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Crítica:CRÍTICAS

Un Barrie edulcorado

Basada en la obra teatral The Man Who Was Peter Pan, dirigida por el suizo (aunque lo conoce mucho mejor el espectador por su más famosa película americana, la oscarizada Monster´s Ball) Marc Forster, Descubriendo Nunca Jamás es una tan ingeniosa como, en el fondo, artera y edulcorada cuasi-biografía de J.M. Barrie, el inmortal autor de Peter Pan. Una peripecia centrada sobre todo en uno de los momentos estelares de la vida del autor escocés: el momento en que, a partir de un encuentro fortuito, conoce a los hijos de la señora Llewelyn Davies, quienes le habrían de inspirar a la criatura que no quería crecer y la visita de Wendy y sus hermanos al país de Nunca Jamás.

Nada turbio

DESCUBRIENDO NUNCA JAMÁS

Dirección: Mike Forster. Intérpretes: Johnny Depp, Kate Winslet, Julie Christie, Radha Mitchell, Dustin Hoffman, Kelly MacDonald, Ian Hart. Género: drama, Gran Bretaña, 2004. Duración: 101 minutos.

Biografía piadosa, a bien decir: no hay en el filme, que Forster conduce con mano férrea hacia un clímax tan tramposo como eficaz (las lágrimas son un peaje de obligado cumplimiento en esta función), la menor alusión a los aspectos que acompañaron en vida la pasión de Barrie por los niños, como la nada encubierta acusación de paidofilia, por ejemplo; pero también el hecho de aprovecharse de los niños para conquistar el corazón de su madre, otro extendido rumor que cobijaron los convencionalismos de la época. Salvo por la presencia de una madre/abuela especialmente atenta a esos rumores (Julie Christie, ay, cómo pasan los años), nada hay aquí que enturbie la jovial dedicación de Barrie a los niños huérfanos.

Igualmente piadosa resulta la omisión de cualquier aspecto de la posterior peripecia vital de los pequeños (casi todos marcados por un destino trágico: la muerte en la Segunda Guerra Mundial, un accidente mortal, un suicidio... de todo hubo): todo aquí está en función de esa función, valga la redundancia; ese momento estelar que un Barrie ¿tal vez enamorado? prepara para una agonizante, el verdadero momento de catarsis que el respetable espera desde mucho antes.

Por lo demás, y no duelen prendas el decirlo, es Descubriendo Nunca Jamás una muy eficaz película sentimental, llena de momentos pensados con la estricta finalidad de llegar al corazón del respetable (a veces tan indisimuladamente que termina, le ocurrió a este cronista, incluso molestando) y espléndidamente interpretada por (casi) todos los integrantes del elenco, empezando por Christie, of course, pero también está bien Kate Winslet y los niños. En cuanto a Johnny Depp, el Barrie del asunto, lo mejor que se puede decir de él es que no molesta contemplarlo; pero poco más. Es la suya una interpretación tan exangüe, tan en el límite del inmovilismo que a uno le entran ganas de preguntarse de dónde sacaba Barrie la fuerza para interpretar no a uno, sino a 100 personajes distintos para su minúscula, juvenil platea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de febrero de 2005