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Arabia Saudí ensaya una tímida apertura hacia la democracia

Las municipales de hoy excluyen a las mujeres

Los candidatos prometen luchar contra la corrupción. Los eslóganes hablan de una ciudad que avanza hacia el futuro. En los periódicos se dejan entrever acuerdos bajo la mesa e incluso se insinúa la compra de votos. En apariencia, unos comicios normales si no fuera porque estamos en Arabia Saudí, una monarquía absoluta donde las urnas eran anatema hasta ahora y donde este tímido avance se limita a que los varones con más de 21 años elijan a la mitad de los concejales en 178 municipios. Hoy lo hacen en Riad y la región central. El resto del país votará en marzo y abril.

Bajo la tienda beduina levantada por el candidato Bandar bin Omar el Saleh en el distrito 6 de la capital, el ingeniero Naser al Muthan habla sobre el programa de saudización de la fuerza laboral que impulsa el Gobierno. Un centenar de hombres escuchan atentos mientras se les sirve café árabe y dátiles. Es lo más parecido a un mitin. Cada día, desde que se iniciara la campaña el 29 de enero, cientos de candidatos han celebrado reuniones similares para promover sus ambiciones políticas.

La fiebre electoral que describen los medios locales es muy moderada. No está permitido ni pegar carteles en los edificios, ni llevar pósteres en los coches, ni hacer propaganda con altavoces. Los anuncios se limitan a los periódicos y los soportes publicitarios instalados en cruces y avenidas. Pero algunos candidatos han tirado la casa por la ventana.

Husein Bin Mohamed al Mahdi, un joven millonario que dirige cinco empresas familiares, ha gastado cuatro millones de riales (unos 800.000 euros). Su rostro está en todos los rincones de Riad y hasta en las botellas de agua que ofrece a sus visitantes. El domingo unas 2.500 personas, hombres y mujeres, se acercaron a escuchar la conferencia que un jeque daba en su tienda bajo el título "Sí a las elecciones". La policía intervino para dispersar a la multitud.

La mayor queja de los candidatos ha sido la baja inscripción en el censo electoral. Apenas 149.000 votantes se han registrado en Riad y la región central, que tiene una población estimada de cinco millones de habitantes, de los que 500.000 tendrían derecho a voto, una vez descontados trabajadores extranjeros, menores de 21 años, mujeres y miembros de las fuerzas armadas.

"Ni me he molestado; es una comedia", responde el director financiero de una multinacional saudí cuando esta enviada le pregunta si se ha inscrito. "¿Qué sentido tiene elegir a los responsables de la recogida de basuras y ni siquiera a todos. La mitad seguirán siendo designados", lamenta. La misma actitud, aunque por razones opuestas, han mostrado los islamistas quienes a pesar de contar con apoyo popular no se han movilizado porque desconfían del proceso. "Muchos consideran que los ayuntamientos tienen un poder limitado: ni siquiera controlan la distribución de los terrenos, que está bajo el control de la familia real", ha dicho el jeque Abdelaziz al Qasem.

No obstante, algunos reformistas ven en este pequeño resquicio "una oportunidad de ir ocupando espacios". "Al principio, no pensaba participar", reconoce Mohamed al Hasan, un profesor universitario desilusionado con la lentitud de la reforma. "Pero luego he pensado que no tenemos nada que perder. Si sale bien, habremos dado un paso adelante, pero si no dan poderes reales a los concejales la frustración va a ser enorme".

Sin partidos políticos, sin posibilidad de hacer alianzas con otros candidatos, y sin verdaderos programas, los aspirantes cuentan sobre todo con su prestigio personal para ganar adeptos. Y la competencia no es desdeñable. Un total de 1.828 candidatos se han presentado para los 127 puestos de concejal que están en liza en los 37 municipios de la región central. De ellos, 640 sólo en Riad, donde se eligen 7 de los 14 concejales que tendrá el ayuntamiento.

"La verdad es que apenas la mitad de ellos se han mostrado activos durante la campaña", señaló anoche el actual alcalde de la capital, el príncipe Abdulaziz bin Mohamed al Mugrín, que también preside la Comisión Electoral de la región central. Tanto las autoridades como los analistas políticos coinciden en que es más importante el proceso que el resultado. Pero los candidatos se esfuerzan hasta el último momento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de febrero de 2005