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OPINIÓN DEL LECTOR

Píldora poscoital

Martes por la mañana, festivo, Madrid, capital del Reino. Estoy relajado en mi casa, con mi mujer, con la que llevo un año conviviendo. Ambos de más de treinta. Vaya uno a saber por qué nos entregamos a la pasión. Cosas que pasan, tenemos que recurrir a la famosa píldora del día después, ya que traer una nueva persona al mundo no es una cosa que deba tomarse a la ligera.

La efectividad de esta píldora es directamente proporcional a la celeridad con que se administra, con lo cual interrumpimos la pasión y salimos ambos a buscar la solución. Luego de visitas y llamadas varias a instituciones públicas y privadas nos informan de que la píldora se vende en farmacias con receta.

Pero hete aquí que en urgencias no dan la dichosa receta, los centros de planificación familiar se encuentran cerrados en festivo, con lo cual nos dicen que vayamos a una institución sita en Alcalá de Henares. Decididos a ir, la rapidez es vital, me encuentro una farmacia por el camino en la que pregunto por el procedimiento habitual para conseguir la pastilla en cuestión, que es confirmado por el farmacéutico...

Al menos El Corte Inglés está abierto, si no conseguimos la pastilla podemos ir viendo cosas para bebés...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de mayo de 2005