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El mayor accionista de Yukos demandará al adjudicatario 'fantasma' de la petrolera

La producción y exportación de crudo se resiente por los problemas de la compañía

El grupo Menatep, accionista mayoritario de Yukos, anunció ayer que interpondrá demandas judiciales contra Baykalfinansgrup (BFG), la empresa fantasma que el domingo se adjudicó Yuganskneftegaz, la columna vertebral del gigante petrolero fundado por Mijaíl Jodorkovski, por algo más de 7.000 millones de euros. Menatep, que está registrado en Gibraltar, planea querellarse en tribunales de Reino Unido y otros países europeos así como de EE UU y valora en un mínimo de 15.000 millones de euros los perjuicios causados por el 76,79% de Yuganskneftegaz. La producción de crudo ya está resintiendo.

Los pleitos serán iniciados en cuanto se averigüe quien está detrás de BFG, según dijo María Lavrova, la secretaria de Menatep en Londres. Los intereses, bendecidos en cualquier caso por el Kremlin, que se ocultan tras BFG ganaron ayer tiempo cuando las autoridades rusas les ampliaron el plazo para pagar la adquisición hasta el 11 de enero, y eventualmente hasta el 18 de enero con permiso previo, en lugar de hasta el 3 de enero, inicialmente previsto.

Este margen permite a los beneficiarios del desmembramiento de Yukos elaborar una estrategia ante los pleitos internacionales que se avecinan. Le permite también respetar la moratoria de diez días laborables impuesta a los potenciales compradores por un tribunal de Houston, en defensa de los intereses de los accionistas minoritarios estadounidenses de Yukos, que controlan el 15% de las acciones de esta compañía. La moratoria concluye el 2 de enero.

El nuevo plazo de pago da a los compradores de Yuganskneftegaz la oportunidad de reunir el dinero necesario para la adquisición, en caso de que realmente quieran efectuarla. Otra posibilidad que barajaban ayer diversos analistas es que BFG no pague y, en ese caso, la propiedad de Yuganskneftegaz pasaría al Estado, que podría o bien entregarla en custodia a una empresa de su confianza o bien proceder a otra subasta por una cuantía inferior al precio de salida del domingo (8.650 millones de dólares). BFG sería así una estación de paso en la transferencia de una suculenta compañía de un propietario a otro.

Alexandr Shojin, que fue vicepresidente del Gobierno en época de Boris Yeltsin, abogaba ayer por la fijación legal del concepto de revisión fiscal definitiva con el fin de proteger al contribuyente de las reclamaciones del Estado, ahora ilimitadas en el tiempo. Shojin aludía a la posibilidad de que el fisco ruso este siendo utilizado como un instrumento para revisar las privatizaciones, saltándose a la torera el principio de la no retroactividad de las leyes.

Las especulaciones sobre la identidad del comprador eran amplias y en la ciudad de Tver, el domicilio social de BFG, nadie sabía dar razón de esta empresa, teóricamente instalada en un edificio histórico, donde hay un bar, un supermercado y una tienda de móviles. Vladímir Garabarnik, el vicegobernador de Tver, dijo que la compañía registrada este año se presentaría dentro de algún tiempo en público.

Los portavoces de las grandes petroleras rusas, Lukoil, TNK-BP, Sibneft y Surgutneftegaz, asi como en la compañía Interros, desmintieron su vinculación con la compra. El Servicio Federal Antimonopolio, no obstante, hizo recaer las sospechas sobre alguna productora de crudo al asegurar que el comprador presentó papeles en regla sobre "su participación en el mercado de la producción de petróleo y gas".

Para algunos, la prolongación del plazo para el pago abonaba la hipótesis de que el comprador era alguna estructura afiliada con Gazprom, el gigante del gas ruso, que, preocupado por sus cuantiosos activos internacionales, respetaría así el formalismo de cumplir con la decisión de los tribunales de Houston. El fallo de éstos bloqueó la formación crédito sindicado dirigido por el Deutsche Bank y otros cinco bancos internacionales. Gazprom dispone solo de cerca de 5.000 millones de dólares de liquidez.

El ministro de Desarrollo Económico de Rusia, German Gref, calificó ayer a Gazprom de "enorme maquina ineficaz". "El único monopolio de la Federación Rusa donde actualmente no se realiza ninguna reforma es Gazprom", dijo el ministro, según el cual las reformas estructurales que esta empresa necesita saldrán caras al contribuyente si Gazprom espera a la caída de los precios del petróleo para hacerlas.

Una empresa estatal

Con la compra de Rosneft y la formación de Gazpromneft, la participación del Estado en Gazprom pasa del 38% al 51%. Víctor Geráshenko, el ex presidente del Banco Central de Rusia, que es jefe de la junta directiva de Yukos, opina que detrás de la compra está una empresa estatal que no es ni Gazprom ni Surgutneftegaz.

La producción y exportación de Yuganskneftegaz están sufriendo por falta de la necesaria inversión en mantenimiento de los campos petroleros, según advirtió desde Londres el director gerente de Yukos, Steven Theede. Yukos ha disminuido ligeramente su producción que es hoy de cerca de 1,7 millones de barriles diarios, de los cuales 1 millón corresponden a Yuganskneftegaz, y el descenso se acelerará en el futuro si no hay inversión.

Yukos no ha podido cumplir con dos compromisos de suministro de crudo previstos para diciembre. Sus acciones no se cotizaban ayer por disposición del Fondo de la Propiedad de la Federación rusa, organizador de la subasta. Las acciones de Gazprom cayeron un 1,3% y las de Surgutneftegaz, subieron un 3,74%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de diciembre de 2004