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Un informe externo encargado por el Gobierno respalda la línea de Bescanó

El estudio señala que la producción interior no asumirá las perspectivas de crecimiento

El consumo energético en Cataluña ronda los 14,5 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtep) y las tendencias apuntan a un crecimiento de hasta 25 Mtep para el 2030. Una política de ahorro puede reducir este crecimiento a la mitad, y una apuesta por energías renovables, aportar unas 2,5 Mtep por año. En cualquier caso, el horizonte es de aumento del déficit energético, de donde resulta la conveniencia de la línea de 400 kilovoltios de Bescanó y la interconexión con Francia. Así se desprende de un informe del estudio del ecólogo Ramon Folch elaborado por encargo del Gobierno catalán.

Ese informe sirve de base para las discusiones que mantienen los departamentos del Gobierno catalán con vistas a aprobar el Plan Energético Nacional, que debe dibujar la red eléctrica en Cataluña. El informe aborda la situación actual y las perspectivas de consumo, teniendo en cuenta tanto las fuentes que proporcionan la energía como la evolución de la demanda, con y sin intervención del Ejecutivo catalán. No obstante, los autores del estudio proponen una política de ahorro que potencie la sostenibilidad.

Pero los datos son tozudos. El consumo final actual en Cataluña es de 14,5 Mtep y las perspectivas para 2030 señalan una demanda de hasta 25 Mtep. En el informe se insiste y se recomiendan políticas de ahorro, que si fueran drásticas podrían reducir el incremento del consumo a entre cuatro y cinco Mtep. Si además se produjera "una situación hipotética ideal" y se pudieran "construir todas las instalaciones necesarias, la aportación máxima de las energías renovables en el horizonte de 2030 se estima del orden de 2 a 2,5 Mtep" que sumar a los actuales. El resultado es claro: el déficit actual de energía en Cataluña no sólo no se reduce, sino que aumenta, al margen de que pudieran influir otros factores, como "el apoyo o el rechazo social a ciertos tipos de sistemas y plantas de generación eléctrica, como la energía nuclear, los aerogeneradores, la incineración de residuos".

En cualquier caso, la construcción de elementos productores de energías alternativas, como la eólica, requerirá redes que deben ser "drenadas y robustas", según Iván Capdevila, director técnico del estudio. "Drenadas" equivale a dispersas por el territorio y "robustas" supone que "si hay que transportar la energía a larga distancia, cuanta más potencia, mejor". Capdevila explica que el informe prevé diversas posibilidades y que la garantía de suministro como mejor se satisface es con la interconexión con Francia.El consumo final de energía en Cataluña es de 14,5 Mtep, pero si se tiene en cuenta también la que se consume en transporte, se eleva a 25 Mtep. La mayor parte procede del petróleo (48,6%) y la generada en centrales nucleares supone el 25,6%. El gas natural, una energía cuyo porcentaje tiende a aumentar, representa el 20,8%, y el carbón el 1,1%. Uno de los puntos débiles es el de las energías renovables, que sólo suponen el 2,6% en Cataluña. En el conjunto de España, en cambio, alcanzan el 6%, según datos del borrador del Plan Energético que fue distribuido la pasada semana a varios miembros del Gobierno catalán.

La mayor parte del consumo, y en ello cifra ICV buena parte de sus esperanzas de reducción de consumos, la devora el transporte (38,1%), seguido de la industria (34,9%). El consumo doméstico equivale al 12,8%. Los servicios y el sector primario consumen el 14,2%.

400.000 voltios

El portavoz del Gobierno catalán, Joaquim Nadal, admitió ayer que existen divergencias en el seno del Ejecutivo también sobre la potencia que debe tener la línea eléctrica que, partiendo de Bescanó, debe alimentar el AVE a su paso por Girona. A los desacuerdos ya conocidos sobre si esta línea debe o no prolongarse hasta la frontera francesa, se añadió ayer el hecho de que Nadal admitiera que la voluntad de los socialistas de que el tendido tenga una potencia de 400.000 voltios en todo su recorrido tampoco ha logrado el apoyo de ERC e Iniciativa per Catalunya.

Nadal, sin embargo, quiso minimizar, durante la rueda de prensa posterior a la reunión del Gobierno, el desencuentro existente en el seno del tripartito sobre el trazado y la potencia de la línea y si ésta debe o no llegar hasta Francia tal como quieren los socialistas con el ministro de Industria, José Montilla, a la cabeza. Nadal aseguró que "no hay ningún tipo de polémica" sobre la necesidad de llevar a cabo la interconexión eléctrica con Francia y reiteró que el Gobierno "no se pronunciará" sobre este aspecto concreto hasta que se apruebe el Plan Estratégico de la Energía de Cataluña, a finales de mayo.

El portavoz del Gobierno culpó indirectamente a la prensa de las discrepancias surgidas en el Gobierno al afirmar: "Si todos se limitaran a decir sólo lo que dijo el Consell Executiu, no aparecerían discrepancias". El primer consejero, el republicano Josep Bargalló, también quiso minimizar las heridas abiertas en el seno del Gobierno, sobre todo después de que la diputada de ERC Teresa Aragonès acusara a Nadal de haber faltado a la verdad la semana pasada al anunciar un supuesto acuerdo de los miembros del Gobierno para construir la línea de alta tensión hasta el Alt Empordà. Según Bargalló, las acusaciones de Aragonès no son más que una "interpretación diferente" de lo ocurrido realmente en la reunión del Gobierno de la semana pasada.

Pero mientras que la línea sigue generando discrepancias entre los partidos políticos, no ocurre lo mismo en el mundo empresarial. La Cámara de Comercio de Barcelona siguió ayer con su campaña a favor de la construcción de la conexión eléctrica con Francia e instó a que las obras para hacerla realidad comiencen "inmediatamente". También Comisiones Obreras volvió a defender la línea, aunque con una matización: sólo tendría que servir para suministrar energía a la provincia de Girona, pero no para el AVE, un tren que, según el sindicato, únicamente debería consumir energía producida en Cataluña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de abril de 2005