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EL DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACIÓN

Zapatero y Rajoy certifican la mayor crisis en el Pacto Antiterrorista desde su creación

La gravísima crisis, con tintes de ruptura, en torno a la lucha antiterrorista que suscitó el miércoles el líder del PP, Mariano Rajoy, fue asumida ayer sin vacilaciones por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero: "Para desgracia de nuestras formaciones políticas, del PP y el PSOE, a tenor de lo que hemos visto ayer [por el miércoles] sólo compartimos en estos momentos el mucho dolor que hemos sufrido unos y otros como consecuencia del terrorismo". Sin embargo, y para cerrar más de 20 horas de debate, el presidente dio por no pronunciadas y retiradas las acusaciones más duras que le dirigió Rajoy, y concluyó: "Aquí está mi mano tendida a todos". Recordó una frase de Jorge Luis Borges para explicar la necesidad de estar unidos frente a ETA: "No nos une el amor, nos une el espanto". Y eso, dijo, es lo que le llevó en su día a proponer el Pacto Antiterrorista.

Rajoy: "Con el terrorismo yo no voy a jugar. Si el presidente quiere entrar en el 'club de ERC', es su responsabilidad"

El presidente ofrece su "mano tendida a todos" para recomponer la unidad en la lucha contra el terrorismo de ETA

Zapatero: "Para desgracia de nuestras formaciones, sólo compartimos el mucho dolor causado por el terrorismo"

Lo cierto es que lo dijo en ausencia del líder de la oposición, fuera del hemiciclo durante toda la jornada, algo que se hizo más patente cuando el portavoz del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba le interpeló preguntándole por su discurso del miércoles, mientras sólo 32 diputados de los 146 que integran el Grupo Popular seguían el tramo final del debate. Zapatero hizo la primera confesión de crisis del Pacto Antiterrorista mientras respondía por la mañana al portavoz del PNV, Josu Erkoreka, que abrió la segunda jornada del debate del estado de la nación.

El pacto, en el congelador

No sólo Zapatero escenificó en su debate con Erkoreka la grave crisis con el PP en el pacto. El líder popular, Mariano Rajoy, al llegar al Congreso por la mañana fue abordado por los periodistas y declaró: "El Pacto Antiterrorista está en el congelador por las decisiones del presidente".

Sin embargo, en la tribuna, Zapatero tuvo cuidado de no certificar la ruptura insuperable con el PP sobre el terrorismo. Lo hizo en tres momentos.

El líder de IU, Gaspar Llamazares, le pidió que diera por muerto el Pacto Antiterrorista y abriera el paso a otro con el resto de fuerzas políticas. "No está la cosa para nuevos pactos", le replicó Zapatero, que sonó como un 'no está el horno para bollos'.

Pese al frenazo sobre la posibilidad de un nuevo pacto ampliado, que pudiese convivir con el firmado entre el PSOE y el PP, Zapatero insistió en su propósito de conseguir el fin del terrorismo etarra. En su debate con Erkoreka, el portavoz peneuvista animó al presidente a "promover un proceso de paz que pueda concluir con la actividad terrorista de ETA" y le sugirió que lo hiciera "en clave de persuasión". Erkoreka afirmó que él lo considera más eficaz que "la derrota militar" de ETA. A ese planteamiento, la respuesta del jefe del Ejecutivo resultó una vuelta a su anuncio del miércoles de hacer todos los esfuerzos por explorar las posibilidades de la paz, sostenido con absoluta firmeza. "Me voy a emplear contra viento y marea; contra el viento de la deslealtad y la marea de la intolerancia, pero voy a emplearme a fondo", aseguró Zapatero, refiriéndose a lo que calificó como exigencia de la sociedad vasca que percibe "un tiempo distinto y una oportunidad".

Zapatero aclaró que "ha habido otras oportunidades en la historia, sin duda fallidas", en referencia a las negociaciones en tiempos del Gobierno socialista de Felipe González y del popular de José María Aznar. El presidente entiende que "ahora hay una nueva oportunidad". "Voy a emplearme a fondo para que ese nuevo tiempo y esa oportunidad cuajen".

Tras haber renunciado a la posibilidad de un nuevo Pacto Antiterrorista ampliado al resto de fuerzas políticas, Zapatero, en su debate con el portavoz de Coalición Canaria, Paulino Rivero, fue más explícito en su intento de no dar por destruidos los puentes con el PP, y de intentar restaurar los destrozos que originó el debate del miércoles. El presidente del Gobierno dijo que nada le alegraría más que "recuperar un proceso de entendimiento y sumar esfuerzos políticos en pro de hacer una política antiterrorista sensata y razonable".

Cuando por la tarde debatió con la diputada de EA, Begoña Lasagabaster, ésta le volvió a plantear la necesidad de nuevo pacto, y Zapatero mantuvo su posición: "Aunque la frase pueda resultar un poco enigmática, no es el tiempo de los nuevos pactos en relación con la lucha contra el terrorismo. Creo que no va a ser esa la característica del tiempo que tenemos por delante".

