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Reportaje:

El pasado sumergido

El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico organiza cursos especializados de arqueología submarina

La piscina del complejo deportivo Ciudad de Cádiz mostraba ayer un espectáculo poco habitual. A esa primera hora de la mañana en que los grupos de escolares aprenden a nadar y muchos trabajadores hacen un par de largos antes de sumergirse en su rutina, una docena de submarinistas preparaban sus equipos y se disponía a inaugurar un curso de ampliación de conocimientos y técnicas. La cita, dirigida por Mercedes Gallardo Abárzuza, se enmarca en el programa formativo del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, una de cuyas líneas maestras de trabajo se dedica a la arqueología subacuática.

Si en años anteriores se realizaron cursos de conservación y restauración de material arqueológico de procedencia subacuática, y el año pasado otro de introducción a la arqueología, esta vez le tocaba el turno a las técnicas de prospección, siguiendo un plan que pretende tener continuidad en próximas ediciones. Todos ellos de acuerdo con los objetivos del mencionado Instituto, que se resumen en la protección, investigación, conservación y difusión del patrimonio arqueológico.

"En principio estaba previsto comenzar el curso directamente en el mar, pero Cádiz es un lugar complicado por los vientos y la visibilidad", comentaba ayer Carmen García, coordinadora general del Centro de Arqueología Subacuática con sede en Cádiz.

Los participantes, de edades comprendidas entre los 25 y los 30 años, formaban un grupo reducido debido a las características del medio. A todos ellos se les exigió la titulación de buceo para acceder al curso, así como estudios afines al concepto de arqueología, como Filosofía, Humanidades o Historia. A ninguno, al parecer, les mueve el afán aventurero o la pasión por el mar, sino más bien la intención de hacerse un hueco en el mercado de trabajo. "Básicamente, buscan una proyección profesional. Muchos de ellos son arqueólogos que ya trabajan en tierra y quieren ampliar o completar su formación", añade la coordinadora.

En la sesión matinal, los alumnos realizaron prácticas con torpedos, dispositivos provistos de motor para desplazarse bajo el agua, y ensayaron técnicas de trazado de calles, que acaban sirviendo como guías para las prospecciones submarinas. Por la tarde, ya en seco, tenían previsto pasar los datos obtenidos al papel y comentar los resultados.

El curso de técnicas de prospección se prolongará durante toda la jornada de hoy y de mañana. No se trata, pues, de una suerte de máster, prolijo y de larga duración, sino de una fórmula de formación complementaria que aporte nociones básicas. Entre las actividades que figuran en el programa, hoy harán prácticas con planeador remolcado por una embarcación, y ensayos de búsqueda a través de sectores circulares, esto es, barriendo una zona a partir de un punto que se toma como eje, valiéndose de un cabo. "Si no salta el levante, del que siempre tenemos que estar pendientes, saldremos al mar", anunciaba Carmen García.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de mayo de 2005