Sed de tuberías

En la cabecera del Tajo algunos pueblos se abastecen con camiones por falta de obras

En el centro de Cifuentes nace un río. Literalmente. En mitad de una de las calles de este pueblo de Guadalajara, de 2.200 habitantes, nace el río Cifuentes. El manantial sigue fluyendo estos días. La sequía no le afecta. El agua sale cristalina a un ritmo de 360 litros por segundo. Es una delicia verlo. Sin embargo, el pueblo se muere de sed.

"Nuestras cañerías son de 1958 y no soportan la presión, así que a algunas pedanías como Carrascosa del Tajo las abastecemos con camiones", explica el alcalde de la localidad, Javier Marigil (PSOE).

Este es el drama de Cifuentes y, en general, de la cabecera del Tajo. El agua no se puede usar. Si un empresario quiere implantarse en la zona o un constructor quiere levantar una urbanización en esta bella zona de la Alcarria, el alcalde le dirá que el agua es un problema pese a tenerla a patadas. El río Cifuentes se va inexorablemente hacia los embalses de Entrepeñas y Buendía. Y de allí, a través de un canal de más de 300 kilómetros, hacia el Segura. Y los vecinos se enfadan.

"Hemos sido demasiado solidarios. Ahora queremos el agua"

"Que se lleven agua para beber, pero antes de llevarse agua para riego que el Gobierno nos arregle el problema de abastecimiento. Nos han tenido marginados durante años para que no usemos el agua, para que no nos desarrollemos y a nuestra costa ha crecido el Levante, pero eso ya no puede ser. No nos pueden acusar de insolidarios, porque durante años hemos dado el agua y acogemos dos centrales nucleares para dar electricidad al resto de España", afirma seguro el alcalde.

Su concejal de Servicios, Honorio Salmerón, propone una solución: "Que se lleven el agua para regar, pero que las alcachofas las envasen aquí. Estamos hartos de ver pasar el agua hacia el sur y los camiones hacia Navarra a envasar las verduras".

El pueblo ha perdido 1.000 habitantes en 10 años y su alcalde quiere frenar la pérdida de población: "Tenemos agua, que es lo más difícil de conseguir. Ahora tenemos que conseguir que vengan empresas o urbanizaciones. No quiero tripliicar la población, pero sí que crezca algo, que haya movimiento. Si nos ponen la red en condiciones y el pueblo mejora, que se lleven el agua que sobra a Murcia".

Madrigil incluso plantea la posibilidad de poner invernaderos "como en Murcia". Ángel, técnico del Ayuntamiento encargado de la red de agua, de 60 años, es más cauto: "Aquí no se puede cultivar. Hiela en marzo. Nos sobra agua, pero qué le vamos a hacer". En la zona hay pocos regadíos. Sólo cuatro huertas a la salida del pueblo. El resto es secano e impotencia ante el agua que se va.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0029, 29 de junio de 2005.

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