Precios de miedo en el mercado del crudo

Una oferta muy ajustada a la demanda alimenta la especulación en el negocio de futuros

El precio del petróleo Brent cerró el lunes 4 de abril a 57,65 dólares, la cotización más alta desde el nacimiento del mercado de Londres. En la misma senda, el petróleo West Texas Intermediate alcanzó en Nueva York los 58,28 dólares por barril. El viernes, cuatro jornadas más tarde, el petróleo retrocedió en ambos mercados hacia la franja de los 53 dólares. ¿Qué pasó para justificar este movimiento pendular de cinco dólares? Ningún hecho que alterase la oferta y la demanda en los mercados. En realidad hubo más de lo mismo. Los precios han subido en 2004 más de un 30% sobre los niveles de 2003; y en los tres meses y medio de 2005 ya anotan un alza del orden del 38%.

"Es una situación en la que el shock que han experimentado los precios es un shock permanente. Va a continuar, al menos eso es lo que dicen los mercados de futuros, y, por consiguiente, los países deberán ajustarse", explicó el pasado jueves David Robinson, subdirector de Investigación del Fondo Monetario Internacional (FMI), en una conferencia telefónica con periodistas desde Washington para presentar un estudio sobre los mercados del petróleo. Su conclusión: los elevados precios actuales se mantendrán en los próximos años.

Las compañías petroleras llevan muchos años sin invertir en nueva capacidad y en refinerías
La capacidad de producción excedentaria en el mundo está en cifras históricamente bajas

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A diferencia del pasado, la subida de precios no está provocada por la escasez o una crisis en los aprovisionamientos, como ocurrió, por ejemplo, con el embargo árabe en 1973 o la revolución iraní en 1979. Tampoco parece verificarse, hasta el momento, lo que ha sido una de las características en todo proceso de subidas tan fuertes de precios: la flexión de la demanda.

El diagnóstico del FMI es simple. La capacidad de producción excedentaria en el mundo está en los 1,5 millones de barriles por día, una cifra históricamente baja. En 2002, por ejemplo, esa capacidad se situaba en cinco millones de barriles por día.

La disminución en picado de la capacidad de producción excedentaria tiene fecha fija. Según explica Bassam Fattouh, investigador económico en la Universidad de Londres, a mediados de los años ochenta, cuando la demanda de crudo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) comenzaba a reanimarse, tuvo lugar el colapso de los precios de 1986. "Como consecuencia, la capacidad de producción excedentaria de la OPEP comenzó a caer a niveles muy bajos. Esto debió haber impulsado la inversión para frenar el proceso. Pero no fue así", subraya. Otro aspecto a destacar: las expectativas de una gran producción excedentaria en los países productores "no OPEP" tampoco se vieron cumplidas.

El hecho es que sí tuvo lugar, durante este proceso, un fenómeno nuevo: la irrupción de la demanda de varios países asiáticos, encabezados por China.

"China y el mercado asiático no existían como demandantes de petróleo hace 20 años. Esta demanda, agregada a la que representa Estados Unidos, no ha tenido por el lado de la oferta su contrapartida. La OPEP sigue produciendo hoy los 32 millones de barriles por día de entonces, mientras que la apuesta por los países productores "no OPEP", incluso computando a favor el aumento de la producción de Rusia, no se ha visto concretada", señaló a este periódico Walid Khadduri, experto en petróleo que ha estado a cargo de la revista especializada Middle East Economic Survey (MEES) durante 24 años.

¿Adónde lleva esto? "En un mercado tan ajustado, cualquier interrupción en la oferta o movimientos inesperados por parte de la demanda pueden provocar severos cambios en el precio del petróleo", advirtió Raghuram Rajan, director de Investigación del FMI, al comentar el informe sobre los mercados de crudo.

Este miedo alimenta los movimientos en el mercado de futuros, al que los iniciados refieren como mercado donde cotiza el barril de papel. "Nadie puede afirmar seriamente que el barril a 55 dólares refleja la relación entre la oferta y la demanda. Lo que sucede es que las compañías petroleras trabajan con la hipótesis de una subida de precios con vistas al cuarto trimestre de este año y se abastecen ya mismo para la oferta que sacarán al mercado durante el próximo invierno. Invertir en el barril de papel, en los mercados de futuros, es mucho más rentable en estos momentos que en la Bolsa de Nueva York. Y la liquidez de dinero que busca inversiones es espectacular", señala Khadduri.

No parece haber grandes discrepancias sobre este punto. "La especulación financiera es el motor fundamental de los precios del petróleo. En el corto plazo, la oferta y la demanda son inelásticas. Una demanda extra de los especuladores financieros provoca fuertes aumentos de precios.Yo diría que 15 dólares de la subida por barril es responsabilidad de la especulación", sostiene Andy Xie, analista de Morgan Stanley en Hong Kong.

Xie estima que se está tergiversando el fenómeno de China."La demanda de China ya no puede servir más como excusa. Las importaciones de petróleo en enero y febrero de 2005 han disminuido un 12,85% respecto a 2004. China tuvo problemas en los dos últimos años de escasez de electricidad. Esto se ha resuelto con grandes inversiones, por lo que la demanda de crudo está cayendo. Esto es imposible de explicar a un trader de petróleo. La historia de la demanda para ellos es que 1,3 millones de chinos están comprando coches. La ironía es que las ventas de coches en China están cayendo", señala Xie.

Si las subidas de precios del petróleo crudo no son el reflejo de una escasez, los mayores precios de los productos refinados, como las gasolinas, son el resultado de una estrechez de la oferta. Las compañías petroleras llevan muchos años sin invertir-tanto por razones económicas como por las regulaciones nacionales que lo impiden- en mayor capacidad y en nuevas refinerías.

"El problema de la regulación en países como Estados Unidos es real. No puedes construir refinerías nuevas. Pero, con todo, no creo que las compañías tengan gran interés en estos momentos por otra cosa que no sea maximizar sus beneficios y remunerar con dividendos a sus accionistas", señala Robert Mabro, responsable del Oxford Institute of Energy Studies en el Reino Unido. Mabro ofrece el siguiente ejemplo: "Para obtener esos beneficios, comprar y vender crudo en el mercado de futuros es estupendo. Compras lo que puedes, digamos, a 53 dólares, entrega en mayo, lo ingresas en stocks y al mismo tiempo vendes para entrega en junio a 54 dólares. Es un dólar por barril de diferencia. Restas 25 centavos de dólar por costes de almacenamiento, y el beneficio es de 75 centavos de dólar por barril. Si tienes esta posibilidad de hacer beneficios, por qué invertir en refinerías?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 09 de abril de 2005.

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