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Crítica:

Bueno, muy bueno; pero seguimos sin chapistas

El simulador más real del mercado permite estamparse a 250 Km/h en un circuito reproducido fielmente de la realidad con un Masserati idéntico al real, pero el coche sale del impacto igual de reluciente que en el concesionario. No es nada nuevo, ningún GT anterior lo permitía, pero es algo que los fans reclaman a gritos: un chapista, por favor. Es el peaje que Polyphony paga por usar más de 700 vehículos licenciados, réplicas exactas de los modelos reales y cuyos fabricantes no quieren ver convertidos sus coches en un amasijo de hierro, ni virtualmente.

Pese a este despropósito, GT4 es el mejor simulador de conducción jamás creado. Coger los mandos de un coche, preferiblemente usando un volante con efecto de retorno de fuerza en lugar del pad de juego, y circular por alguno de los circuitos clásicos, permite apreciar el salto cualitativo entre la 3ª y la 4ª versión.

Título: 'Gran Turismo 4'

Desarrolla: Polyphony Digital

Distribuye: Sony

Plataforma: PlayStation 2

Género: Conducción

Recomendado: Más de 3 años

Precio: 60 euros.

www.granturismoworld.com

Los gráficos han mejorado, especialmente el detalle de las texturas de los escenarios y los efectos de luz que dan más sensación de robustez a los coches, pero es en el control, en la física, en la sensación de conducción donde hay más novedades. Un indicador situado bajo los relojes de velocidad muestra cómo afectan las distintas fuerzas al centro de gravedad del coche, vital para no perder el control en las curvas.

El reto es aprender a conducir bien. De esta forma se pasan los exámenes y se consiguen carnets que abren paso a pilotar nuevos coches y acceder a todos los circuitos. Con el crédito conseguido se va ampliando el garaje particular. Los vehículos no son baratos, por lo que es digno de mención el detalle de regalar 100.000 créditos al jugador que ha conservado las partidas de GT3.

GT4 permite partidas en Red local, pero son necesarias tantas consolas, pesados televisores y discos originales como participantes. Lo normal es conformarse con contrincantes gobernados por la consola.

Aparte el aspecto técnico, hay dos importantes novedades. Una es el modo de juego B-Spec, donde el jugador deja de pilotar para convertirse en manager. Su misión será dar instrucciones por radio al piloto virtual para que gane la carrera con la estrategia sugerida. La otra es el modo fotografía, cuyo único objetivo es tomar bonitas instantáneas del coche en algún escenario espectacular. El realismo es impresionante, lástima que el chapista siga sin trabajo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de marzo de 2005