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COLUMNA

Transparentes

Imaginemos que han nombrado ministro de Salud a un filólogo. Y que el filólogo, un buen día, invade una sesión plenaria de la Real Academia de Medicina Forense y amenaza a los sabios allí reunidos: "Si se les ocurre dictaminar que la sangre fluye por el cuerpo humano, habrá represalias políticas". Que equivale a advertir: "Como dispongo de la mayoría absoluta en el Parlamento, les disolveré, cambiaré la norma, y nombraré a los expertos que acaten mis órdenes". Tamaña contundencia se explica porque el filólogo y su partido hace tiempo que decidieron que no les conviene la sangre, sino por ejemplo la horchata, ya que la confrontación es un yacimiento de votos y produce más escándalo, mayores titulares, y por tanto se acaba logrando que ocupe superior lugar en la agenda de las preocupaciones públicas. Pueblo que discute por si sangre u horchata apenas tiene tiempo de fijarse en el cambalache, el latrocinio y la ineptitud de quienes provocan y alimentan tan ridícula bronca. Y a la ciencia y la convivencia, ya les pueden ir dando. A estas alturas se ha dicho y escrito de todo sobre la visita de intimidación del consejero Font de Mora durante el último pleno de la Acadèmia Valenciana de la Llengua. Puede que dedicando tan generoso espacio en los medios de comunicación a un asunto aparentemente ridículo como la batalla de la lengua, demos pábulo al rebrote de aquella vieja y dañina epidemia blavera. Pero tampoco es cuestión de dejar de contarlo, de "explicarlo". Todo el mundo debe saber que el general vuelve a entrar en las Cortes a caballo, blandiendo como sable un presunto informe jurídico y amenazando descaradamente con hacer trizas uno de los raros acuerdos del PP con el Partido Socialista: el de la Ley de la Acadèmia, la misma que ahora amenazan con dinamitar, vengativa y unilateralmente, hasta que sus informes sean escritos al dictado. Perdonen la aridez del comentario. Parece como que no toca en estas fechas, pero... ¿ dejaremos de anotar lo mucho que les transparenta la calaña antidemocrática? Felices fiestas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de diciembre de 2004