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El Ayuntamiento de Cornellà proyecta una reforma integral para el barrio de Sant Ildefons

El populoso nucleo tiene déficits sociales y alberga a un 19% de población inmigrante

Símbolo de barrio obrero de extrarradio para muchos, fruto del desarrollismo franquista de los años sesenta, Sant Ildefons, en Cornellà (Baix Llobregat), arrastra importantes déficit sociales y urbanísticos. Éstos se ven agravados por la densidad de población, por el envejecimiento (el 22% de sus habitantes son personas mayores) y por la llegada de inmigrantes, que constituyen el 19% de la población. El Ayuntamiento de la ciudad, de mayoría socialista, ha impulsado un plan de actuación integral para los próximos cinco años con una inversión de 50 millones de euros.

El proyecto, presentado ayer, optará a las ayudas establecidas por la Generalitat a través de la Ley de Barrios.

Sant Ildefons es un claro exponente de barrio producto del franquismo. Las primeras viviendas comenzaron a construirse en pleno desarrollismo, en la década de 1960, en una zona de terrenos agrícolas. Sus torres, de hasta 17 plantas de altura, entraban en lo que fue definido como chabolismo vertical: pisos muy pequeños de dos y tres habitaciones en los que se hacinaban hasta tres familias procedentes de la ola migratoria que tenía en Cataluña la tierra de promisión. Calles sin asfaltar y falta de equipamientos y transporte público marcaron la vida de un barrio al que la industria y la construcción acudían en busca de mano de obra inmigrante.

El mercado municipal de Sant Ildefons, hoy en día referente del área metropolitana, al que acuden diariamente clientes del resto de las poblaciones del Baix Llobregat y de Barcelona, y un colegio público fueron los primeros equipamientos del barrio, ambos de 1968.

Pero no fue hasta la década de 1980 cuando, ya con la democracia, se construyeron los equipamientos más necesarios, entre ellos un ambulatorio y un centro cívico, colegios y un polideportivo; se reformaron y urbanizaron las calles y plazas, y llegaron los transportes urbanos metropolitanos.

En la última década han sido proyectos emblemáticos la reurbanización y el ajardinamiento del espacio que queda entre los bloques; la reforma de las avenidas de Salvador Allende, República Argentina y un tramo de la de Sant Ildefons, y el plan de ayudas para la colocación de ascensores en los bloques que no tenían, lo que ha mejorado la movilidad de las personas mayores.

Y es que el envejecimiento de la población, la llegada de la nueva inmigración y la pérdida de población joven marcan la nueva realidad social de un barrio con otras carencias urbanas y de infraestructuras.

El nuevo plan fija 18 actuaciones para darle una vuelta al barrio. Los objetivos son mejorar la accesibilidad y movilidad, actualizar los equipamientos y políticas de dotación a las familias.

En este apartado uno de los aspectos prioritarios será la construcción de más de 200 pisos públicos destinados a la población joven para evitar que se marche a otras ciudades. También se prevén otros equipamientos, como la nueva guardería Torre de la Miranda, de 62 plazas (en la actualidad hay en el barrio dos guarderías municipales con un total de 125 plazas); una residencia para la tercera edad con 135 plazas; un aparcamiento de 180 plazas en la plaza de Sant Ildefons, y mejoras en los accesos al mercado y a la plaza del Pilar, así como servicios para integrar a la nueva ciudadanía.

El plan incluye la reforma del pabellón polideportivo, la construcción de una biblioteca y un centro cívico en la zona de Salvador Allende, y la reforma de los colegios Alexandre Galí y Sant Ildefons.

El gobierno municipal aportará el 80% del coste de la reforma y el resto lo pedirá a las otras administraciones. "Queremos explicar a los ciudadanos que Sant Ildefons es un barrio con futuro", asegura su alcalde, el socialista Antoni Balmón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de marzo de 2005