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Tribuna:APUNTES

Necesidad de renovación

La Politécnica llega el 2 a unas elecciones "históricas", sin Justo Nieto: el rector que gobernó 19 años sin perder ni una elección, incluída la última hace un año. Sólo su incorporación a la Generalitat hace seis meses dió paso a una "etapa de transición", en la que el rector electo deberá mostrar su capacidad "para ganar en votos" y "gobernar con estabilidad" una institución con 40.000 miembros, unos ingresos que duplican los de una capital media y es la cuarta generadora nacional de I+D+i. Una estructura que describe la complejidad de los equilibrios entre los grupos académicos e investigadores, verdadero motor de la casa, que deberá articular el ganador. Los candidatos, Juan Juliá y José María Álvarez-Coque, piden su voto.

La Universidad es renovación y es el momento de escribir la agenda de futuro de la UPV. Creo que, hoy en día, la renovación tiene que alcanzar la cultura de nuestra institución para enfrentar con éxito los retos que nos plantea la sociedad. No se trata de cambiar por cambiar. Hay que renovar para mejorar. La calidad en la universidad requiere flujo de ideas, lo que implica espíritu de cambio, no de recambio.

Hace una año, mi compañero Juan Francisco Juliá, hoy también candidato, en su discutido artículo No cambiar de entrenador (Las Provincias, 16 de febrero de 2004) que se publicó en vísperas del día de la votación de la segunda y definitiva vuelta de las pasadas elecciones a rector, nos trataba de convencer de lo bien que iban las cosas en la Politécnica. Entonces se iniciaba una nueva legislatura que se vio interrumpida por el nombramiento de Justo Nieto como Consejero de Empresa, Universidad y Ciencia, quien dejó al frente del rectorado a nuestro compañero Javier Sanz. Hay que reconocer a Javier Sanz el esfuerzo por normalizar la situación, difícil tarea a partir de que se viera ante la obligación de anunciar, no exento de presión, que no se presentaría al proceso electoral que se avecinaba.

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Nos encontramos hoy con una universidad que, a pesar de los esfuerzos del actual rector, acumula un año de retraso. Retraso que ha representado una carga inesperada en una fase crucial de nuestra integración al Espacio Europeo de Educación Superior.

Hoy nos enfrentamos ante un nuevo proceso. Cuando repaso las ideas de los programas tanto propio como ajeno, me doy cuenta de que hay bastantes coincidencias en cuestiones de carácter general. Hay una conclusión clara: hay mucho por hacer. Me preocupa que una candidatura que agrupa mayoritariamente vicerrectores y ex vicerrectores considere que hay tanto por hacer. La pregunta es clara, ¿por qué no lo han hecho hasta ahora?, ¿qué van a hacer en el futuro?

Creo que los proyectos se agotan, que la permanencia continuada en años y años en cargos de gestión en el rectorado no ayuda al necesario acercamiento a la realidad de la universidad de a pie, a conocer los problemas básicos, a detectar las situaciones límite. La excelencia en la universidad es una búsqueda constante de la calidad. La calidad requiere renovación. Los sistemas cerrados carecen de calidad.

Imagino a la UPV como un centro de referencia dentro del Espacio Europeo de Educación Superior a través de un proyecto compartido entre todos, con transparencia en la gestión, con información compartida, que permita a cualquier miembro de la comunidad sentirse escuchado y atendido, sin discriminación de ningún tipo sea cual sea su situación.

Imaginamos una universidad pública, comprometida con la sociedad, que sepa responder a la confianza que ésta pone en el sistema público. Una universidad del conocimiento, líder a nivel internacional. Una universidad de la información, donde no haya información disponible que no sea rápidamente accesible por todos. Una universidad donde la gestión sea un servicio temporal, que incorpore la limitación de mandatos como un instrumento de rotación de personas e ideas, desde un principio de confianza en los profesores, que son buenos docentes e investigadores, además de gestores. Una universidad con memoria propia, con unas personas en la administración y los servicios reconocidas profesionalmente, como base del funcionamiento de la UPV, y adecuadamente representado.

Los alumnos de la UPV debe ser identificados por su capacidades profesionales y humanas, por sus conocimientos generales y espíritu solidario. Unos alumnos con espacios adecuados para el aprendizaje y con posibilidad de complementar su vida académica con sus mejores experiencias vitales. Unos alumnos que sean escuchados pero que también reciban respuesta a sus expectativas de aulas adecuadas, lugares de estudio, aprendizaje práctico, profesores con dedicación, actividades culturales y deportivas, etcétera.

Apoyamos el proyecto emblemático de la Ciudad Politécnica de la Innovación. No cabe duda que este esfuerzo posibilitará la interacción entre empresas de base tecnológica y grupos de investigación. Deseamos que el proyecto se beneficie de una reflexión estratégica y que sea explicado a toda la Politécnica. Nuestros investigadores y alumnos deben relacionarse con el parque científico para que sea motor de arrastre de la UPV y del tejido socioeconómico de nuestra comunidad.

Creemos en la gran oportunidad que ofrece el Espacio Europeo de Educación Superior para aprovechar toda la potencialidad de nuestra universidad.

Merecemos hacerlo con un equipo de renovación, joven, representante de los profesores de la base, conocedor de los problemas reales de la universidad pero con un buen currículo académico, de investigación y de gestión, reconocidos en sus ámbitos propios de trabajo. Un equipo creíble que siempre ha defendido los mismos conceptos, sin renuncios. Precisamente, las ideas que están en nuestro programa electoral. Somos capaces de crear la universidad que imaginamos. La universidad que imaginas es la universidad que merecemos.

José María Álvarez-Coque es catedrático de Economía especialidad en Política Agraria y Comercio Internacional de la Politécnica de Valencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de febrero de 2005