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Habrá libertad para mantener o congelar el plan de ratificación

Los ministros de Exteriores de la UE aprovecharon su cita en Luxemburgo para intercambiar puntos de vista sobre la grave crisis abierta en la Unión por el no de Francia y Holanda a la Constitución europea y por la decisión británica de meter en el congelador su anunciado referéndum al respecto.

Según las distintas fuentes consultadas, el pacto que se está fraguando para la crucial cumbre del 16 y 17 consiste en dar libertad a cada país para que decida mantener sus planes de ratificación o dejarlos en el aire hasta que se aclare la situación. Los líderes, señalan esas fuentes, mantendrán el proceso de ratificación, pero abriendo a la vez un periodo de reflexión para reconsiderar de nuevo la situación a fin de año, bajo presidencia británica de la UE, o a comienzos del siguiente, bajo presidencia de Austria. Ya no existirá el límite temporal para ratificar (ahora es noviembre de 2006), porque todos coinciden en que no habrá solución definitiva hasta después de los comicios franceses de 2007.

Las fuentes consultadas señalan que, aunque no lo ha dicho públicamente, el Gobierno danés se inclina por suspender el referéndum convocado para el 27 de septiembre, con el argumento de que no tiene garantías de que el texto sometido a votación sería aplicado tal cual en el futuro. Otros países del Este, como la República Checa, tienen dudas al respecto. Polonia o Portugal prevén convocar sus referendos en octubre, pero, como en los demás países, ven con preocupación que el no crece en las encuestas.

El siguiente referéndum es en Luxemburgo, el 10 de julio y su primer ministro y actual presidente de la Unión, Jean-Claude Juncker, ha reiterado que mantiene la cita, de cuyo resultado, ha dicho, dependerá su futuro político.

España, "realista"

España acude a la cumbre como el único país que ha ratificado el nuevo Tratado de la UE tras un referéndum con resultado afirmativo. "España ha cumplido con sus deberes", reiteró ayer en Luxemburgo el ministro Miguel Ángel Moratinos. Por eso, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero acudirá a la cumbre "fortalecido", como señalaron ayer fuentes de la delegación española, pero con una "posición realista" para dar tiempo suficiente para que cada país haga lo que considere oportuno a la hora de plantearse la ratificación. "Que cada Estado haga lo que considere oportuno", declaró ayer Moratinos. Eso sí, exigirá que la UE funcione en el día a día.

El presidente francés, Jacques Chirac, es quien acude a la cumbre más debilitado tras el rechazo francés al Tratado. Es la desventaja que utilizará el primer ministro británico, Tony Blair, para intentar salvar su cheque y empezar encumbrado en julio su semestre como presidente del club.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de junio de 2005