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Reportaje:NOTICIAS Y RODAJES

Las filmotecas revisan el cine renovador de Roberto Rossellini

Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao proyectan toda la filmografía del gran cineasta

No se puede vivir sin Rossellini", decía un personaje de la película de Bernardo Bertolucci Antes de la revolución. Cuarenta años después, esta especie de manifiesto con hipérbole poética se mantiene vigente a tenor del interés crítico que sigue despertando el llamado padre del neorrealismo italiano. Una etiqueta que al realizador de Roma, ciudad abierta le incomodaba. Consideraba que le generaba un molesto encasillamiento en su país natal, Italia, cuando en Francia, por ejemplo, la generación de cineastas-críticos como François Truffaut o Jean-Luc Godard, luego enmarcados en la llamada nouvelle vague, lo reivindicaba como el "padre de la modernidad".

Cien años cumpliría Roberto Rossellini (1906-1977) en 2006. Como anticipo de la prevista celebración en Italia del centenario de su nacimiento, la Filmoteca Española (ubicada en Madrid), la Filmoteca de Catalunya (en Barcelona), el Institut Valencià de la Cinematografia-La Filmoteca (en Valencia) y el Museo de Bellas Artes de Bilbao están colaborando en la proyección de un ciclo, desde principios de abril y hasta julio, que reúne toda la filmografía del director de Alemania, año cero, Vanina Vanini o Europa '51. Una completa retrospectiva con 55 trabajos, que incluye las series de televisión que realizó para la RAI, los cortometrajes, los documentales, los largometrajes y algunas películas sobre el propio cineasta. Todo Rossellini.

Además, las instituciones implicadas editarán un libro con material inédito, como una entrevista de la que sólo se editó un fragmento en la revista Cine Ideal o un extenso artículo del crítico fallecido José Luis Guarner, destaca el director de Programación de la Filmoteca Valenciana, José Antonio Hurtado. "Suele ocurrir que la obra de los mayores artistas es precisamente la peor conocida, la que resulta víctima de confusiones o malentendidos", dice Guarner en su texto.

"Incomprendido" es el término que emplea el crítico y estudioso del cine Ángel Quintana, coordinador del libro, junto a Settimio Pressuto y Jos Oliver. "Rossellini era un heterodoxo que se movía más allá de las ideologías, pero la Italia de la posguerra estaba muy polarizada ideológicamente, por lo que no se entendía bien su obra". Consideraba a Jesucristo y a Marx como las personalidades que más habían influido en la sociedad. Preguntado sobre cuál creía que había sido su papel y su función dentro del cine mundial, Rossellini contestó: "Mi papel es el de aguijonear constantemente a todo el mundo".

"La obra del cineasta también va más allá del neorrealismo", apunta Quintana. "Indagaba en la realidad, pero no sólo la más inmediata, sino la más espiritual e introspectiva". Stromboli es un ejemplo de ello, agrega el crítico. Fracasó en la taquilla, al igual que Te querré siempre.

Ambas magníficas películas estaban protagonizadas por Ingrid Bergman. La actriz sueca escribió una carta al cineasta manifestándole su deseo de trabajar con él tras ver Roma, ciudad abierta y Paisà. Se casaron y colaboraron en seis filmes. La hija de ambos, Isabella Rossellini, escribe el prólogo del libro.

Tras la ruptura del matrimonio en 1955, Rossellini se trasladó a París y allí contactó con los cineastas franceses sobre los que deja una huella indeleble, como lo hizo también en Federico Fellini, Abbas Kiarostami o Víctor Erice, abunda el crítico.

"Plantea el nuevo cine, rueda con pocos medios, le da importancia a la intuición, a la improvisación, rompe con el concepto de la acción en el cine, introduciendo los tiempos muertos, la idea de no hacer nada, rompe con la frontera entre documental y ficción, mezclando ambos, como en la estupenda serie sobre la India, propone un concepto de televisión didáctica; en fin, un cineasta clave en el cine moderno", concluye Quintana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de abril de 2005