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Entrevista:FÉLIX GOÑI | Director de la Unidad de Biofísica de la UPV

"La investigación en la UPV está estancada"

La crítica ataviada de ironía fluye en la conversación de Félix Goñi (San Sebastián, 1951) cuando aborda la transformación de la UPV en sus primeros 25 años. Así ocurre también con el ámbito de la investigación, sobre el que el director de la Unidad de Biofísica de la UPV, Premio Euskadi de Investigación y ex director de Política Científica del Gobierno vasco, alerta de que la UPV se halla "estancada".

Pregunta. ¿Qué visión tiene de la UPV 25 años después de su nacimiento?

Respuesta. Ha mejorado mucho, pero mucho menos de lo que me hubiera gustado y de todo lo que razonablemente hubiera sido de esperar. Es decir, la sociedad vasca ha mejorado en 25 años de manera espectacular en muchos aspectos, y la universidad no ha seguido ese ritmo.

"La sociedad vasca ha mejorado en 25 años de manera espectacular en muchos aspectos, y la universidad no ha seguido ese ritmo"

"En teoría, nos pagan por investigar y por dar clase. Si no das clase, se te cae el pelo, pero si no investigas, no pasa nada"

P. ¿Quién es el responsable?

R. No podemos señalar con el dedo a una persona, porque esa persona no existe. Pero lo importante es saber que no hemos avanzado lo suficiente.

P. ¿Cómo se puede conseguir?

R. Con varios tipos de medidas. Primero, medidas legislativas que acaben con los dos grandes cánceres de la universidad: la funcionarización y el gobierno asambleario. Por otro lado, establecer medidas para gestionar mejor los recursos. No sólo tenemos poco dinero, además no lo podemos gastar de manera mínimamente eficiente. El tercer tipo de medidas, y lo pongo en este lugar de manera intencionada, es aumentar mucho los recursos. Sin las otras dos cosas no tendría tanto efecto. Cuando nos damos cuenta de que nos gastamos mucho menos por alumno en la universidad que en la educación secundaria y primaria, es que algo está mal.

P. Dentro de las transformaciones generales de la UPV, ¿en qué ha cambiado la investigación?

R. Básicamente, el cambio ha sido de no existir a existir. Hace 25 años, entre tres o cuatro personas hacíamos el 80% de las publicaciones científicas de la UPV. Ahora, afortunadamente, no es así. Lo que pasa, y no es por fastidiar, es que me gustaría que aumentara mucho más en cantidad y en calidad. La verdad es que ahora estamos estancados. Hubo una mejora impresionante, pero llevamos diez años un poco estancados, muy contentos de lo listos que somos, con escaso aumento de la cantidad y aún más escaso en la calidad.

P. ¿Y esto lo atribuye usted a las causas que ha enumerado antes?

R. Sí, todos somos funcionarios, llevamos aquí mucho tiempo, y comprendo que esto de la investigación a los 30 años hace mucha ilusión y a los 50, mucho menos. Esto ocurre en todos los sitios del mundo, Harvard y Oxford incluidos, pero allí su punto de partida es infinitamente más alto que aquí y hay mucha más renovación de personal que aquí. De hecho, si sigue la ceguera de contratar personas sólo para dar clase y no investigar, no vendrá nadie. Y mi departamento, como tantos de esta universidad, en diez años vendrá a ser un geriátrico absoluto. Vamos a estar todos con la próstata, y vamos a tener que dar clases de 20 minutos.

P. El rector afirmó en el último claustro que son pocas las personas que investigan en la UPV, algo que a usted no le hará mucha gracia.

R. No sé, a lo mejor así nos toca más... Es broma. Volvemos a los de antes: investigues o no investigues, cobras lo mismo. En teoría, nos pagan por investigar y dar clase. Si no das clase, se te cae el pelo, pero si no investigas, no pasa nada. Así ocurre que dos terceras partes de los profesores no se hallan en ningún proyecto de investigación, lo cual es absolutamente terrible. Eso es la peor lacra que puede tener una universidad.

P. Todavía colea la propuesta de algunos miembros de la UPV de poner en marcha en Vizcaya una gran instalación científica de investigación puntera, en concreto un espalador de neutrones, algo sobre lo que usted se ha mostrado crítico. ¿Por qué?

R. No es una cosa que se puede plantear y gestionar a nivel local. Un centro de esa magnitud tiene que ser español o europeo. Primero, hay que ver si en España, o en Europa, tiene sentido un centro de esas características y, segundo, dónde se pone. A mí me encantará que se ponga en Bilbao, pero en absoluto puede ser un centro controlado por profesores de la UPV. Habrá que hacer un concurso mundial y, naturalmente, cerciorándonos de que su financiación no va a suponer un recorte en los recursos de la universidad. Hay que hacerlo así o de otra manera sería como poner un helipuerto en una chabola.

P. ¿No sería mejor fortalecer más la base científica?

R. Necesitamos cosas intermedias. Para mí, un ejemplo de cosa bien hecha es Biogune. Un centro de investigación de primera calidad mundial, de tamaño modesto y con científicos seleccionados a nivel mundial, que cuesta una décima parte que el espalador. A mí me parece que media docena de Biogunes -en otros campos, por supuesto-, cambiaría totalmente el escenario científico del País Vasco, mucho más que un espalador de neutrones.

P. ¿Es factible esa idea?

R. Es perfectamente factible y, si se hace de la forma adecuada, de éxito asegurado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de marzo de 2005