Reportaje:

China pone un pie en Palestina

Pekín promete más ayuda a Mahmud Abbas y refuerza su papel en Oriente Próximo

El Gobierno chino ha dado un nuevo paso para incrementar su influencia en Oriente Próximo, en busca de una estabilidad en la región que favorezca sus crecientes necesidades energéticas. Pekín ha recurrido a la diplomacia de la economía, y ha firmado acuerdos comerciales y de cooperación tecnológica con la Autoridad Nacional Palestina (ANP) durante la visita de dos días que su presidente, Mahmud Abbas, concluyó ayer en Pekín.

China, la segunda mayor economía de Asia, detrás de Japón, y la sexta del mundo, importó 122 millones de toneladas de petróleo el año pasado, un 35% más que en 2003, la mayor parte procedente de Oriente Próximo.

Se trata del primer viaje oficial que realiza el líder palestino al gigante asiático desde que sucedió a Yasir Arafat. "Creo que esta visita promoverá la tradicional amistad entre las dos partes e impulsará el desarrollo de las relaciones entre China y Palestina", afirmó el presidente chino, Hu Jintao, cuyo Gobierno pretende ganar mayor peso en la escena política internacional.

La ANP quiere que Hu Jintao contribuya más a la resolución del conflicto con Israel

Hu señaló que el conflicto israelo-palestino debe ser resuelto por la vía política sobre la base del principio "tierra a cambio de paz", en el marco de las resoluciones de la ONU, y añadió que ambas partes deben poner en marcha la Hoja de Ruta lo antes posible. Hu defendió la creación, cuanto antes, de un Estado independiente palestino.

La ANP es partidaria de que China contribuya más a la resolución del conflicto con Israel, y así lo transmitió su presidente. "Dado que es un gran país, con principios y una larga historia, y que ocupa uno de los puestos permanentes en el Consejo de Seguridad de la ONU, China puede jugar un mayor papel en el proceso de paz", dijo Abbas en una entrevista con la agencia oficial Xinhua. Pekín -aliado político desde hace tiempo de la ANP- defiende que deben ser sus ciudadanos quienes decidan su destino político.

A pesar de las promesas, no ha trascendido el montante de los compromisos chinos ni cómo espera ganar protagonismo en la región. Sólo que ha ofrecido material médico, equipos para fábricas y apoyo en la construcción de centros culturales y deportivos. Días antes, a su paso por Japón, Tokio prometió a Abbas ayudas de hasta 100 millones de dólares. Pekín exporta a Palestina por valor de 550 millones de dólares al año, pero también mantiene importantes lazos con Israel, al que compra material militar.

El viaje de Abbas por Asia (ayer llegó a Pakistán, y después viajará a India) se produce cuando los palestinos se preparan para celebrar elecciones parlamentarias en julio. El presidente de la ANP ha afirmado en Pekín que los comicios tendrán lugar según lo previsto, a pesar de que han surgido voces en su entorno para que los retrase. Añadió que no tendría inconveniente en dar entrada a Hamás en el Gobierno si gana en las elecciones.

El líder palestino dijo a Xinhua que las relaciones con Israel son tan delicadas, que "la menor chispa podría provocar violentos enfrentamientos". Sin embargo, Abbas aseguró que mantiene acuerdos con las facciones palestinas, por lo que "es improbable que estalle un nuevo conflicto. (...) Soy totalmente capaz de controlar la situación".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0019, 19 de mayo de 2005.

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