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Laporta y Rijkaard denuncian la falta de confianza y respeto de Rosell

El presidente y el entrenador del Barça coincidieron ayer en criticar por separado y a la misma hora -previamente estuvieron reunidos en el Camp Nou- al vicepresidente deportivo, Sandro Rosell, por su falta de confianza hacia los técnicos y de responsabilidad en relación al consejo directivo.

Animado por varios de sus directivos, que aplaudieron su intervención institucional, Joan Laporta afirmó en la presentación del homenaje a Enric Masip, que se celebrará el próximo 4 de junio: "A los compañeros de junta se les pide sentido común, respeto a la institución y responsabilidad, a fin de no romper los momentos de felicidad que vive el barcelonismo. Todas las desaveniencias hay que tratarlas en la junta y no en los medios de comunicación". El presidente respondía así a las intervenciones de Rosell en las que anunciaba la posibilidad de abandonar el consejo por discrepancias con la forma de dirigir la institución.

Más contundente fue la intervención de Frank Rijkaard. "

Cuando uno [en referencia a Rosell] no se presenta a las reuniones convocadas, no se puede comunicar nada, y Sandro nunca tuvo confianza en nosotros, y cuando no hay confianza, ¿cómo puedes trabajar juntos". Habitualmente prudente, el técnico se expresó con dureza hacia el vicepresidente. "Yo me he sentido siempre a gusto en el Barça, y Rosell fue una de las primeras personas a las que conocí y, de hecho, fue quien me fichó. No tengo problemas para trabajar con él; el problema está en el otro lado. Me parece que no está contento de cómo funciona el club y el proyecto, que se inició con su presencia y la de Begiristain, que siempre ha estado presente en las reuniones de trabajo".

La amistad de Cruyff

Rijkaard reitieró que le constaba que Rosell había solicitado por dos veces prescindir de sus servicios como entrenador, ambas durante la primera temporada, una al final de la primera vuelta -"entonces lo aclaramos"- y la otra el pasado mes de junio, "más sorprendente" porque entiende el técnico que el vicepresidente le animaba públicamente mientras que a escondidas pedía su salida del club.

El entrenador aclaró en cualquier caso que nunca pidió la destitución del vicepresidente para continuar en el cargo. ¿Debe dimitir Rosell?, se le preguntó. Y Rijkaard respondió. "Yo no pongo condiciones. Lo mejor para el club es que se funcione bien y trabajemos juntos. Sandro ha tenido problemas no sólo con los entrenadores sino con otra gente del club, y esa no es mi culpa".

Rijkaard precisó finalmente que Cruyff era su amigo y no su asesor después de que Rosell considerara que la influencia del ex técnico es determinante en la línea deportiva del club: "No es posible que uno que está dentro del club haga lo que le dicen desde fuera. El día que pase esto no seguiré. Otra cosa es la amistad; somos amigos, hablamos de fútbol y se escuchan consejos. Pero son los responsables del club quienes toman las decisiones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de mayo de 2005