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Reportaje:PLAN DE BARRIOS. SERRA D'EN MENA

La cura al 'desarrollismo'

Los barrios de la Serra d'en Mena, entre Santa Coloma y Badalona, corregirán la deficiente urbanización de las décadas de 1960 y 1970

Badalona
La llegada a Cataluña, en las décadas de 1960 y 1970, de miles de inmigrantes procedentes del sur de España llenó la sierra que separa Badalona de Santa Coloma de casas de mala calidad construidas muchas veces por sus ocupantes. Nuevos inmigrantes, procedentes de fuera de España, las ocupan ahora. Ambas ciudades se han unido para rehabilitar la zona y han obtenido de la Generalitat 18,3 millones de euros. Es la mayor inversión prevista por el Plan de Barrios, que EL PAÍS abordará proyecto a proyecto en los próximos días.

El presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Santa Coloma, Pedro Rodulfo, vive desde 1972 en el barrio del Raval, uno de los que mejorará la Ley de Barrios. Asegura que en estos más de 30 años no ha habido "ningún tipo de cambio sustancial" en las zonas que ahora se rehabilitarán, sino que "ha sido notoria la degradación que ha sufrido esta área". En opinión de Rodulfo, la lucha vecinal ha sido determinante para conseguir servicios de primer orden: "Se peleó por un ambulatorio, por que nos asfaltaran las calles, por disponer de semáforos". A pesar de los logros, admite que es necesaria "con urgencia" una planificación más coherente que mejore viviendas y servicios.

Las ayudas sólo alcanzan la mitad de los 36,6 millones que pedían los vecinos

El plan prevé medidas sociales para integrar a los inmigrantes, el 30% de la población

El barrio del Raval es uno de los siete que integran la Serra d'en Mena, junto con los de Fondo y Santa Rosa (también de Santa Coloma de Gramenet), Sant Joan, Sant Antoni de Llefià, La Salut y La Pau (de Badalona). El enclave es producto del desarrollismo franquista de los años sesenta y setenta, espoleado por el aluvión de inmigrantes de Andalucía, Extremadura y Galicia. La falta de previsión y planificación urbanística, unida a la construcción rápida de viviendas, propició unas edificaciones de baja calidad, muchas de ellas de autoconstrucción. Ni las técnicas ni los materiales eran los adecuados.

La consecuencia de todo ello son unas calles muy estrechas, cuyo estado ha agravado la gran cantidad de circulación que soportan, que dificulta en gran medida su uso por los peatones.

A juicio de la primera teniente de alcalde de Servicios Terrestres de Santa Coloma, Carmen Moraira, otro de los puntos conflictivos que obstaculizan las actuaciones es la propia orografía de la Serra d'en Mena. La falta de trabajos de mejora ha dado lugar a la degradación tanto de las calles como de las mismas viviendas, de bajo precio en el mercado. Esta circunstancia ha facilitado la llegada masiva de nuevos inmigrantes: el 30% de la población es nacida fuera de España. Este alto porcentaje dificulta la integración de los recién llegados.

"Se ha actuado para solucionar esta situación, pero no ha sido suficiente", sostiene el concejal de Urbanismo de Badalona, Francesc López-Guardiola, quien añade: "Badalona ha tenido déficit económicos enormes". Esta carencia está también detrás de la imposibilidad de actuaciones contundentes en Santa Coloma, una ciudad que ocupa sólo siete kilómetros cuadrados. En el término municipal no se ha previsto ningún espacio para suelo industrial, por lo que la única fuente directa de ingresos para el municipio son los impuestos sobre bienes inmuebles.

El proyecto conjunto de Badalona y Santa Coloma plantea unos ejes estratégicos destinados a vertebrar los barrios y facilitar su conexión con la comarca. Joan Carles Mas, presidente del Consejo Comarcal del Barcelonès, que también ha colaborado en la elaboración del proyecto, precisa que uno de los fines del plan es convertir la calle de Circumval.lació en un eje que dinamice las dos partes de la Serra d'en Mena.

"El objetivo es buscar funciones que respondan a perspectivas globales y transversales del territorio", asegura Mas, quien añade que los barrios de la Serra d'en Mena se deben considerar un continuo metropolitano y no áreas aisladas. Otras cuestiones que también han incluido los dos municipios en este plan de mejora son la supresión de las barreras arquitectónicas, la ordenación del tráfico rodado, la creación de espacios públicos y la renovación de los equipamientos.

El impulso a los planes de convivencia, cohesión social y desarrollo comunitario, que ya habían sido planteados con anterioridad, también tienen un papel destacado. El proyecto de reforma urbanística prevé un programa de mejora social y económica que incluye planes de formación ocupacional, programas de ayuda a la juventud y la infancia, y nuevos espacios de participación ciudadana.

Otra de las ideas directrices en la elaboración del proyecto es el respeto al medio ambiente. Así, está prevista la instalación de iluminación de ahorro energético por doble flujo y óptica no contaminante, y una red de riego por goteo que disminuye el consumo de agua.

Los vecinos de las dos localidades ven con optimismo esta primera ayuda que recibirán del Gobierno catalán. El presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Badalona, Julio Molina, asegura que, con las ayudas económicas derivadas de la Ley de Barrios, en la Serra d'en Mena se acabarán muchos de los problemas por los que han estado luchando, especialmente en los últimos dos años.

Molina recuerda los esfuerzos de su federación y la de Santa Coloma para conseguir un plan de choque dirigido específicamente al espacio económico y social de la zona. Lo que se logró en aquellos momentos fue, según Molina, "concienciar a los gobiernos locales y a la Generalitat de la necesidad de un macroproyecto urbanístico" que ayudara a ordenar el trazado y las relaciones sociales de estos barrios. Para ello, un arquitecto badalonés elaboró en 2002, de forma gratuita, un nuevo mapa con el que proponía la reforma urbanística, así como cambios importantes en la construcción. Según el presidente de la federación de Badalona, fue un esbozo que hizo posible la articulación del proyecto de reforma que ahora aprueba la Generalitat.

Tanto los gobiernos locales como las dos federaciones vecinales son conscientes de la necesidad de consenso en un proyecto que ya tiene definidas las grandes líneas de trabajo. Las dos federaciones celebran reuniones para decidir qué actuaciones deberían iniciarse de forma inmediata. Al mismo tiempo, se intentará crear vías de coordinación para asegurar la participación directa de todos los vecinos en la intervención, que se llevará a cabo en los próximos cuatro años.

Pese a la buena acogida dispensada, los vecinos no olvidan que el plan de choque para la rehabilitación y mejora de barrios sólo aportará 18,3 millones de euros de los 36,6 millones en que se había presupuestado la reforma de la Serra d'en Mena; es decir, justo la mitad de lo que se juzgaba necesario para lavarle la cara al conglomerado de los siete barrios. A pesar de ello, las administraciones municipales han recibido con entusiasmo la medida y aseguran que buscarán otras fuentes de ingreso para financiar todo el proyecto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de diciembre de 2004