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Entrevista:ENRIQUE MARTÍNEZ ROBLES | PRESIDENTE DE LA SEPI

"La presencia del Estado debe ser estratégica"

"La actuación del Gobierno anterior con los astilleros fue absolutamente irresponsable"

Llegó a la presidencia de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) como hombre de confianza del ministro de Economía, Pedro Solbes, con el que fue secretario de Estado de Hacienda y se encontró con un panorama mucho más complicado de lo que podía imaginar. No sólo quedaban muchos deberes por hacer; había que desfacer también algunos entuertos y enderezar algunas irregularidades.

La asignatura más importante era el cierre de la crisis del sector naval, que han conseguido con la colaboración de los sindicatos; ahora inician su salida definitiva de determinadas empresas y se preparan para sanear otras que también pueden seguir el mismo camino. El límite siguen estando en los denominados servicios públicos, aunque cada vez son más las empresas privadas contradas que se encargan de realizarlos.

"Muchas Administraciones prefieren trabajar antes con empresas porque tienen más agilidad que los servicios públicos"

"En el sector público mo- derno ya no se crean empresas industriales, sino instrumentales"

Pregunta. ¿No es una paradoja que en el sector naval sea precisamente un Gobierno del PSOE el que haga frente a ajustes y despidos importantes, mientras que el anterior del Partido Popular aseguraba el empleo para todo el mundo?

Respuesta. Lo que se ha puesto de manifiesto es que a partir de 1998, cuando se constató que Astilleros Españoles no podía cumplir con las condiciones acordada con la Comisión Europea en 1997, que exigía que cada uno de los astilleros debía nivelar sus cuentas, el Gobierno del Partido Popular en vez de tomar medidas empresariales necesarias de reestructuración y adaptación al mercado, se tapó los ojos y además hizo cosas que no debía, como dar ayudas ilegales, prohibidas por el mismo acuerdo con la Comisión. Eso ocurrió desde 1998 y esta empresa se mantuvo artificialmente hasta el año 2004, de manera que en los tres últimos años no se contrató nada. Por ello fue una irresponsabilidad que el ministro Piqué y los responsables de la SEPI firmaran en 2000, en periodo electoral, un acuerdo con los sindicatos comprometiéndose a mantener todos los puestos de trabajo. Era un acuerdo sin fundamento real, porque ni siquiera había posibilidades de obtener contratos. Todo iba a peor. En este caso, el Gobierno del PP se comportó con una irresponsabilidad muy evidente. Lo cierto es que nos encontramos con una situación que abocaba la empresa directamente a la quiebra y a su desaparición. Esa es la historia.

P. De cualquier manera, ¿cuál es su criterio respecto al papel de la empresa pública en la sociedad actual? ¿Qué principios marcan el proceso de privatizaciones que mantienen?

R. Ya en los años ochenta el Gobierno socialista inició las privatizaciones de empresas en las que el sector público no jugaba ningún papel. Estaba claro entonces y ahora. Hay actividades que deben realizarse a través de empresas públicas, pero hay empresas en el sector público que no tienen sentido y deberían salir del mismo. La clave está en saber si la presencia del Estado en una determinada empresa o sector tiene una finalidad estratégica pública o no. Si no la tiene, esa empresa no debería estar en el sector público. Ese es uno de los criterios que se siguen. Por otro lado, habrá que tener en cuenta el acuerdo que se va a adoptar el próximo mes de mayo en París en el ámbito de la OCDE, dónde se van a plantear una serie de recomendaciones sobre la empresa pública.

P. De un tiempo a esta parte parece que las administraciones autonómicas están siguiendo el camino contrario, con la proliferación de empresas públicas...

R. Efectivamente, pero una buena parte de las empresas que han creado las Comunidadea Autonómas son instrumentales. El sector público moderno no crea empresas industriales, sino instrumentales. Las empresas públicas están sometidas a unos regímenes de contratación, salariales, etc. más flexibles, por lo que muchas Administraciones prefieren una empresa que tiene más agilidad que un servicio público. Además, son Administraciones jóvenes, con problemas de financiación, presupuestarios... Es el caso de Madrid, que ha financiado las obras del metro a través de una empresa en lugar de hacerlo directamente con el presupuesto porque, entre otras cosas, entendían que así el déficit de la Comunidad no se vería afectado. El problema viene cuando Eurostat considera que esa empresa no reúne los requisitos exigidos, ya que sus ingresos deben provenir al menos un 51% del mercado.

P. Ante el éxito alcanzado por el consorcio aeroespacial europeo, EADS, y sobre todo con su filial Airbus, cada vez son más los que propugnan un fenómeno semejante entre los constructores navales europeos. ¿Puede alcanzarse un un plazo razonable?

R. Cuando se observa el funcionamiento en Europa de la construcción naval, militar básicamente, se pone de manifiesto que los astilleros públicos y privados, de los distintos países, tienen acuerdos de colaboración entre ellos. Por ejemplo, nosotros construimos submarinos con la DCN francesa; los franceses construyen fragatas con los astilleros italianos; los italianos, submarinos con los alemanes; los alemanes también colaboran con nosotros en el desarrollo de algunos aspectos de programas como en el del submarino S-80, etc. También se puede apreciar la necesidad de profundizar en esos acuerdos, aunque no está claro todavía con qué alcance. En este sentido, en junio del año pasado, la Asamblea Nacional francesa publicó un informe del diputado Lemiere, sobre la industria naval europea, muy interesante, dónde se analiza la situación actual y el futuro de la construcción naval europea y se avanzaba en esta idea de profundizar en las relaciones entre los distintos astilleros europeos. En base a este informe, en diciembre se celebró en París un seminario con la participación de responsables de astilleros públicos y privados. Recientemente se han celebrado reuniones informales entre responsables de astilleros españoles, franceses, alemanes y de otras naciones para profundizar en este análisis. No existe ningún proyecto concreto, pero sí aumenta el interés por ir analizando la situación y ver cómo se desarrollan estas ideas.

P. ¿Pueden terminar en una sociedad europea como EADS?

R. Ésa es una de las posibilidades, auque es muy pronto aún para hablar de ello.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de abril de 2005