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Rajoy considera "españoles vergonzantes" a los socialistas vascos por "renunciar a sus ideas"

El líder del PP afirma que no admitirá una reforma para que España sea una nación de naciones

Mariano Rajoy, líder del PP, calificó ayer a los socialistas vascos de "nacionalistas templados y españoles vergonzantes" por haber redactado, según él, una alternativa al plan Ibarretxe "para dar gusto a los nacionalistas". Acusó al PSE de "renunciar a sus ideas porque sueña con compartir el poder" con el PNV. Y mantuvo que los socialistas vascos cuentan con el respaldo del Gobierno central porque éste ha decidido "entregarse" a los nacionalistas "para seguir en el poder". Proclamó que el PP se opondrá a una reforma de la Constitución, "ni siquiera en su preámbulo", que diga que España es "una nación de naciones". Y que mantendrá sus "convicciones" para que "no hayan muerto en vano" las víctimas de ETA.

En Irún (Guipúzcoa), tras una ofrenda floral en el Monumento a las Víctimas, en la plaza del Árbol de Gernika, justo al lado de una fortificada comisaría de la Ertzaintza alrededor de la cual no se veía a ningún agente, Rajoy solemnizó el compromiso del PP de no modificar "ni una coma" de la Constitución en la definición de España como nación.

"No vamos a modificar la Constitución española. Ni su preámbulo. Para nosotros España es una nación, no una nación de naciones. Y si algunos quieren entregarse para seguir en el poder que no cuenten con nosotros", proclamó Rajoy para zanjar la posibilidad de que el PP participe en el debate para calificar como "comunidad nacional" a Cataluña y al País Vasco. Esta nueva definición, sugerida por el presidente del Consejo de Estado, Francisco Rubio Llorente, forma parte de las propuestas socialistas para la reforma de los Estatutos de autonomía de Cataluña y Euskadi. Además, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha considerado "interesante" ese nuevo concepto de comunidad nacional.

Previsiblemente, el PP se quedará solo en esta negativa a debatir el concepto de "comunidad nacional". Quizá para curarse en salud, Rajoy proclamó que el PP ya se ha "quedado solo en el País Vasco", pues allí "no queda más que un partido que defiende la verdad de que los vascos son españoles y el derecho de los españoles a contar con el País Vasco". Defendió tal soledad como virtud. Según él, el PP es el único partido "que va a sostener la bandera de la razón, de la libertad y de la igualdad en el País Vasco". Prometió hacerlo "con firmeza, sin vacilaciones, sin concesiones oportunistas", y en honor a la memoria de todos los muertos de ETA y, en particular, de los 19 cargos públicos del PP asesinados por esa banda terrorista.

"No vamos a modificar ni una coma de nuestras convicciones. No se lo merecen nuestros muertos. Y no se lo merece esa mayoría de vascos que necesitan saber que con nosotros se puede contar", afirmó. Apostilló que aunque "esa mayoría" estuviera formada por sólo "un ciudadano vasco que confíe" en su partido, mantendría la misma posición.

Pero Rajoy esgrimió su posición de primer partido de la oposición para recordar que el PP hace falta para cambiar la Constitución, aunque no los Estatutos donde el PP es minoritario. "Contra nosotros nadie podrá quebrar la igualdad de todos los españoles. Contra nosotros nadie podrá trocear España", clamó.

"El único futuro viable"

Su loa a España concluyó de la siguiente guisa: "El único futuro viable se llama España. El único consenso en el que cabemos todos se llama España. Y el único marco para nuestra convivencia se llama España". Rajoy se comprometió a defenderla con el siguiente argumento: "Es lo que nos dicta la razón, nos reclama el bien común, nos señalan nuestras convicciones y nos exigen nuestros muertos", para "que su muerte no haya sido en vano".

Antes que Rajoy, intervinieron en el acto anual que celebra el PP vasco en recuerdo a sus víctimas a manos de ETA las viudas de los ediles populares Manuel Zamarreño y José Luis Caso, y la presidenta de los populares vascos, María San Gil. Las viudas, Juana López y Marisol Fernández, tildaron de "fascistas" a todos los que en Euskadi "prefieren estar con los verdugos antes que con las víctimas"; defendieron que se dé "igual trato" a todos los afectados de cualquier terrorismo, y denostaron la "falta de compromiso del Gobierno vasco con las víctimas".

San Gil alertó después de que ETA "se ha vuelto a hacer fuerte" gracias al creciente protagonismo político de la ilegalizada Batasuna, y pidió al presidente del Gobierno "que no levante ni un ápice la presión" contra esa banda. Zapatero cumplirá, según San Gil, si mantiene "con lealtad" el compromiso del Pacto contra el Terrorismo, que se reunirá mañana en el Congreso. Pero, sobre todo, lo hará si "defiende la Ley de Partidos" para que Batasuna no pueda presentarse a las próximas elecciones vascas.

Rajoy calificó a Batasuna de "psicópata del nacionalismo radical", y la situó en "la sima del encanallamiento" en el que "una ideología política mal entendida" transforma "a los seres humanos en alimañas asesinas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de diciembre de 2004