Zapatero retomó las palabras pronunciadas hace varias semanas por Rajoy deplorando el uso de "las vísceras" para hacer política, y afirmó que la "confrontación partidista" en materia de terrorismo es "la peor manera de demostrar hasta qué punto las vísceras se utilizan en la política". El jefe del Ejecutivo pidió al PP "un proceso de reflexión y de deliberación muy profundo sobre la que viene siendo su actitud". Y añadió: "Si esa reflexión se produce, creo que nadie se va a sorprender conforme a la manera en que he actuado en esta materia en todos estos años".

Sin citarla, Zapatero se refirió a la frase que Rajoy pronunció el miércoles acusándole de "traicionar a los muertos" del terrorismo, y lanzó un cable al asegurar que siempre estará "abierto al reencuentro, a sumar los esfuerzos políticos e incluso a olvidar algunas de las cosas que se dijeron en el Congreso, a darlas por no tenidas en cuenta". "A pesar de que no se tuvo el valor de retirarlas, que hubiera sido en mi opinión lo razonable, lo responsable, lo serio y lo decente", señaló.

Antes de que Zapatero lanzara esa invitación a Rajoy, el líder del PP había descartado rotundamente mover su posición de dureza marcada el miércoles en el debate. El presidente de los populares mantuvo que hay dos asuntos en los que va a ser absolutamente "inflexible": el terrorismo y la unidad de España. "No me voy a mover ni en terrorismo ni en la unidad de España", afirmó después. Esta posición de Rajoy, además, recibió un entusiasta respaldo de la bancada popular y fue resumida por fuentes de la dirección de ese partido con una frase que solía utilizar José María Aznar: "Hemos hecho lo que teníamos que hacer".

Ni el líder del PP ni la cúpula de su partido consideraban ayer excesiva la acusación de Rajoy al presidente del Gobierno de haber "traicionado a los muertos", y utilizaron como argumento que así se sienten las víctimas del terrorismo de ETA. Esgrimieron una carta abierta de la madre de Joseba Pagazaurtundua, publicada ayer en Abc, para mantener que ese sentimiento es compartido también por los familiares de las víctimas del PSOE.

Rajoy utilizó una frase pronunciada por Joan Puigcercós, el portavoz de ERC, el miércoles en el debate, para argumentar que el PP no se "ha movido del pacto", y que quien lo incumple y ha "cambiado la política antiterrorista" es el presidente del Gobierno. Puigcercós dio a Zapatero la "bienvenida al club", en una implícita referencia a un supuesto club de quienes defienden que hay que negociar con ETA en lugar de pretender derrotarla con medios policiales. Y Rajoy concluyó que "Zapatero se ha ido al club de ERC y a hacer otra política antiterrorista" que no pasa por "la derrota incondicional de ETA".

Como hizo el miércoles en la tribuna, Rajoy destacó que la política contra ETA que ha resultado más eficaz es la del Pacto Antiterrorista, que dio lugar a la Ley de Partidos. Eso, mantiene, sirvió para arrinconar a ETA y dejarla "más débil que nunca". Sin embargo, los métodos previos, entre los que el PP empezó ayer a destacar los crímenes de los GAL, "sólo sirvieron para dar oxígeno a ETA". Rajoy concluyó: "Yo creo que lo que habíamos hecho, representando a más del 80% de los españoles, era bueno para España, había resultado eficaz. Si Zapatero quiere hacer otra cosa con otros socios yo nada puedo hacer, pero creo que comete un enorme error".

Injusto e insidioso

El turno de portavoces lo cerró por la tarde el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba. Éste dedicó buena parte de su intervención a fustigar el discurso de Rajoy del miércoles, que calificó como "el más duro, más descalificador, más injusto y más insidioso que jamás se ha oído pronunciar a ningún líder en esta tribuna". Rubalcaba acusó al PP de comportarse ante el terrorismo como lo hizo entre 1993 y 1996. "Como siempre que están en la oposición", remachó el portavoz socialista, interrumpido en 21 ocasiones por los aplausos de su grupo.

Esta referencia a la lucha contra el terrorismo entre 1993 y 1996 fue replicada nada más concluir el debate, en rueda de prensa, por Eduardo Zaplana, portavoz del PP, con un recordatorio de los GAL. Zaplana rememoró que en esos años Rubalcaba era portavoz del Gobierno. "Entonces, como ahora, le ha tocado defender políticas antiterroristas fuera del marco legal", afirmó. Por "aquellas políticas", es decir, por los GAL, "hay compañeros del señor Rubalcaba condenados y en la cárcel". El PP mantiene que la política actual "tampoco tiene un respeto absoluto por el Estado de derecho", debido a que el Gobierno no ha instado a la ilegalización de EHAK, "incumpliendo la Ley de Partidos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de mayo de 2005