EL TRATO A LOS PRISIONEROS

Los suníes cierran tres días sus mezquitas en Irak

Centenares de mezquitas suníes de Bagdad y de otras ciudades iraquíes cerraron ayer sus puertas y no se abrirán a los fieles hasta el martes. La Asociación de Ulemas Musulmanes aseguró que la inédita iniciativa es una respuesta a los supuestos asesinatos, secuestros y torturas de clérigos suníes a manos de la policía iraquí. "Sólo está permitido que el almuédano entre en la mezquita para realizar el Azán [llamada a la oración]. Se deberá rezar en casa", señala una nota de la citada organización repartida a la entrada de cientos de templos.

En las últimas semanas han aparecido decenas de cadáveres maniatados en varias ciudades de Irak. La Asociación de Ulemas Musulmanes asegura que en su mayoría se trata de suníes asesinados por policías. Los chiíes afirman lo contrario. El secretario general de la Asociación de Ulemas Musulmanes, Harith al Dhari, ha responsabilizado de los crímenes a la Brigada Badr, la milicia de la Asamblea Suprema para la Revolución Islámica en Irak, uno de los dos partidos de la coalición chií que venció en las elecciones del 30 de enero. El temor a una guerra civil entre chiíes -alrededor del 60% de los 27 millones de iraquíes- y suníes se acrecienta cada jornada. Tres policías perdieron la vida tras explotar un coche bomba en un barrio de Bagdad predominantemente chií. Dos niños también fallecieron por el estallido de un coche bomba ante una mezquita chií en Bagdad.

Diplomacia

En el frente diplomático, el Gobierno iraquí de Ibrahim al Yafari se esfuerza por recabar la ayuda de los países vecinos en la lucha contra la insurgencia. Al Yafari agradeció ayer en Ankara el apoyo prestado por el Ejecutivo turco. El jefe del Gobierno iraquí indicó que no hay constancia de que se infiltren rebeldes desde territorio turco. Por el contrario, según el primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, se trató el asunto de la eventual entrada de milicianos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán en Turquía. Al Yafari anunció que en breve visitará Siria con el mismo cometido: solicitar la colaboración del Gobierno de Damasco para que la frontera sirio-iraquí no sea un coladero para los insurgentes.

Por otro lado, según un comunicado del mando militar estadounidense, la insurgencia ha matado desde el miércoles por la noche hasta ayer por la mañana a cuatro militares de EE UU: dos murieron tiroteados en Bagdad; otro, tras un ataque con proyectiles de mortero contra una base de Ramadi, en la conflictiva provincia de Al Anbar, y el cuarto, en Tayi, 40 kilómetros al norte de la capital, tras estrellarse su vehículo después de que estallara una bomba al borde de la carretera.

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