminada de la carrera olímpica hacia 2012. Fueron sólo unos segundos, pero parecieron una eternidad.

El alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, miró a su derecha a Manuel Cobo, el vicealcalde, que lloraba desconsoladamente. A la izquierda del alcalde, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, buscaba su abrazo. Y junto al presidente, la Reina repetía una y otra vez: "Qué pena, qué pena, qué pena..."

La delegación de Madrid 2012 vivió con emoción, con nervios y con mucha ilusión toda la jornada de ayer, que comenzó a las ocho y media de la mañana en el hall del hotel del COI. Allí habían quedado citados el alcalde y los dirigentes de la Oficina de Madrid 2012, que se marcharon al hotel donde estaba aposentada la Reina para vivir con ella y con Zapatero, también alojado en ese mismo establecimiento, los primeros momentos de la esperada votación. En dos suites se repartieron todos. En una, la Reina, el alcalde y algunos miembros de la oficina olímpica. En otra, Zapatero con sus ministros de Exteriores y Educación, Miguel Ángel Moratinos y María Jesús San Segundo, respectivamente. El trasiego era continuo. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, compartió la tensa espera con ambos grupos, aunque aprovechó un parón en la ceremonia para ir a la peluquería.

Gasol, Urdangarín y Raúl creían que la batalla se libraba en el campo de juego

"Nosotros teníamos un proyecto; los demás, una candidatura", se quejó la edil Inés Sabanés

La presentación de París fue seguida con enorme interés, aunque el alcalde madrileño llegó a exclamar: "Nuestro proyecto es mejor". Todos los miembros del equipo de Madrid 2012 elevaron entonces su tono de euforia. Ellos pensaban que aún podían arrancar algunos votos a varios miembros del COI que se mantenían indecisos.

Madrid fue la última en actuar y los aplausos en la sala sonaron más fuertes que en las cuatro ocasiones precedentes. Hubo quien incluso se atrevió a pronosticar una final con Londres. El alcalde agradeció las muestras de apoyo de la Corona, del presidente del Gobierno y del líder del PP, Mariano Rajoy. "Pase lo que pase, ya hemos ganado. Hemos hecho una gran presentación".

Faltaba todavía algo más de una hora para que el COI hiciera pública su decisión. Entonces, la delegación española decidió regresar al hotel en el que se hospedaban las autoridades. Allí, en una enorme sala, con una gran pantalla, comenzaron a verse las primeras imágenes de lo que iba a ser la votación de los miembros del COI. La Reina pidió un café y a continuación dijo: "¿Nos podemos sentar?". A ella, como a todos, en ese momento, les temblaban las piernas.

Pau Gasol, Raúl González e Iñaki Urdangarín sonreían confiados en la victoria. Ellos, que son deportistas, pensaban que las batallas se ganan en los campos de juego, pero en el COI las cosas se manejan de manera diferente. Madrid hizo una excelente presentación. Pero los pronósticos que desde hace varias semanas circulaban por todo el mundo se cumplieron.

Un centenar de corazones esperanzados se sentaron en la sala de prensa de Singapur organizada por la delegación española. La pantalla se puso en marcha y allí apareció el presidente del COI, Jacques Rogge, que explicó una y otra vez la manera de votar. Hubo momentos de confusión. Incluso alguien pensó que la votación ya había comenzado. Los nervios iban en aumento.

Cuando Rogge anunció que Moscú había sido eliminada, la sala aplaudió. En ese momento, el guión previsto se estaba cumpliendo. Después, el nombre que se escuchó fue el de Nueva York, y de nuevo los españoles en pie aplaudieron lo que para ellos era la buena nueva. Entonces, alguien dijo en la sala: "Ahora viene la parte más difícil". En la pantalla sólo quedaban tres nombres: Madrid, París y Londres. De nuevo, Rogge cogió un papel, lo miró, y leyó en voz alta: "La ciudad eliminada es Madrid". En ese momento, el centenar de corazones esperanzados se detuvo. No se oía nada, ni siquiera un susurro. Fue la esposa del alcalde Gallardón, Mar Utrera, la primera que se levantó de su asiento para ir a abrazar a su esposo. A continuación, hubo un aplauso general.

"Nosotros teníamos un proyecto; los demás una candidatura. Ellos se lo pierden", declaró Inés Sabanés, portavoz de Izquierda Unida, y uno de los principales respaldos con los que ha contado Gallardón en esta carrera olímpica. A su lado, Rafael Simancas, secretario general del PSOE de Madrid, visiblemente contrariado, exclamó: "Está claro que esto del olimpismo no se rige por criterios comunes. De qué vale tener un proyecto tan sólido como el nuestro y una ciudad con tanta ilusión de organizar unos Juegos si el COI no atiende a razones..."

Gallardón apenas podía articular palabra. Sólo sonreía. Era más bien una mueca, forzada, y en sus ojos había lágrimas. Él todavía seguía mudo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2005