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Reportaje:

La cita frustrada de la parricida

Rosa María M. A. había quedado este fin de semana con vecinos de Nou Barris para que le pasaran vestidos para sus hijos

Este fin de semana, Rosa María M. A. había quedado con amigos del barrio de Prosperitat, en el distrito barcelonés de Nou Barris, para que le pasaran ropa para sus hijos. "Es una costumbre habitual entre los amigos y conocidos del barrio", explicaba ayer Pepa. Conoce a Rosa María desde hace años. Las dos trabajaron juntas en Focsa, la concesionaria de la limpieza urbana, barriendo calles. Pepa, en la noche del sábado, horas después de que Rosa María se lanzara al vacío tras ahogar a sus dos pequeños en la bañera, cenaba en la peña de Los Puretas, una cuadrilla de vecinos de "más de 40 años" del barrio.

Rosa María M. A., que sufrió politraumatismos al precipitarse desde su terraza, permanecía ayer ingresada, en estado grave, en el área de reanimación del hospital Vall d'Hebron de Barcelona, custodiada por la policía, que no permitió que la mujer recibiera visitas, ni siquiera la de un familiar que acudió a verla durante la mañana. Probablemente hoy la policía judicial le tomará declaración. Fuentes de la investigación citadas por la agencia Efe explican que el compañero de la presunta homicida y padre de los dos niños declaró ayer que en los últimos días había notado en su mujer "altibajos" emocionales y apuntó la posibilidad de que en su estado de ánimo influyera el agobio al tener que compaginar las tareas domésticas con su trabajo fuera de casa.

El compañero de la presunta homicida declara que la mujer sufría "altibajos"

El barrio de Prosperitat, donde vivía la familia, procedente de Graus (Huesca), es uno de los sectores de Nou Barris más dinámicos y reivindicativos desde que surgió, hace unos 40 años, fruto de una de las oleadas de trabajadores inmigrantes. El sentimiento de vecindad está arraigado y es habitual que no pocos jóvenes que se han ido a vivir fuera vuelvan para las fiestas, que precisamente se celebran estos días. La treintena de miembros de la peña Los Puretas que compartieron mesa en la noche del sábado no podían obviar el trágico suceso.

Rosa María no es una persona desconocida en el tejido asociativo del barrio, en especial en el Casal dels Joves [centro juvenil]. Sin ser alguien que participara de lleno en las actividades, solía acudir a sus convocatorias. "La has tenido que ver en el bar del casal más de una vez", comentaban en la cena. El retrato que hacían de ella era el de una mujer alegre y optimista. Animosa. Una persona que, en apariencia, no parecía sufrir problemas. "Era al revés. Siempre le buscaba la punta a las cosas, siempre comunicaba alegría... Ahora parece que la derrochaba para los demás, no para ella", reflexionaba ayer Pepa con la voz quebrada. Rosa María tuvo una primera pareja, de la que se separó hace años, sin especiales problemas, al decir de sus conocidos.

Hace tres semanas, Rosa María acudió a la Fiesta de la Cultura, en el parque de la Guineueta, próximo al barrio. "Ayer comentábamos en la cena que la vimos con sus dos hijos, como siempre, alegre", relata Pepa. Sin embargo, añade que algunos amigos de Rosa María comentaron que desde hacía un año parecía no estar tan bien. Se la veía agobiada.

Rosa María y sus padres viven en el mismo edificio. Ella en el primer piso y sus padres, en el principal. El matrimonio, que se hacía cargo de su nieto más pequeño -el mayor acudía a una guardería cercana-, tuvo que ser atendido el sábado por el choque emocional que le produjo el suceso. El mismo sábado, los dos cónyuges fueron dados de alta en el hospital del Vall d'Hebron.

El doctor Carlos Roncero, del servicio de Psiquiatría de este hospital, apuntó varias explicaciones posibles al comportamiento Rosa María, entre ellas, "una reacción aguda, de cortocircuito". Este tipo de reacciones, agregó, son altamente imprevisibles y pueden derivarse de un conjunto de factores de estrés personal o familiar, o del inicio de algún trastorno psiquiátrico o médico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2005