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Morella rinde homenaje al escritor Manuel Vázquez Montalbán

El homenaje a Manuel Vázquez Montalbán organizado por el Ayuntamiento de Morella concluyó anoche con Una cena con Carvalho, en la que se degustaron platos basados en la cocina del personaje literario. Morella ha querido devolver así el afecto que mostró el escritor a la ciudad, según dijo el alcalde, Joaquim Puig, en la entrega del Premio Patronato de Turismo Ciutat de Morella, que recibió la viuda del escritor, Anna Sallés. Puig destacó la calidad humana de Vázquez Montalbán, "compromiso social, la fuerza ideológica y sus principios, todo un valioso equipaje para vivir y estimar". El homenaje comenzó el viernes con una conferencia del profesor morellano Sergio Beser, catedrático de Literatura de la Universidad Autónoma de Barcelona, que repasó la trayectoria literaria, periodística, creativa y reflexiva del escritor catalán. Beser lamentó la actitud del mundo cultural español "que ha mostrado una manifiesta falta de reconocimiento a la labor intelectual" del novelista, periodista, investigador, poeta, gastrónomo, intelectual comprometido, que, añadió, fue "testimonio importante de una visión crítica de la sociedad actual". En las jornadas también se ha proyectado la película El misterio de Galíndez, basado en la obra Galíndez, Premio Nacional de Literatura 1991 y Europa de Literatura 1992. Los actos de ayer se centraron en la mesa redonda Amigo y escritor, con Ignasi Riera, escritor y ex diputado del Parlament de Catalunya; Josep Martí Gómez, escritor y periodista; Joaquim Marco, catedrático de la Universitat de Barcelona; y Enric Fuster, amigo del escritor y personaje de varias de sus obras.

Vázquez Montalbán tuvo una estrecha relación con Morella. El detective Carvalho, protagonista de muchas de sus novelas, compartió aventuras con Beser y Fuster. El escritor catalán, que colaboró en diversas iniciativas culturales de Morella, decía que hay ciudades dotadas del don de la línea del cielo: "Si tuviera que escoger dos líneas del cielo europeas, recurriría a San Geminiano, en la Toscana, y Morella, en Els Ports, alzada sobre una montaña prodigio que aparece en el horizonte, como el refugio de alguna cosa importante..."

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de junio de 2005