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La OSCE refuerza los mecanismos para combatir la intolerancia

La conferencia de Córdoba llama a luchar contra todas las formas de discriminación

Los 55 países de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) reforzaron ayer el mandato de su Oficina de Derechos Humanos con nuevas tareas orientadas a superar la relativa ineficacia práctica de las dos primeras ediciones de su Conferencia sobre Antisemitismo, ampliada ahora a "otras formas de intolerancia". Estos resultados fueron calificados ayer como "un éxito" por el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos.

El ministro español resumió como "intolerancia cero con la intolerancia" el mensaje de la cumbre. "Creo que en un momento importante que vive Europa, mandar una señal de tolerancia cero contra la intolerancia, de luchar con todos los medios legislativos, educativos, informativos para evitar el antisemitismo y todo tipo de intolerancia es una buena noticia para todos los ciudadanos del mundo y, sobre todo, para la OSCE", afirmó el titular de Exteriores.

Moratinos dijo también que la Conferencia de Córdoba ha supuesto "un paso más allá" con respecto a la de hace un año en Berlín, en la medida en que ha registrado "un mayor compromiso de todos los Estados miembros en aplicar medidas específicas en el campo de la educación, medios informativos, Internet y la expresión de cualquier señal o terminología que pueda dar lugar a un brote de antisemitismo o de cualquier otro tipo de discriminación, xenofobia o racismo".

También el jefe de la delegación de EE UU, el gobernador de Nueva York, George Pataki, dijo que en Córdoba "se ha creado la voluntad política para dar el siguiente paso; el de las medidas concretas".

El presidente de turno de la OSCE, el ministro esloveno de Exteriores, Dimitrij Rupel, reveló el grado de incumplimiento de los acuerdos previos al citar en la sesión inaugural del miércoles, que sólo 29 países habían informado de los delitos de antisemitismo cometidos en su territorio, siendo ésta una práctica definida como fundamental por la organización para alcanzar sus objetivos.

Los avances con respecto a Berlín en la declaración que el ministro leyó ayer durante el acto de clausura se concentran en las tareas de asesoramiento, coordinación y asistencia que la Oficina de Derechos Humanos ha sido encargada de ofrecer a los Estados miembros para que cumplan sus compromisos, tanto en materia de registro de delitos, como en la reforma de sus legislaciones y en el control de la propaganda racista y antisemita en Internet. También es nueva la insistencia en recomendar a los Estados que colaboren con esta oficina, que es la instancia de la OSCE que eleva recomendaciones al Consejo de Ministros sobre los problemas considerados.

Por lo demás, la declaración de Córdoba incorpora algunas fórmulas nuevas que precisan la ampliación del objetivo de estas conferencias a la islamofobia, la discriminación de cristianos y otras formas de racismo. En consecuencia se incluye el rechazo de la "identificación del terrorismo y extremismo con cualquier religión, cultura, grupo étnico, nacionalidad o raza", y se ha ampliado a "cualquier situación internacional o asunto político" la advertencia antes específica de que los sucesos políticos "en Israel u otro lugar de Oriente Próximo no pueden justificar nunca el antisemitismo".

El odio y el racismo contra determinadas etnias como la gitana también tuvieron su pequeño espacio durante la celebración la cumbre de la OSCE. El director de la Oficina Europea de Información Romaní (ERIO), Valeriu Nicolae, presentó un informe realizado en varios países del viejo continente en el que se alerta del trato que reciben los gitanos por parte de algunas policías y de los tópicos que arrastra esta etnia. En opinión de Nicolae, los calificativos denigrantes acaban recogiéndose en los medios de comunicación con lo que la situación de discriminación se agrava. El responsable de la ERIO abogó por cambiar la visión sesgada del pueblo gitano en la prensa, informa Manuel Planelles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de junio de 2005