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La Diputación de Alicante y Planeta renegocian este año la continuidad del premio Azorín de novela

La polémica de la última edición resucita la protesta de escritores, como ocurrió en 1995

El escándalo de la última edición del premio Azorín no es nuevo y no ha sorprendido a nadie. Cuando la Diputación de Alicante, en 1995 en manos del PSPV, decidió acordar con la editorial Planeta la edición de este galardón hubo un fuerte rechazo por parte de un nutrido grupo de escritores que advertían del riesgo de la operación. Ahora, tras conocerse que la última obra ganadora incumplía las bases, Diputación y Planeta afrontan una negociación complicada para renovar el acuerdo y optar entre el éxito comercial o la independencia localista.

Las negociaciones entre la Diputación de Alicante y la editorial Planeta para acordar el futuro de este galardón se retomarán una vez transcurrida la fiesta de Sant Jordi, y el día del libro en Cataluña, el próximo 23 de abril. Hasta ahora, la editorial Planeta oficialmente asumía los gastos de la edición, promoción y distribución de la obra ganadora, mientras que la Diputación asumía la cuantía económica del premio, dotado en esta edición por 67.000 euros y corría con los gastos de la organización de la gala de entrega del galardón, donde se invita a cenar a más de 400 personas, algunas de ellas con noche de hotel incluida y billete de avión.

Sin embargo, el problema real, según fuentes de la institución provincial y algunos escritores consultados, es que la editorial controla a la mayoría de los miembros de la comisión lectora, encargados de la preselección de las obras, y goza de una mayoría en el jurado. Curiosamente todos los escritores galardonados, salvo el ganador del año pasado, el alicantino Manuel Mira Candel, ya habían publicado algunas obras suyas en ocasiones anteriores con Planeta. Ángela Becerra, escritora colombiana afincada en Barcelona, ganadora de la última edición, que se falló el 3 de marzo, incumplió las bases del concurso, no sólo reconociendo ante los medios de comunicación que presentó el original a concurso "sin pulir", sino que además, según desveló el diario Información, tenía pactada ya la publicación de la obra El penúltimo sueño en una editorial colombiana. La autora anunció que en abril el libro se lanzaría al mercado simultáneamente en Colombia y en España, y tenía previsto presentarlo en la Feria del libro de Bogotá. El revuelo generado por estas irregularidades ha obligado a la Diputación de Alicante a exigir a la editorial un informe por escrito de todas las incidencias, para contrastar la información. Sin duda alguna, esta polémica influirá en las futuras negociaciones entre los implicados para la continuidad del premio. Antonio Amorós, diputado del PSPV, instó a "revisar el convenio y aplicar una dinámica distinta". Aunque reconoció que fueron ellos que los iniciaron la relación con la editorial, acusó al PP de haber desprestigiado un certamen que "ahora huele a chamusquina", dijo.

La historia se repite

Del riesgo que suponía dejar en manos de una gran editorial privada un premio literario costeado con fondos públicos ya advirtieron un nutrido grupo de escritores y profesores el 2 de febrero de 1995. Tras conocer que la Diputación, gobernada por el socialista Antonio Mira Perceval, había acordado con Planeta organizar este premio, este colectivo, entre los que figuraban entre otros, Vicente Muñoz Puelles, José Ramón Giner, Mariano Sánchez Soler, Enrique Cerdán Tato, Ángel Prieto de Paula o José Carlos Rovira, denunciaban que "el camino así iniciado no es el apropiado y ni siquiera el deseable". Los firmantes del escrito pedían que la Diputación "sin pérdida de tiempo haga cuanto esté a su alcance para desligarse del contrato que ahora le une a una editorial comercial". Los escritores lamentaban que la "limpieza ética y prestigio literario" se vieran "disminuidos y seriamente comprometidos" y criticaban que con dinero público la Diputación "patrocinara, financiara y publicitara una aventura comercial privada que escapa de su control". Una historia que se repite.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de marzo de 2005

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