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Perfil | Fredrik Arp

El desafío del líder industrial

Seguramente el nuevo presidente de Volvo Car Corporation, Fredrik Arp procurará disfrutar intensamente del incierto verano sueco que se resiste a llegar, dedicando todo el tiempo posible a su familia y relajándose con la práctica del golf. Porque a partir del 1 de octubre comenzará para él una etapa de culminación de una brillante carrera dentro de la industria sueca, pero también de afrontar el desafío que supone asumir la dirección de una empresa como Volvo, referente inevitable en la historia de esa industria, en una coyuntura mundial incierta para ella, según han pronosticado estos días analistas internacionales. Mark Fields, jefe de Ford Motor Company para Europa, de la que Volvo es parte, que invistió a Fredrik Arp en su nueva responsabilidad, dijo estar "seguro de que Arp, por su gran experiencia de organizador es, pese a no provenir del mundo automotriz, la mejor elección para conducir el proceso de racionalización y crecimiento, que Volvo necesita".

La primera medida, seguramente la menos conflictiva en su nuevo cargo, ha sido la de cambiar su todoterreno BMW que usaba en la ciudad, por un Volvo XC 90. No cambiará su villa en la ciudad de Malmoe para trasladarse a Gotemburgo donde Volvo tiene su sede. Declara que ha "llegado a un acuerdo con la familia", esposa y cuatro hijos, de entre 13 y 20 años, "para pernoctar en el apartamento de Gotemburgo solamente una noche por semana". Su actividad como ejecutivo del consorcio Trelleborg, del que ha sido reclutado para el nuevo cargo, le ha obligado a viajar mucho, entre 100 y 150 días, lejos de la familia y a sus 52 años desea recuperar, hasta donde sea posible, ese tiempo. A partir de octubre deberá comenzar la difícil misión de encarar una racionalización de costos que demandará una fuerte reducción de personal, combinada con la exigencia de seguir creciendo; es decir, continuar la expansión de las ventas. Una política aplicada con éxito por el director saliente, Hans Olov Olsson, durante su larga permanencia en la dirección de la empresa. En sus siete años como director ejecutivo de Trelleborg, Arp demostró que no le tiembla la mano a la hora de sanear el terreno para lograr las metas de ahorro y crecimiento. Mark Field contó en la conferencia de prensa en la que anunció el nombramiento de Fredrik Arp, que "su elección fue el resultado de un largo proceso de seis meses de evaluación de candidatos de todo el mundo". "Buscamos un líder industrial competente con capacidad de plantear preguntas y exigencias adecuadas", concretó Field. La pelota está ahora en los pies de Arp.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de junio de 2005