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EL DEBATE POLÍTICO EN EL PAÍS VASCO

El presidente del Parlamento vasco asegura que se han impuesto la justicia y la verdad

La alegría y la satisfacción recorrían ayer casi todas las instancias del Parlamento vasco. Juan María Atutxa, Gorka Knörr y Kontxi Bilbao eran conscientes de que habían dado "un paso muy importante", en palabras del presidente de la Cámara vasca, en un proceso que "nunca debió haberse iniciado". El peneuvista Atutxa, rodeado aún por la polémica de lo que los socialistas consideraron "pucherazo electrónico" en la votación de los Presupuestos de 2005, acudió a la sala de prensa de la Cámara vasca junto a sus compañeros de imputación. Y aseguró que con la resolución de archivo "la verdad se impone", así como la justicia. "No somos desobedientes", agregó, al tiempo que aseguraba que el empeño de los tres imputados había sido el de hacer una "defensa a ultranza" del Parlamento.

El parlamentario de EA Gorka Knörr aseguró en tono jocoso que dado el día de ayer (los Santos Inocentes) no sabía si eran santos, "pero inocentes, sí". Dijo que siempre había tenido "la total confianza" en que la causa se iba a archivar y anunció que, tras recibir entre otros la felicitación de Josep Lluís Carod-Rovira, líder de ERC, brindaría con cava catalán. No se olvidó de las causas abiertas en la Audiencia Nacional como los casos Egin o Egunkaria o el sumario 18/98 "durante el aznarato", y pidió su archivo. La etapa de la "Justicia en connivencia con el poder se tiene que acabar", clamó.

En ese mismo sentido se expresó Kontxi Bilbao, de Ezker Batua (EB), quien aseguró que había llegado el "momento de pasar página" en la etapa en la que el "Poder judicial había sido instrumentalizado por el PP". Al igual que Atutxa, la parlamentaria de EB aseguró que el auto de ayer "ratificaba la legalidad de las actuaciones tomadas por la Mesa del Parlamento" para defender su "autonomía e inviolabilidad". El PP, por boca de Leopoldo Barreda, resaltó que la decisión judicial "en ningún caso era definitiva", y el socialista Rodolfo Ares simplemente acató el auto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de diciembre de 2004